Para ser breves, Lincoln es la respuesta que Malcolm Jones da en su artículo en
Newsweek. Sorpresa ¿verdad? ¿Y en qué se basa? También de manera breve, en que si Darwin no hubiera existido nada hubiera cambiado. Esta conclusión es discutible pero sobre todo es irrelevante ya que la historia no se puede cambiar,
Alfred Russel Wallace formuló la misma teoría que Charles Robert Darwin justo al mismo tiempo pero lo que nadie puede saber es qué hubiera ocurrido si Abraham Lincoln no hubiera existido. Por mucho que la elección de Lincoln se justifica en el artículo con casi cuatro páginas de texto, a mi entender, y vista la argumentación final, son las preferencias del autor y no los hechos objetivables las que inclinan la balanza.
¿A quién convence Darwin?Mas importancia le doy al resultado de una encuesta, “Los escépticos de Darwin” que se publica en el mismo número de la revista. A la pregunta sobre si se está de acuerdo con la idea de que “los seres humanos tal como son derivan de otras especies animales anteriores” se encuentra que en países como Turquía poco mas del 20% de las respuestas son afirmativas. En los Estados Unidos no llega al 40, y en los mejores casos, como Islandia, aún queda un 20% de personas que no están de acuerdo.
Escepticismo frente a Darwin. Hace 150 años, en este mismo mes, Darwin propuso la teoría de la selección natural. Pero los datos de la encuesta muestran que sus ideas sobre el origen de nuestra especie no son universalmente aceptadas. Los porcentajes indican el grado de acuerdo con la propuesta de que el ser humano tal y como es deriva de otras especies animales anteriores. En rojo el porcentaje de acuerdo, en negro las discrepancias y en gris los indecisos.
Creo que los dos artículos de
Newsweek nos pueden servir a los científicos para ponernos en nuestro justo lugar, al fin y al cabo a la gente de la calle ni le parecemos tan importantes ni hemos conseguido convencerles de un tema tan básico como que los seres humanos somos una parte de los seres vivos que estamos sujetos a las mismas reglas biológicas que los demás; el valor que nos atribuimos no es más que un hecho social y cultural. No creo que a los científicos nos ayude mucho para transmitir nuestros mensajes ni el entronizar a Darwin, como medio mundo científico se dispone a hacer con motivo del bicentenario de su nacimiento, ni el crucificarle como a otros puede apetecer. Darwin y Lincoln nacieron en la misma fecha el 12 de febrero de 1809, por lo que ya se han preparado numerosas
conmemoraciones científicas en honor de Darwin, y sus equivalentes para
conmemorar a Lincoln .
La lucha por la prioridadDarwin propició avances esenciales en la biología moderna y su capacidad de observación y recopilación es indudable, pero es cierto que Wallace llegó a las mismas conclusiones, las redactó de forma mas breve y en buena ley quizás debiera haberlas publicado antes (
A Delicate Arrangement: The Strange Case of Charles Darwin and Alfred Russel Wallace). Pero Darwin era, en la ciencia de mediados del siglo XIX, la autoridad. A mi juicio el error, no de Darwin, sino más bien de quienes le siguieron fue, y es, el no poder desprenderse de contenidos morales, algo peligroso a la hora de hablar de ciencia. La misma palabra “evolución”, poco usada en el Origen de las Especies, ha adquirido un contenido moral que sugiere una mejora, algo que no debiera intervenir en un contexto científico. Asimismo, la discrepancia entre quienes defienden la herencia de los caracteres adquiridos frente a los que invocan la selección natural no deja de contener un fondo de posiciones morales, e incluso religiosas, tras las que se vislumbra la recompensa que puede traernos el buen comportamiento en el caso de herencia de lo adquirido, y la satisfacción de la superioridad moral que da el ser el mejor adaptado si se trata de la selección natural.
Ilustración del chimpancé en la obra de Wallace “El Darwinismo, capítulo sobre la aplicación de la selección natural al hombre” Alfred Russell Wallace no fue, como Darwin, un ciudadano convencional, su inconformismo con la sociedad británica no debió servirle mucho para que se le reconociese que el envío para publicación de su escrito sobre la historia de los seres vivos había precedido al de Darwin. De hecho su figura queda siempre oscurecida por la de Darwin, a quien la ciencia oficial venera con gran devoción. Wallace nació en 1823, ya veremos dentro de 15 años cuántos homenajes lo conmemoran.
Creo que no son las propuestas de Wallace y Darwin, ni siquiera las de Lamarck, las que debieran ser criticadas, sino la tendencia a discutir lo que se propuso hace ya más de un siglo sin traer a esa discusión lo que hemos podido aprender de la Biología Molecular, que no solo es mucho, sino que nos coloca en un nivel diferente. Ese nivel diferente no es el que a primera vista parece, no es que ahora sepamos cómo funcionan las moléculas biológicas, que mucho sabemos, es que la Biología Molecular creo que nos ha hecho conscientes de que ignoramos gran parte de lo que ocurre dentro de una célula, incluso de las que nos parecen menos complejas. La herencia genética principalmente está en el ADN, pero al menos en las bacterias el ADN no está aislado del ambiente, sino que a veces es influido por él, por lo que no creo se pueda hoy en día menospreciar ni a Darwin o Wallace ni tampoco a Lamarck. Los tres tenían, lógicamente, conocimientos y carencias diferentes a los nuestros, y con los vientos que soplan por ahí fuera, mas que pelear porque prevalezcan uno u otro, mejor haríamos los científicos en tratar de convencer a los escépticos de que el ser humano no es más que un suceso más o menos afortunado, si miramos a la diversidad de sus civilizaciones, o desgraciado si nos fijamos en sus incontables miserias, de la historia de la vida en la Tierra. Historia que tuvo un origen que no conocemos, que inevitablemente tendrá un final, que tiene personajes, pero que no tiene autor.
Una de las imágenes más divulgadas de Lincoln. La cara de Lincoln, en sus diversas versiones, ocupa el billete de cinco dólares, debe ser uno de los retratos más difundidos en toda la historia.
La lucha por la igualdadPor su parte Lincoln intentó convencer a los Estados Unidos de que todos las personas tienen los mismos derechos, algo que básicamente ya había escrito Thomas Jefferson en 1776 en la
Declaración de Independencia, pero que había sido convenientemente arrinconado en el desván del día a día de los gobiernos. Si nos fijásemos hoy en día en el respeto que en la vida real, y no solo en las proclamas, se tiene a esa aspiración de Jefferson refrendada por Lincoln, ¿obtendríamos mas o menos porcentaje de escépticos que sobre la proposición referente a Darwin?