La idea de hospitalidad, virtud de los antiguos, ahora es denigrada como delito. A este respecto, me parece que no tiene desperdicio la opinión expresada por Soledad Gallego-Díaz:
"Es decir, se piensa que merecen igual castigo quienes intenten ayudar a un extranjero, pagándole la comida o la vivienda, sin sacar provecho económico alguno, que a quien se aprovecha de él y le explota. La hospitalidad, probablemente uno de los conceptos más antiguos y conmovedores de la humanidad, se ha convertido en el mundo de hoy en una falta grave, que el Estado tiene que erradicar a toda velocidad."
("Maldita hospitalidad", artículo publicado en El Pais)
http://www.elpais.com/articulo/panorama/Maldita/hospitalidad/elpepusocdgm/20090308elpdmgpan_5/Tes
Resulta realmente escandaloso y grosero que los gobiernos pretendan delimitar los conceptos de solidaridad, apoyo, hospitalidad, ayuda, asertividad, ética, moral, afectividad, capacidad, conmoción, amor... y tantos otros que marcan la relación entre las personas. Introducir, aunque sólo sea en un anteproyecto, la posibilidad de desvirtuar la virtud tiene un sesgo perverso increíble.