Casi al igual que en la película de ficción “
La mosca”, en la que un
inventor descuidado provoca la fusión de su propio cuerpo con el de una
mosca, el equipo de
Venter ha fusionado el genoma de
Mycoplasma mycoides con células de
Mycoplasma capricolum. Así las células
receptoras pierden su propio genoma y adoptan el del donante. Gran
parte del esfuerzo investigador se ha dedicado a probar que el
resultado es cierto y no fruto de artefactos irrelevantes. Para ello
los investigadores han comprobador, hasta un grado de certidumbre
bastante alto, que los genes que se expresan al final de su experimento
son los de
Mycoplasma capricolum.
¿Para cuándo el control con la secuencia completa?
Sería más satisfactorio que el equipo de
Venter, que sobre todo destaca
por sus innovaciones técnicas en la secuenciación del ADN, hubiese
comprobado la secuencia completa del genoma resultante, pues pese a que
las pruebas que aportan son bastante convincentes, quedan todavía
pequeñas lagunas de incertidumbre. Posiblemente en trabajos futuros se
pueda utilizar la secuenciación del genoma completo como prueba
fehaciente de la bondad del resultado. Al poco de haberse publicado
este trabajo
Venter anunció que han obtenido un
genoma completo, copia
de uno natural, por síntesis del ADN en el tubo de ensayo. Parece
lógico que el siguiente paso sea introducir estos genomas ensamblados a
partir de sus componentes, que en principio pueden no ser más que
copias de genomas ya existentes en la Naturaleza, dentro de células
receptoras.
A continuación, ¿crear una célula artificial?
De aquí a poder sintetizar una célula artificial quedan todavía
bastantes etapas por realizar, habiéndose de superar tanto dificultades
técnicas, como ampliar bastante el conocimiento de cómo funcionan las
células. Incluso en el caso de los
Mycoplasmas, elegidas por
Venter
para su experimento por ser células muy sencillas y de genoma muy
pequeño, todavía desconocemos en gran medida cómo funciona el conjunto
de todos sus genes. No cabe duda de que si no queremos reproducir la
catástrofe del protagonista de “
La mosca”, que acaba convertido en un
horrible monstruo, hemos de perseverar en el estudio de la biología de
las células, sean bacterias o, todavía con más razón, de las nuestras.
Será entonces el momento de pensar en producir genomas sintéticos que,
convenientemente controlados, presenten alguna propiedad útil. A lo
largo de la civilización, el hombre siempre ha conseguido encontrar
utilidad a la manipulación de la Naturaleza por selección artificial,
desde plantas que pueden cultivarse a animales de compañía, queda como
un reto diseñar nuevas especies, no ya por selección sino por síntesis
de sus genomas, para utilizarlas en nuestro beneficio.