Enviado el martes, 11 de diciembre de 2007 17:00
autor: Miguel Vicente
En su número del 15 de octubre de 2007, la revista Newsweek en su edición internacional entrevista a diez biólogos a los que califica como los 10 biólogos más importantes del siglo 21. Pese a que España sea la 8ª nación en cuanto a sus parámetros económicos, ninguno de ellos trabaja en España ni es español, un detalle que debiera servirnos para templar las frecuentes proclamaciones tanto colectivas como individuales de excelencia científica. Y también para diluir con algo de escepticismo la estética triunfalista de muchas declaraciones de responsables científicos y políticos. La ciencia de nuestro país es la que es, y mientras no se aborde de forma global y contemporánea tardará mucho en superar las carencias y sinsentidos de unas reglas que la administración lo mismo aplica a un roto que a un descosido.
¿Investigación básica- o aplicada?
Entre los científicos entrevistados casi la totalidad investigan temas
directamente implicados o relacionados con la salud, lo que manifiesta
una cierta pérdida de la motivación científica por el descubrimiento en
sí mismo. Hoy en día pocos son los investigadores que pueden permitirse
justificar su investigación por el afán de indagar en el funcionamiento
de los seres vivos. Los presupuestos de investigación los asignan los
políticos, y no parece que se ganen muchos votos promocionando el puro
interés por profundizar en el conocimiento. Por mucho que se esfuercen
en revestirse de científicos puros, los investigadores se han tenido
que adaptar en la últimas décadas a la visión utilitaria de la ciencia
y así justificar su labor no como mentes curiosas ávidas del saber,
sino como tecnólogos que ofrecen soluciones a problemas prácticos.
De los entrevistados solo hay dos microbiólogos (Botstein y Keasling).
En sentido estricto solo Botstein dice estar interesado en un microbio,
la
levadura, en sí. ¿Es que ya no consideramos peligrosas las
infecciones o creemos saberlo todo sobre los microbios? Si equivocamos
la respuesta puede que nos aguarde un futuro incierto, porque los
microbios nunca descansarán en su afán de convertirnos como sea en un
plato de comida.
¿Quiénes son los empollones?
Eric Lander es fundador y director del Broad Institute en el que
colaboran la Universidad de Harvard y el Instituto de Tecnología de
Massachusetts, ha sido uno de los impulsores del Proyecto Genoma.
Leroy Hood, presidente del Instituto para la Biología de Sistemas de
Seattle, desde los años ochenta investiga sobre la tecnología de
secuenciación de ADN.
J. (John) Craig Venter fundador del Instituto que lleva su nombre y en
el que se llevan a cabo un gran número de proyectos de secuenciación de
genomas.
David Botstein, catedrático de genómica en la Universidad de Princeton
investiga cómo interacciona el conjunto de los genes de la levadura.
Svante Paabo, director de genética evolutiva en el Instituto Max Planck
de Leipzig, está obteniendo la secuencia del genoma de un hombre de
Neandertal.
Phillip Sharp profesor del Instituto de Tecnología de Massachusetts trabaja sobre el ARN de interferencia.
Rudolph Jaenisch es miembro del Instituto Whitehead y profesor de
Biología en el Instituto de Tecnología de Massachusetts, estudia las
células madre producidas por transplante nuclear a partir de células
cutáneas hechas a la medida del paciente y que podrían funcionar igual
que las del embrión.
Kari Stefansson, directivo, presidente y cofundador de deCODE Genetics
en Reykiavik, estudia la transmisión genética de varias enfermedades
humanas utilizando lo riqueza de datos disponibles para la
relativamente reducida población islandesa.
George Church, catedrático de Genética en la Universidad de Harvard
desarrolla técnicas para leer y escribir la información obtenida del
ADN de sistemas naturales.
Jay Keasling es Profesor de Ingeniería Química y bioingeniería en la
Universidad de California en Berkeley, manipula la levadura y bacterias
como
E. coli para que produzcan precursores de un fármaco contra la
malaria y también otras medicinas e incluso biocombustible.