Se quiere que la EAM integre a los microbiólogos que posean una experiencia notable en cuanto a publicaciones, patentes e invenciones, así como logros significativos en la práctica clínica o en la enseñanza y aportaciones relevantes a la comunidad microbiológica.
Los académicos fundadores, en número de medio centenar, incluyen profesionales de diversos países y campos profesionales, siete de ellos trabajan en España. En el futuro se integrarán nuevos académicos a propuesta de los ya existentes con lo que se intentará mantener tanto la calidad científica de la EAM como que los académicos representen a las diversas ramas de la Microbiología y reflejen la importancia de los distintos países que integran la Federación Europea de Sociedades Microbiológicas (
FEMS), con cuyo apoyo se ha iniciado la Academia.
El color en el logo de la EAM. Se ha elegido el color azul como representativo no solo de la Unión Europea, ya que son varios los países no comunitarios que, como Israel o Turquía, están federados en FEMS, sino también como marca distintiva de Delft, el lugar dónde Leeuwenhoek vio por vez primera un microbio. Delft es famosa por su cerámica azul y blanca, que en el siglo XVII quiso imitar a las porcelanas chinas de costosa y difícil importación a Europa. Plato de cerámica de Delft con la efigie de Leeuwenhoek en el Rijksmuseum de Amsterdam.
Milton da Costa, actual presidente de FEMS, estuvo encargado de inaugurar la EAM y Rino Rappuoli pronunció la conferencia inaugural. Rino es el director del
Instituto Novartis de Vacunas para la Salud Global, una misión creada en 2007 sin ánimo de lucro. En su charla presentó los avances del Instituto en el campo de las vacunas. Mientras en el Siglo XX se desarrollaron vacunas para prevenir las enfermedades infantiles, el objetivo en el siglo XXI es producir vacunas que ayuden a jóvenes y ancianos, que sirvan para aliviar la pobreza y que confronten las infecciones emergentes. Para ello dedican sus esfuerzos a desarrollar vacunas contra la diarrea, contra
Neisseria meningitidis, el
meningococo, que además de meningitis produce infecciones entre la infancia desfavorecida, que a veces desembocan en la pérdida de miembros, y contra el virus emergente de la
gripe A (H1N1).
Hoy por hoy no se lleva mucho estudiar, ni investigar, por el mero interés de conocer, y si no se lo creen bastaría con leer algunas opiniones para comprobar lo mal visto que está entre
algunos el afán por el saber que no lleve a un beneficio. Por eso la creación de una nueva academia para fomentar el estudio de los microbios, y el establecimiento de un centro de investigación sin ánimo de lucro por una empresa farmacéutica, no dejan de ser motivos para la esperanza.
NOTA: se colocarán los enlaces a la página web de la EAM en cuanto esté operativa.


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