Enviado el lunes, 27 de noviembre de 2006 8:46
Los textos literarios y, en tiempos más reciente, el cine, han servido para dar expresión de la multiplicidad de experiencias acumuladas por las personas que emigran. En razón de la propia estructura narrativa de tales experiencias, tal vez sea el lenguaje literario el que mejor dotado se encuentre para dar cuenta del componente existencial del fenómeno migratorio. Detrás de las abultadas cifras, de cuyo constante incremento nos informan los medios de comunicación un día sí y otro también, hay personas.
De dar forma literaria al mundo de las migraciones y a sus protagonistas se ocupa precisamente un libro colectivo que ha aparecido este mismo mes: Inmenso estrecho II (Kailas Editorial, Madrid, 2006). En él, veintiséis escritores y artistas de prestigio unen sus voces para dar su visión sobre la inmigración: Vicente Molina Foix, Santiago Roncagliolo, José Ovejero, Isaac Rosa, Luis Gómez o Ismael Serrano, en otros. Escritores, artistas, músicos y otras personalidades ofrecen su particular visión sobre este fenómeno mundial a través del cuento. Son historias necesarias en una sociedad a la que parece costarle una inmensidad asumir el inevitable mestizaje de culturas y etnias.
Son relatos para la solidaridad, no sólo por su contenido, sino porque los beneficios de esta obra serán destinados a la ONG Red Acoge, que lleva más de tres lustros apoyando y defendiendo los derechos de las personas inmigrantes en España.
En la vida de cualquier inmigrante hay ilusión por un día a día mejor, pero también hay dramas y experiencias de tremendo desgarro. El cruce de fronteras está asociado a imágenes ambivalentes: al alumbramiento de una tierra de promisión y al escenario de no pocas trágicas historias personales. Frontera y nueva vida, frontera y experiencia de exclusión. De esto también nos habla el escritor marroquí Tahar Ben Jelloun en su recomendable novela titulada Partir.