La posición de los inmigrantes en la estructura normativa de los Estados receptores es un tanto anómala, pues pese a ser miembros de hecho de sus sociedades de acogida no son, en sentido estricto, sujetos de pleno derecho de las mismas. Con la ayuda del concepto tradicional de ciudadanía cada vez resulta más difícil entender cabalmente el fenómeno de las migraciones y el de la progresiva extensión de derechos y prestaciones sociales a los inmigrantes.
Con el fin de salvar esas carencias, en los últimos años han surgido nuevos términos y clasificaciones que pretenden dar cuenta de las mutaciones experimentadas por la ciudadanía en el contexto de los procesos migratorios. Entre esas nuevas clasificaciones, quizás una de las más completas y ajustadas sea la propuesta por Marco Martiniello (1994), acuñada con el fin de caracterizar el acceso de las personas a derechos en función de las diferentes situaciones jurídicas en las que se encuentran. Atendiendo sobre todo al caso de los países de la Unión Europea, Martiniello propone clasificar la población en tres categorías: “full citizens”,“denizens” y “margizens”.
Los “full citizens” (ciudadanos plenos) serían aquellos que gozan del status legal de la ciudadanía nominal basada en la nacionalidad; los “denizens” son los extranjeros con residencia legal en el país de acogida y los “margizens” son los indocumentados u otras personas con status legal inseguro. Entre estas dos categorías se situarían la mayoría de los inmigrantes: los primeros, en la práctica están asimilados a los ciudadanos del país de acogida; los segundos, prácticamente carecen de cualquier reconocimiento legal y protección social. Entre estos dos extremos se ubicaría toda una larga serie de situaciones legales, con toda una prolija casuística.
El efecto práctico de las políticas migratorias es precisamente la potenciación de estos procesos de ‘estratificación cívica’. Se van creando estratos o clases entre los inmigrantes, que se ven ordenados por el mayor o el menor grado de disfrute de derechos. Autores como Bauböck, Soysal, Sassen o Morris han puesto en evidencia esta tendencia. ¿Cómo se podrá construir una sociedad integrada a partir de esta estratificación? ¿Es sostenible una sociedad escindida entre ciudadanos e inmigrantes?
Bibliografía recomendada sobre el tema:
- Marco Martiniello (1994): “Citizenship of the European Union: a critical view”, en R. Baoubock (ed.), From Aliens to Citizens, Aldesrshot: Avebury Press, pp. 29-47.
- Lydia Morris (2002): Managing Migration. Civic Stratification and Migrants' Rights, Routledge, Londres, 178 pp.
- Rainer Bauböck (2006): “Migración y ciudadanía”, en Zona Abierta, nº 116/117, pp. 135-169.
Sobre este mismo tema, me permito la remisión a un artículo mío: “Estado nacional y derechos de los inmigrantes”.
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