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sábado, 19 de abril de 2008

autor: Miguel Vicente

Se calcula que a diario mueren de tuberculosis cuatro mil personas. La tuberculosis, una enfermedad producida por el bacilo de Koch (Mycobacterium tuberculosis) y que se pensó estaba desapareciendo, vuelve a ser en la actualidad un serio motivo de preocupación.  No sólo es frecuente entre los enfermos de SIDA, a los que ataca por la debilidad de su sistema inmune, también quienes reciben medicación para bloquear el factor de necrosis tumoral, una terapia usada para aliviar algunas enfermedades autoinmunes, pueden ser atacados por el bacilo de Koch con más facilidad. Contribuye a aumentar la preocupación actual el que estén apareciendo cepas de M. tuberculosis que son resistentes a varios de los pocos antibióticos que pueden combatirlo. Que el bacilo de Koch sea difícilmente tratable se debe a varias causas, una es que suele mantenerse en estado de letargo, en el que los antibióticos son menos eficaces, otra acaba de descubrirse: la estructura de la cubierta de las Micobacterias es más compleja y resistente de lo que se creía.



Una imágen romántica de la tuberculosis. La actriz brasileña Cacilda Becker  en una representación de "La Dama de las Camelias" dirigida por  Luciano Salce, en Sao Paulo, Brasil (1952).

Clasificación bajo sospecha
En un artículo anterior de este foro se explicaba que la existencia de dos membranas en las bacterias Gram-negativas no solo las hacía distintas de las Gram positivas, sino más resistentes a antibióticos como la penicilina.  Las Micobacterias, entre las que se encuentra el causante de la tuberculosis y el de la lepra, se habían clasificado, por las forma en que se tiñen por la tinción de Gram, como Gram positivas. Sin embargo su capacidad de resistir a muchos antibióticos no casaba con esa clasificación. Ahora se ha observado en gran detalle la estructura de la cubierta de bacterias como Mycobacterium smegmatis y la cepa BCG de Mycobacterium bovis, bacterias emparentadas con el bacilo de Koch pero menos peligrosas, y podemos concluir que su cubierta es más compleja de lo que nos revelaba el método de tinción de Gram.

Tres dimensiones apilando rodajas
Para revelar la estructura de la cubierta de las Micobacterias se ha usado la criotomografía electrónica, una técnica que ya comentamos en otro artículo y que utiliza imágenes de muestras ultracongeladas (para preservar intacta su estructura) obtenidas con potentes microscopios electrónicos.  Primero se obtienen imágenes de la misma muestra tomadas a varias profundidades y vista desde distintos ángulos y a continuación se recompone la estructura en tres dimensiones juntando en un ordenador todas las vistas obtenidas.



Imágenes al microscopio óptico (arriba a la izquierda) y de criotomografía electrónica (arriba a la derecha y abajo) de Mycobacterium bovis. La imagen de la izquierda es la de un campo con varias bacterias. La imagen a la derecha es una sección de las que se apilan para conseguir la reconstrucción tridimensional. La imagen de abajo incluye en color la estructura tridimensional  de la cubierta, en amarillo dos capas de lípidos (la externa a la derecha) y la pared rígida en azul entre ambas. Imagen: Christian Hoffmann/Harald Engelhardt, MPI of Biochemistry, Martinsried, Alemania.

Razones para la resistencia
Las imágenes muestran que, además de una doble capa interna de lípidos (grasas) y una pared celular rígida en la que se integran compuestos específicos de las Micobacterias (los ácidos micólicos), hay otra doble capa de lípidos que recubre a estas bacterias. En la complejidad de esta estructura puede encontrarse una de las razones por las que la tuberculosis es tan difícil de tratar. La otra es que, como decíamos, tras infectar al paciente el bacilo de Koch entra en estado de letargo y en esas condiciones la mayoría de los antibióticos son poco eficaces. Curar la tuberculosis necesita un tratamiento prolongado y costoso que no es cómodo de seguir y en el que se corre el riesgo de que algunos pacientes lo abandonen antes de curarse. Saber más sobre la estructura de la cubierta ciertamente que va a ayudar a descubrir mejores antibióticos o a mejorar los que ya tenemos, pero también será necesario conocer mejor el comportamiento de la bacteria cuando está aletargada durante la fase de latencia de la enfermedad.

REFERENCIA
C. Hoffmann, A. Leis, M. Niederweis, J. M. Plitzko, and H. Engelhardt. 2008. Disclosure of the mycobacterial outer membrane: Cryo-electron tomography and vitreous sections reveal the lipid bilayer structure. Proc. Natl. Acad. Sci. 105: 3963–3967.

OTROS FOROS en weblogs mi+d
En el foro Salud pública y algo más pueden consultarse aspectos complementarios sobre la tuberculosis:
Tuberculosis, actualización de una enfermedad reemergente
La tuberculosis mundial en cifras
Día Mundial de la Tuberculosis 24 de marzo

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