La alcaldesa de Zaidín, un pueblo de Huesca con 1800 habitantes, impide a los 264 extranjeros empadronados (el 14% de la población) asistir a una comida que el Ayuntamiento ofrece a los vecinos como cierre de las fiestas patronales de la Asunción. Según la noticia recogida por los diarios El País (12-08-2006) y Heraldo de Aragón (14-08-2006), la alcaldesa del municipio, María Teresa Font (Partido Aragonés Regionalista), justificó la decisión de la comisión de fiestas de prohibir a los inmigrantes asistir a la comida con el argumento de que "de lo contrario, los inmigrantes coparían todos los puestos". Font sostenía con toda naturalidad que "la comida la hace el Ayuntamiento y es para los vecinos, para la población autóctona".
Vecino es todo aquel que tiene reconocida su residencia en un determinado municipio. El que se haya nacido en dicho municipio o no, resulta una circunstancia irrelevante. El que se haya nacido en otro país, también. No es conforme al ordenamiento constitucional vigente la decisión del consistorio de diferenciar a los vecinos autóctonos y al colectivo extranjero que vive y está empadronado en la localidad para poder asistir o no a la cena popular. Muchos vecinos de los llamados autóctonos se han manifestado en contra de la decisión de la alcaldesa (circunstancia que difiere de lo ocurrido en otros casos), a la que, como autoridad pública, le corresponde además la responsabilidad de fomentar la convivencia y de hacer pedagogía con sus palabras y con sus hechos.
"Hay que poner control", declaró la alcaldesa. "Sin control se sentarían todos los inmigrantes y dejarían fuera a la gente del pueblo. Además, estamos viviendo una situación en España que todos conocemos. No nos hagamos los sordos. No hagamos tanta demagogia. Soy a la primera a quién le duele. Estamos viviendo una situación que alguien tiene que poner control, alguien tiene que hacerlo en su localidad", añadió.
La integración es el objetivo que se proponen las políticas de inmigración defendidas por prácticamente la totalidad de los partidos del arco parlamentario (incluido también el PAR). La integración no es, sin embargo, un proceso unilateral en el que todo el esfuerzo ha de recaer en los inmigrantes, que como recién llegados pretenden incorporarse al tronco principal de la sociedad de acogida. Si lo que realmente se busca es la configuración de una "sociedad integrada", con un mínimo de cohesión interna, que no homogeneidad, la integración ha de concebirse no como un proceso unilateral, sino bilateral o incluso multilateral. Si el esfuerzo por adaptarse únicamente se les exige a los inmigrantes, eso ya no se parece en nada a la integración: eso recibe el nombre de asimilación. Y cuando no se les concede ni siquiera opciones, entonces estamos hablando simple y llanamente de exclusión social.
[Anadido: con posterioridad han sucedido en Talayuela (Cáceres) manifestaciones que recuerdan de alguna manera lo ocurrido en Zaidín, aunque varíen ciertas circunstancias]
Sobre el "caso Zaidín", puede verse otro mensaje en este mismo blog.