Ángel,
En lo que respecta al tema de los "musulmanes", que es el que ahora nos ocupa, creo que estoy de acuerdo en lo esencial de tu mensaje. Por sintetizar, yo creo que hay dos elementos a tener en cuenta.
-Uno, que hay que evitar la discriminación étnica y religiosa (es decir, el trato desfavorable dado a las personas por su adscripción deseada o indeseada a una categoría social abstracta) y defender la libertad religiosa. Eso no tiene por qué implicar falta de firmeza en lo que refiere a prácticas "intolerables", vengan de quien vengan, que a veces pueden buscar sustento o legitimación en la religión. La diferencia está en que en este caso -y es la perspectiva que adoptas- a lo que nos oponemos es a conductas concretas y allá donde se den, y no a etiquetas peyorativas donde situamos a las personas. Me extiendo en ello respecto al Islam aquí:
http://tiempos-interesantes.blogspot.com/2006/08/la-islamofobia-puede-ser-racismo.html
Un ejemplo podría ser la mutilación genital femenina, aludida aquí en mensajes anteriores como un contenido del Islam. Se trata de una práctica cultural extendida por diversas regiones del mundo, pero especialmente centrada en el centro de África (y expandida entre los migrantes centroafricanos, que no sólo van a Europa). En concreto, esta práctica es rechazada por la inmensa mayoría de los musulmanes, también por los más conservadores y "machistas" y apenas es aceptada por ninguna autoridad religiosa. Ahora bien, puesto que el Islam es una religión bastante extendida en el centro de África, muchos musulmanes africanos practican la mutilación genital femenina (aunque también lo hacen muchos cristianos africanos y muchos animistas africanos). Así pues, ciertamente se han dado casos en los que musulmanes que practicaban la ablación han justificado su práctica en la religión. Ahora bien, si nos dedicamos a razonar por etiquetas y a suponer, por ejemplo, que los musulmanes -por ejemplo, los marroquíes- practican generalmente la ablación, resulta que no hemos terminado de enterarnos del asunto, y en la ignorancia nos será más difícil combatirlo. Si se trata de combatir una práctica que consideramos indigna allá donde se presente y sin admitir las diversas legitimaciones ideológicas o religiosas que se construyan, entonces creo que podemos ser más eficaces.
-El segundo elemento, menos presente en tu discurso, es ya de carácter epistemológico antes que ético. Nos resulta fácil situar a los musulmanes en una especie de categoría mental homogénea (y ellos mismos lo hacen a menudo en determinadas situaciones), pero en la práctica, es muy difícil hacer grandes afirmaciones de una religión que tiene 1400 años de historia, que siguen actualmente unos 1400 millones de personas de los países más variopintos (Tanzania, Senegal, Argelia, Arabia, Irán, Pakistán, Indonesia...), de una miríada de grupos étnicos, de toda condición social, de distintas ideologías, de infinitos modos de vida y que no tiene una organización jerárquica. No es que no podamos hacer generalizaciones, es más bien que estas tienen que estar libres de esencialismo, de suponer que el contenido de las prácticas y representaciones de aquellos que se consideran musulmanes es homogéneo, preciso e inmutable. Me ocupo de eso con más detalle por aquí:
http://tiempos-interesantes.blogspot.com/2007/01/la-verdadera-esencia-del-islam-ii.html
http://tiempos-interesantes.blogspot.com/2007/02/la-verdadera-esencia-del-islam-iii.html
Donde podemos encontrar más espacio para la discusión es en el resto de las cuestiones que planteas. Primero, el de la "discriminación" de los españoles, donde creo que nos influyen algunos sesgos cognitivos y una deformación del sentido de la acción positiva; en todo caso me interesa conocer esos casos que mencionas de discriminación, para entender mejor el problema. Para más información de mi postura, sigo haciendo referencias:
http://tiempos-interesantes.blogspot.com/2007/06/el-espaol-discriminado.html
La última cuestión tiene que ver con la cuestión del acceso y las cuotas. Es realidad que la migración ha crecido enormemente en España, pero a menudo se ignora que lo ha hecho en el contexto de una legislación enormemente restrictiva. A veces se atribuye a la ley más capacidad de la que tiene para ordenar la realidad. El crecimiento de extranjeros no se debe a una politica de permisividad, sino a circunstancias estructurales. Este tema hay que tratarlo más despacio, pero de momento no voy a marear más con referencias o ladrillos.