Enviado el miércoles, 18 de enero de 2006 19:34
RESUMEN. Entre 2001 y 2005 la población española ha dado un gran salto. El impulso lo ha tomado la inmigración. En apenas cinco años, se ha duplicado el número de extranjeros: de 1.370.657 en 2001 a 3.730.610 personas en 2005, según datos del padrón recogidos por el INE. Buena parte de ellos, sin embargo, todavía se encuentra en un laberinto de difícil salida. Arribados a España esquivando los cauces legales, se hallan sin permiso de trabajo y sin permiso de residencia, un limbo que varios procesos de regularización han intentado reencauzar y varias normas se han propuesto solucionar durante los últimos años.
Es un hecho aceptado que la inmigración se ha convertido en muy pocos años en el fenómeno social más novedoso y potente de cuantos ocurren en España. Un fenómeno que afecta a los más variados aspectos de la vida social, empezando por la demografía. De acuerdo con los datos del Padrón Municipal, referidos a la fecha de 1 de enero de 2005, la población española ha crecido hasta superar los 44 millones de personas, más exactamente: 44.108.530. Los extranjeros conforman el 8,5 por ciento de la población residente en España: 3.730.610 personas. El incremento demográfico durante el año 2004 ha sido sumamente importante: 910.846, lo que supone un aumento del 2,1%. La parte fundamental de este incremento se debe, sin duda, a la inmigración: durante ese año el número de inmigrantes residentes en el país aumentó en 696.284. De un año para otro la inmigración creció además en un 23%.
El resultado de este acelerado proceso de crecimiento de la inmigración es que España ha pasado en pocos años de ser uno de los países de la Unión Europea con menor porcentaje de inmigrantes -2% de su población total en 1998- a ser el cuarto -8,5% en 2005-. En comparación con otros países europeos el fenómeno migratorio en España tiene como característica que es mucho más reciente y, sobre todo, que ha sido mucho más intenso y más rápido. En este mismo sentido, un dato significativo es que España es por séptimo año consecutivo el principal país de acogida de inmigrantes en la UE. Se trata de un fenómeno de unas dimensiones casi únicas en todo el mundo, por su concentración en unos pocos años, y cuyo impacto social tendrán que apresurarse a valorar los demógrafos y sociólogos.
Sobre el mismo asunto, véase El crecimiento de la inmigración en España.
Sobre la cuestión de cómo han de interpretarse los datos estadísticos relativos a la inmigración (tantos de los presentados aquí como de los procedentes de otras fuentes estadísticas), véase el artículo de Joaquín Leguina: ¿Cuántos somos?