Sobre las distintas formas de acceso de la inmigración
“Seguirán viniendo y seguirán muriendo, porque la historia ha demostrado que no hay muro capaz de contener los sueños” (Rosa Montero)
Los medios de comunicación publican casi a diario fotos de inmigrantes que llegan en pateras o cayucos. Estas fotos son, en parte, una imagen deformada de la realidad. No porque no sean reales, sino porque dan a entender que la vía marítima sea la forma habitual de entrada de los inmigrantes. Las pateras y los cayucos son el método de entrada en España más llamativo, pero es muy minoritario: no más del 5%. La gran mayoría de los inmigrantes entran en España a través de los aeropuertos o por las fronteras terrestres con visados turísticos. Éste es el caso de quienes proceden de América Latina y de los países del Este de Europa, que en conjunto representan más de las tres cuartas partes de los inmigrantes. De todas formas, los cayucos llegados a Canarias deberían mover a una reflexión sobre el modo en que llegan los inmigrantes, las razones para ello y sus consecuencias en el tejido social receptor.
Pero hay también otras fórmulas, como la de la reagrupación familiar, que sólo en el 2004, fue el método elegido por más de cien mil personas. Una vez aquí hay también quienes exploran las fisuras de las leyes para lograr la residencia. Es el caso de los matrimonios mixtos entre nacionales y extranjeros, algunos de los cuales cabría catalogar de conveniencia. Sea como fuera, lo cierto es que, a juzgar por el aumento de las bodas entre nacionales y extranjeros, los matrimonios y familias mixtas ya forman parte del nuevo paisaje humano del país. Del 2000 al 2004, los permisos de reagrupación familiar para emigrantes pasaron de sólo 12 a casi 75.000.