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lunes, 09 de noviembre de 2009

autor: Miguel Vicente

Me había propuesto no escribir en este foro sobre noticias y comentarios relativos al recorte de fondos de investigación que se nos avecina, entre otras razones porque mi formación de biólogo y mi profesión de investigador de a pie no son los mejores títulos para respaldar un comentario serio sobre todo ello. Por otro lado a lo mejor a muchos lectores les aburre el tema, que se escapa un poco de la Microbiología. Pero es que en lo que llevamos de otoño no queda día en el que no se publique una noticia más para aumentar mi estupor. Como además las noticias casi se explican ellas solas creo que no me traiciono mucho si simplemente les añado un pequeño hilo conductor, un par de reflexiones y una gota de humor.



Huevos fritos con farinato.
El farinato es un embutido original de la zona de Ciudad Rodrigo, un exponente de la austeridad en el que sabiamente se combinan ingredientes baratos, pan, manteca de cerdo, pimentón, sal, aguardiente y anís en grano, para conseguir unos sabores soprendentes. En estos tiempos podíamos decir que el farinato es más que un producto gastronómico, es una parábola. Crédito de foto.


A lo mejor los lectores se han pensado que los investigadores vivimos en un mundo de lujo, y no me extrañaría si se enteraron de que la huelga, por fin no convocada, que se cernía como un nubarrón sobre la liga de fútbol era culpa de los científicos.
He aquí los motivos de la amenaza de huelga:
La rectificación de la ley Beckham tampoco tendrá gran impacto en las arcas públicas, aunque está llena de simbolismo. En los contratos firmados a partir del 1 de enero de 2010, los profesionales extranjeros con menos de 10 años de residencia en España y más de 600.000 euros de ingresos se les aplicará el tipo que les corresponde (el 43%) y no el que se les aplicaba desde 2005, propio de las rentas más bajas (el 24%). Aquella norma fue diseñada para atraer a directivos y científicos, pero fue popularizada por los fichajes de deportistas, en los que se quería evitar el desvío de dinero a paraísos fiscales. A. B. en EL PAÍS - Madrid - 04/11/2009.
Lo cierto es que yo no conozco a ningún científico de mi entorno, sea nacional o extranjero, que tenga un sueldo de cincuenta mil euros al mes. No vivimos, que yo sepa, así de bien, pero además nos hemos de buscar con proyectos que se financian de forma competitiva, dinero para investigar, es decir que lo que le dan a uno se lo dejan de dar a otro. Para investigar dependemos en gran medida de los programas que financian los presupuestos del estado. Cuanto menos dinero, menos proyectos, y más investigaciones que no se pueden hacer. Por eso sorprendió la propuesta del gobierno del presupuesto para 2010 en el que la cifra destinada a investigación se reducía en bastantes millones de euros.

La sorpresa no es que reduzcan el presupuesto, porque la experiencia nos dice que en España cuando un gobierno necesita dinero para tapar rotos o descosidos los gastos dedicados a la investigación son de lo primero en recortarse. Lo sorprendente es que se dijese que se saldría de la crisis económica cambiando el modelo productivo basándose en la I+D+i (investigación, desarrollo e innovación). Claro, deberíamos ya estar acostumbrados a que al hablar de estas tres letras realmente sólo se refieran a la “i” minúscula, la innovación que es como un cajón de sastre y no a la mayúscula, la investigación. Por si el lector profano no lo acaba de entender, investigación es encontrar nuevos materiales con los que construir memorias de ordenador más potentes, desarrollo sería diseñar los ordenadores, e innovación puede incluso ser instalar en el ordenador un programa para hacer las cuentas.

Tan solo en los fondos destinados al Plan Nacional de Investigación la reducción se cifraba en unos 580 millones de euros, como para poder contratar a seis jugadores de fútbol de los llamados “galácticos”:
¿Hundir la ciencia por el precio de seis “ronaldos”?  Joan Guinovart en EL PAÍS. 17/09/2009.
Para hacernos una idea es además interesante precisar que en 2008 el CSIC, la mayor agencia de investigación estatal con una plantilla total de 12.261 trabajadores, gastó en personal unos 340 millones de euros (datos publicados en el BOE del 5 de noviembre de 2009), más o menos daría para contratar a cuatro galácticos.

Cuando llega el momento de introducir enmiendas a los presupuestos, o sea de rectificar algo porque de otra forma los presupuestos no se aprobarían en el parlamento, la sorpresa aumenta, no tanto por lo escaso de la rectificación sino por los criterios con los que se hace, que se me escapa lo que de científicos puedan tener :
Casi 80 de los 143 millones que las enmiendas a los Presupuestos de 2010 asignan al Ministerio de Ciencia e Innovación van expresamente dirigidas a fundaciones, instituciones y proyectos del País Vasco. El grueso del aumento en I+D, para fundaciones e industrias vascas. Al ministerio propiamente dicho, para programas de todo el Estado, se adjudican 50 millones. Sólo 27 de los 143 millones anunciados van a proyectos competitivos de ciencia. Alicia Rivera en EL PAÍS,- Madrid - 28/10/2009.
Me pareció además muy curioso que esta noticia llegase por otro conducto, el sindical, con un titular que nos decía literalmente que UGT nos garantizaba 50 millones de euros para los presupuestos de investigación de los Organismos Públicos de Investigación de la Administración General del Estado. No hay que perder ni una ocasión de ponerse medallas.

También me llama la atención una noticia aparecida en un diario de economía:
España gasta mucho dinero en I+D+i, pero obtiene poco rendimiento del mismo. En la última década ha invertido una media de 8.000 millones de euros al año en estas partidas, lo que no le ha valido para obtener más ingresos a través de contratos o patentes, pero sí para situarse como la novena potencia científica del mundo gracias al incremento en el número de publicaciones y de trabajos por parte de los investigadores. Carlos Molina en Cinco Días - Madrid / Barcelona - 06/11/2009.
Uno esperaría que a continuación se propusiese seguir invirtiendo en investigación para mejorar algo, al menos para llegar al puesto octavo que correspondería al nivel económico que antes de la crisis tenía nuestro país, pero no, lo que se propone es:
Un informe elaborado por la consultora Deloitte, por encargo de la Cámara de Comercio de Madrid… exige cambios profundos en el sistema de ciencia y tecnología… y la primera medida que propone es reducir un 30% el gasto público en I+D+i y destinar esa cantidad a aumentar la participación de las empresas en el gasto.
Pues contado así lo que nos proponen estos señores no es más que penalizar a los investigadores que han conseguido llegar a un puesto, quizás no óptimo, pero sí competitivo dentro de la producción científica mundial. Y que por otro lado a los empresarios, que no han logrado despuntar, se les premie. Muy inteligente, ¿verdad?.

Creo que a estas alturas a todos nos queda meridianamente claro que los fondos disponibles para investigación van a reducirse. Uno, a nivel de investigador responsable de un grupo, debe por lo tanto prepararse para sacar dinero de debajo de las piedras, y aquí viene a ayudarnos otra reciente noticia en el diario EL PAÍS:
Garmendia traslada a los ayuntamientos la responsabilidad de llegar al 8% en I+D+i. La ministra alude a los nuevos fondos de economía sostenible aunque admite que no incluyen ningún porcentaje fijo para invertir en investigación. REUTERS para EL PAÍS- Madrid - 04/11/2009.
Me lo estoy pensando, el ayuntamiento de la ciudad en donde trabajo no parece que esté para muchos gastos, incluso ha recurrido a cobrar tasas por retirar las basuras. Por otro lado el ayuntamiento de la ciudad donde vivo no se si ha salido ya de los números rojos de sus desventuras inmobiliarias. Por eso pienso que a lo mejor mi pueblo natal, Castillejo de dos Casas, ahora una pedanía de Aldea del Obispo en la zona de Ciudad Rodrigo, puede ser mi último recurso. Pero, ¿les interesará un proyecto sobre “Metagenómica del torrezno ibérico”? o por ser algo más autóctono, ¿financiarían un estudio sobre “Biología de Sistemas en la producción artesanal del farinato” ?.

GLOSARIO y ONOMÁSTICA:
Beckham: un señor que anuncia calzoncillos y está casado con la Spice Girl pija. A veces le da patadas a un balón.
BOE:
Boletín Oficial del Estado, donde en España se publican todas las leyes, convocatorias oficiales, nombramientos, ceses y rectificaciones.
Galácticos: jugadores de fútbol con los que en un mismo año el Real Madrid no consiguió ganar ni la Liga, ni la Copa del Rey ni la de Europa.
Garmendia: Cristina Garmendia, ministra de Ciencia e Innovación.
Paraísos fiscales: lugares donde tributan sus impuestos varios destacados artistas y deportistas nacidos en España a los que en agradecimiento se les conceden premios y honores públicos.
UGT: sindicato afín al Partido Socialista Obrero Español, Unión General de Trabajadores.

8:39 | gestionado por Miguel Vicente | Enviar comentario (4)

sábado, 24 de octubre de 2009

autor: Miguel Vicente

Mucho se ha filmado sobre peleas de dinosaurios que acaban en la muerte de alguno de los contendientes, pero en un reciente artículo se propone que en varios casos el causante final de la muerte del rey de los dinosaurios depredadores, Tyrannosaurus rex, no fue otro que un microbio, un protozoo parecido a Trichomonas gallinae, especie que hoy en día infecta a las aves. También , según otro artículo, parece ser que en la extinción de todos los dinosaurios, entre los que el tiranosaurio fue de los últimos en desaparecer, intervinieron posiblemente otros microbios, las cianobacterias.




La vida cotidiana en el Cretácico.
La escena está situada en la provincia canadiense de Alberta hace 75 millones de años. Un dinosaurio acorazado, el Euoplocephalus, cuya cola acaba en una maza, se defiende del ataque de un tiranosaurio, el Albertosaurus. Los restos fósiles en los que se basa la imagen se han encontrado en la formación Río Judith. Museo Americano de Historia Natural.



En el trabajo se han examinado sesenta ejemplares fósiles de tiranosauridos, entre ellos catorce son de Tyrannosaurus rex, la estrella de la película Parque Jurásico. La forma de algunas lesiones en sus mandíbulas no se corresponde a lo que sería de esperar si la herida la hubiese producido un mordedura, son más redondeadas y lisas. Se había creído que se produjeron por infecciones de un bacteria del tipo de algunas que como, Actinomyces israelii, causan infecciones llamadas actinomicosis en los mamíferos y el hombre. Las más frecuentes son las actinomicosis bucales, pero esta bacteria no infecta a los cocodrilos ni a las aves, los animales vivos cuyos antepasados estaban más emparentados con los extintos dinosaurios.


Trichomonas gallinae
, un protozoo parásito de las aves.
Es un microbio unicelular eucariotico, es decir con el ADN separado del citoplasma por una membrana que forma un núcleo. Se aprecia además que posee flagelos.


Las huellas que aparecen en las mandíbulas de los tiranosaurios, y en otros fósiles de su misma familia, se asemejan por otro lado, a las producidas en las aves por un protozoo, Trichomonas gallinae. Este microbio  se puede contagiar al  beber agua contaminada y llega a infectar incluso a las aves de presa, como se ha visto en un ejemplar de águila pescadora que en su dieta pudo incluir algún pichón enfermo. Las tricomonas son protozoos, microbios con el ADN contenido en un núcleo separado del citoplasma por una membrana, y entre ellas hay parásitos humanos, como Trichomonas vaginalis, que produce infecciones vaginales. Por la gravedad de las lesiones observadas en las mandíbulas de tiranosaurios se cree que la tricomoniasis debió producir profundas llagas en la boca y la garganta del animal.



Reconstrucción hipotética de la infección de la cavidad bucofaríngea y de la mandíbula del ejemplar fósil de tiranosaurio llamado el “Peck”.  Las llagas llegan a corroer el hueso. La reconstrucción se basa en las lesiones de la mandíbula del fósil y en las fotografías de aves enfermas de tricomoniasis. Ilustración de Chris Glen, Universidad de Queensland.

Tal como ocurre en las infecciones de las aves, el tiranosaurio afectado por la enfermedad se vería incapacitado para tragar y debió morir por inanición. Una posible vía para la infección la pudieron proporcionar los hábitos agresivos de estos reptiles frente a otros individuos de su especie, ya que en mas de un 40% de los ejemplares fósiles se detectan heridas por mordedura. La agresividad bien pudo presentarse en la competición por el territorio, la dominancia social o los hábitos sexuales de éstos animales, llegando al punto en que, por efecto de las infecciones, podría haber contribuido a su extinción.


Lucha de sexos.
Reconstrucción de lo que le ocurrió a un macho de Majungasaurus, especie de tiranosaurio de Madagascar, cuando en vez de encontrar a una hembra receptiva se encontró a una madre defendiendo a su camada. Se postula que éste dinosaurio era caníbal, el lector puede fácilmente predecir el desenlace. Imagen de la serie Lucha en el Parque Jurásico del History Channel.

De todas maneras cuando desapareció el último tiranosaurio hace unos 65 millones de años, todos los dinosaurios estaban ya condenados a la extinción. Si no a la misma vez, sí al poco tiempo, se produjo una de las más espectaculares tragedias de la vida en nuestro planeta, la extinción masiva de especies que cerraría el periodo Cretácico para inaugurar el Terciario, y con él el florecimiento de aves y mamíferos. La causa que provocó esta extinción es todavía un motivo de interesantes debates. Se ha propuesto que el impacto de un gigantesco meteorito, que bien pudo dejar señales como el cráter de Chicxulu que se encuentra en Yucatán, produjo un cambio climático global que tuvo como resultado la extinción masiva de especies. También se ha considerado como una de las causas del cambio el incremento en el volcanismo. Pero cómo se enlazan esos cambios climáticos con las extinciones es más que nada un enigma.

En otra publicación reciente se revela como una de las posibilidades que condujeron a las cinco extinciones masivas el aumento de las cianobacterias. Tras la liberación de minerales al ambiente, ya fuese por impactos de meteoritos o por erupciones volcánicas, se produciría una mayor fertilidad de las aguas y si a ello se une un incremento en la temperatura, como podría ocurrir al inundarse zonas costeras poco profundas al subir el nivel de los mares, crecerían mejor las cianobacterias. Curiosamente las cianobacterias fueron las que en un principio permitieron la vida sobre la tierra firme, por fotosíntesis produjeron, hace tres mil quinientos millones de años, una gran parte del oxígeno atmosférico, realmente un desecho de su metabolismo.


Afloramiento de cianobacterias en el mar Báltico a mediados de julio de 2002.


Bastantes cianobacterias actuales producen compuestos tóxicos por lo que la abundancia de estos organismos y la liberación de sus toxinas al ambiente provoca el envenenamiento de muchos animales, tal como ocurre con los afloramientos que se producen cuando el agua del mar contiene un exceso de nutrientes y sube la temperatura. Otro de los indicios que marcan los períodos de calentamiento del agua marina es la mayor abundancia de estromatolitos, que, si bien no es tan aparente en la extinción del Cretácico sí ha ocurrido de forma coincidente con las otras extinciones masivas. Los estromatolitos son en su mayor parte formados por cianobacterias. Por ahora queda por demostrar si realmente las cianobacterias de esas épocas producían toxinas, algo que es difícil de verificar. Tampoco se puede excluir como causa de las extinciones la proliferación de algas, que entre otras cosas podrían provocar falta de oxígeno en algunas masas acuáticas. Y no sabemos cuál pudo ser la conexión entre todo esto, si realmente la hubo, y la desaparición de los dinosaurios, pero al menos las circunstancias hacen sospechar que también en este caso David pudo vencer a Goliat.

17:07 | gestionado por Miguel Vicente | Enviar comentario (0)

domingo, 11 de octubre de 2009

autores: Marta García Ovalle* (texto); Miguel Vicente (selección de ilustración y pies de figuras)

Hoy en día las enfermedades infecciosas son todavía una amenaza para la salud mundial. A pesar de que se han desarrollado antibióticos y vacunas eficaces contra muchas de ellas, los microbios encuentran nuevos caminos para resistir y provocar enfermedades. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (1999), un 25% de todas las muertes que se producen en el mundo las producen las enfermedades infecciosas, casi el doble de las que provoca el cáncer (13%). Este problema es mucho más grave en los países de bajos ingresos, en los que las enfermedades infecciosas son la primera causa de mortandad.



La pobreza, la peor enfermedad. Las bacterias patógenas aprovechan cualquier resquicio que dejan las defensas del cuerpo para producir infecciones, muchas de ellas fatales. En muchos casos, la falta de higiene, la desnutrición y la inadecuada atención médica se alían de manera que las infecciones siguen siendo la causa más frecuente de muerte en el mundo. Foto de Ruth Fremson/The New York Times.

Para combatir las enfermedades infecciosas, es imprescindible la colaboración entre los profesionales dedicados a la investigación básica y quienes trabajan en las empresas farmacéuticas. Esta es la idea central transmitida por los participantes en la Jornada titulada “Nuevas herramientas para combatir las enfermedades infecciosas”, celebrada el pasado día 29 de septiembre en el Centro Nacional de Biotecnología  del CSIC) organizada en colaboración con la Fundación madri+d y el Programa COMBACT. Los asistentes a este foro tuvieron la oportunidad de conocer qué investigaciones se están desarrollando para descubrir nuevos antibióticos y vacunas que nos protejan frente a las enfermedades infecciosas. Pero no sólo se dedicó tiempo a la investigación, sino que además se aportó una visión empresarial de lo que supone el desarrollo de nuevos productos diagnósticos y terapéuticos y se expusieron qué mecanismos existen para promover la interacción entre las entidades dedicadas a generar ideas y las dedicadas a ponerlas en práctica.



Recreación del laboratorio de Fleming. La penicilina se descubrió porque Fleming buscaba algo con lo que tratar las heridas infectadas, pero en el proceso de encontrarla  tuvo una gran dosis de suerte. Con las técnicas que utilizó Fleming se pueden ensayar unos pocos compuestos por semana. Hoy en día las técnicas automatizadas y la miniaturización de los equipos permiten analizar por encima de los cien mil compuestos diarios, pese a ello, encontrar nuevos antibióticos es cada vez más difícil, no más de uno de ellos cada año completa la carrera de obstáculos para llegar a utilizarse en clínica.

El descubrimiento de nuevas herramientas para combatir las enfermedades infecciosas

La sepsis y los accidentes de circulación. En la conferencia inaugural el Profesor Trinad Chakraborty, Decano de la Facultad de Medicina de la Universidad alemana Justus-Liebig, explicó sus investigaciones acerca de la susceptibilidad genética a la sepsis, una inflamación masiva, generalmente producida por una infección, y que está entre las principales causas de muerte en personas que han sufrido traumatismos graves, como pueden ser las víctimas de accidentes de circulación. Utilizando técnicas de análisis de expresión de numerosos genes han determinado que las personas que tras el traumatismo desarrollan sepsis tienen un perfil de expresión génica específico, ausente en las víctimas que no desarrollan la infección generalizada. Estas diferencias genéticas pueden ser útiles para predecir justo tras el accidente el riesgo de desarrollar una sepsis. De hecho, se ha descrito que los pacientes portadores de una variante específica del factor de necrosis tumoral alfa tienen más riesgo de sufrir sepsis, por lo que el análisis precoz de ésta característica puede ser una ayuda decisiva para preservarles la vida mediante la aplicación del tratamiento paliativo antes incluso de que se desencadenen los síntomas de la sepsis.




Atacar la sepsis antes de que sea tarde. Esto es lo que se podría conseguir si los procedimientos de diagnóstico precoz de la propensión a sufrir sepsis tras un trauma grave se implantan como rutina tras el rescate de las víctimas de accidentes. Un marcador que parece prometedor es la determinación del tipo del factor de necrosis tumoral alfa. Foto: cuarenta coches implicados en un mismo accidente en Bradford, Ontario el 20 de enero de 2008.

Microbios en el ambiente. El problema de la aparición de microorganismos resistentes frente a los antibióticos fue abordado desde dos perspectivas, una ecológica y una clínica. José Luis Martínez, Profesor de Investigación del Centro Nacional de Biotecnología, aportó la visión ecológica. Destacó un aspecto importante que muchas veces se olvida: los antibióticos y los genes de resistencia frente a ellos ya existían en la naturaleza antes de que utilizáramos los antibióticos como medicinas. Investigaciones recientes indican que la función de estos elementos en el ambiente natural puede ser muy distinta a la que tienen en clínica. Tanto los antibióticos como la resistencia frente a ellos son las armas de ataque y de defensa que los microbios utilizan en la Naturaleza frente a sus competidores en la lucha por la supervivencia. Los antibióticos, a las bajas concentraciones que hay en los ambientes naturales, participan junto a los genes de resistencia en procesos de comunicación entre las diversas comunidades microbianas. Al alejarnos de este panorama natural, cuando se utilizan antibióticos a grandes dosis para tratar las infecciones y los genes de resistencia se transfieren a las bacterias patógenas es cuando estos genes pueden afectar a procesos metabólicos o de señalización celular en las bacterias resistentes. El uso masivo de antibióticos tiene además otra consecuencia no deseada, el de su dispersión por el ambiente, que conduce irremediablemente a la propagación de las resistencias entre las poblaciones bacterianas naturales. Esto podría tener repercusiones inesperadas tanto en la microbiota ambiental como a fin de cuentas también en la salud humana, ya que los genes que confieren resistencia suelen incorporarse a sistemas genéticos capaces de difundirse e integrarse con gran facilidad en los genomas bacterianos.



Cascada de Sangre en el hielo.
En la Antártida en el glaciar Taylor. Bajo el hielo del glaciar está atrapado un venero de agua salada del Plioceno en la que hay un contenido elevado de hierro. Su afloramiento propicia una gran biodiversidad de microorganismos.

Las bacterias de los hospitales, a diferencia de lo que pasa en la Naturaleza, viven en presencia de altas concentraciones de antibióticos. Según la experiencia de Jesús Mingorance, responsable de la Unidad de Investigación del Servicio de Microbiología del Hospital Universitario La Paz, a los enfermos ingresados por sospecharse que sufren una infección se les administra un tratamiento empírico como primer recurso. Se trata de actuar rápido empleando el antibiótico de mayor amplio espectro que puede ser activo frente al mayor número de los patógenos más comunes. Este tratamiento se sigue hasta que se dispone, unos días después, de un diagnóstico microbiológico que identifique al patógeno responsable de la infección; a partir de este momento, y si la infección no remite, se inicia un tratamiento con antibióticos de espectro más específico para atacar a la bacteria causante de la infección. Reducir los tiempos necesarios para obtener un diagnóstico microbiológico dentro del hospital es por consiguiente uno de los principales objetivos de la investigación clínica en Microbiología.

Los pacientes del hospital suelen tener algún padecimiento que les debilita y son por ello más vulnerables ante el ataque microbiano, con lo que con frecuencia pueden sufrir infecciones durante su estancia en el hospital. Como los tratamientos con antibióticos han de ser frecuentes en un espacio reducido como son las UCI no es de extrañar que los patógenos aprovechen cualquier posibilidad de adquirir resistencia. Mantener a raya a los patógenos resistentes dentro del hospital es una tarea que requiere la coordinación de varios servicios y profesionales clínicos, incluyendo a las áreas de gestión que pueden asignar recursos económicos a las distintas tareas.

La tuberculosis, una pandemia mundial. Más de dos billones de personas están infectadas de tuberculosis en el mundo. El agente que la causa, el bacilo de Koch, es capaz de permanecer largo tiempo en latencia en nuestro organismo sin manifestar síntomas de enfermedad, por lo que como mucho un 10% de las personas infectadas llegan a desarrollar la enfermedad. El tratamiento con antibióticos frente a la tuberculosis es eficaz, pero en los últimos años han surgido cepas muy resistentes que se han convertido en una peligrosa amenaza, ya que tratarlas resulta mucho más difícil, se precisa usar antibióticos que producen más efectos secundarios y las garantías de curación son menores. La protección que ofrece la vacuna BCG (obtenida de una cepa atenuada de la tuberculosis bovina, Mycobacterium bovis) frente a las formas respiratorias de la enfermedad es muy variable. Por eso continúan explorándose nuevas vacunas capaces de inmunizar frente la enfermedad. Los trabajos de Carlos Martín, Catedrático de Microbiología de la Universidad de Zaragoza indican que una de las posibles candidatas para obtener una vacuna viva es la inactivación del gen phoP, puesto que los Mycobacterium tuberculosis en los que este gen se ha inactivado son incapaces de crecer en el interior de los macrófagos. Se necesita comprobar ahora que estas cepas son por un lado inocuas para el hombre, y por otro que confieren inmunidad.

Vacunar protege y modifica la frecuencia de bacterias resistentes. Streptococcus pneumoniae es la bacteria, también llamada neumococo, que causa mayor número de muertes por infecciones respiratorias, aunque también provoca otras infecciones a veces mucho más graves, como la meningitis y la otitis media. En los últimos años se han extendido por todo el mundo neumococos resistentes a fármacos antibacterianos. Esto ha impulsado la búsqueda de nuevos fármacos más activos, entre los que destacan especialmente las fluoroquinolonas. Las nuevas fluoroquinolonas se utilizan actualmente en el tratamiento de enfermedades respiratorias en adultos. Todavía existen pocas cepas de S. pneumoniae resistentes a estos compuestos (menos del 5%), pero su emergencia puede llegar a ser un problema clínico importante. Adela González de la Campa, investigadora del Centro Nacional de Microbiología, apuntó que las vacunas que se han desarrollado frente al neumococo influyen sobre la frecuencia con la que se mantienen las cepas de esta bacteria que son resistentes a los antibióticos. La administración de la vacuna conjugada heptavalente que incluye los 7 serotipos más frecuentes en la enfermedad neumocócica invasiva en niños tiene como efecto adicional el desplazar a los serotipos vacunales, que ahora son sustituidos por otros, que por el momento son menos resistentes a las quinolonas.

La proteína FtsZ es un posible blanco para la inhibición del proceso de división celular bacteriana, ya que es necesaria para este proceso en la mayoría de las bacterias. Mediante estudios de dinámica molecular se han realizado predicciones sobre la actividad GTPasa de esta proteína, que luego se han verificado experimentalmente en el laboratorio. Este trabajo lo presentó Miguel Vicente, profesor en el Centro Nacional de Biotecnología y coordinador del programa COMBACT. Los nuevos datos obtenidos se aplicarán al diseño de fármacos capaces de inhibir FtsZ de bacterias Gram negativas, las más difíciles de combatir, ya que por ahora el mejor inhibidor de su actividad que se ha encontrado solo se ha mostrado activo frente a las bacterias Gram positivas.

Del laboratorio de investigación a la producción de nuevas medicinas en la industria farmacéutica

En la segunda parte de la jornada se debatieron los aspectos clave para la traslación de los resultados obtenidos por los grupos de investigación al desarrollo de nuevos productos farmacéuticos en la industria.Desde el Centro de Investigación y Desarrollo Farmacéutico de los Laboratorios Ferrer Teresa Pellicer transmitió la idea de que el proceso de investigación y desarrollo de nuevos medicamentos es largo y costoso. Desde el momento inicial en el que se propone una nueva idea y se reúnen las miles de posibles moléculas candidatas para obtener un nuevo fármaco, pasando por las mejoras que introduce la química médica para lograr sustancias que posteriormente se puedan ensayar en las fases preclínica y clínica, donde finalmente se prueban sus efectos y eficacia en seres humanos, pasan más de 12 años y se gastan millones de euros. Como el esfuerzo para desarrollar todo el proceso de investigación y desarrollo es grande y ha de hacerse de manera continua, resulta imprescindible la colaboración de todas las entidades implicadas, desde las instituciones académicas hasta las grandes empresas farmacéuticas. Sólo así se piensa que podamos llegar a la meta que deseamos: combatir todo aquél patógeno que nos haga frente, y poder seguirlo haciendo conforme ellos vayan desarrollando nuevas estrategias para resistir a los nuevos fármacos.



Proceso para conseguir un nuevo medicamento. En la actualidad una nueva idea sobre cómo frenar las infecciones no se concreta en un nuevo medicamento en menos de quince años y tras unos gastos de mil millones de Euros. Se empieza ensayando si en una colección de compuestos, que puede incluir hasta cien mil distintos (2008) hay alguno capaz de bloquear alguna función de las bacterias, y se acaba con las fases clínicas en las que el medicamento acaba probándose en seres humanos (miles en la última fase), en los que ha de demostrar que se puede eliminar por la orina, que es inocuo, que cura y que además es mejor que las terapias ya existentes. Si todo sale bien el antibiótico se podrá usar para tratar las infecciones en los pacientes. Según avanza el proceso van siendo menos los compuestos que cumplen con los requisitos para llegar a ser un medicamento, y los costes de la investigación van siendo cada vez mayores. Al final se puede tener un antibiótico que producirá unos 400 millones de euros anuales de beneficio, pero cuya explotación quedará limitada a los veinte años de vigencia de una patente.

Por otro lado, se presentaron las redes y asociaciones empresariales que existen para apoyar la labor tanto de instituciones académicas como de empresas. Dentro de la Red Enterprise Europe, formada por más de 600 instituciones de 40 países, se describieron los servicios que ofrece el nodo de Madrid, constituido por la Red Enterprise Europe madri+d. Según su coordinadora, Paloma Mallorquín, el objetivo de esta red es favorecer la colaboración entre la producción de conocimiento y su explotación económica. Se trata de una red coordinada por la Fundación madri+d que opera en forma de consorcio, del que forman parte entre otras entidades como el CSIC, asociaciones empresariales y la Cámara de Comercio e Industria de Madrid.

Asimismo se dieron a conocer dos agrupaciones que promueven el intercambio de conocimientos entre las instituciones académicas y las empresas que trabajan en el sector de la biotecnología. Rogelio Pardo, gerente de Madrid Biocluster, habló de los objetivos y servicios que ofrece el cluster de Biotecnología de Madrid, e Isabel García, Secretaria General de Asebio, expuso la oferta de actividades de la Asociación Española de Bioempresas (ASEBIO).

Otro apoyo con el que cuentan los científicos investigadores de la Comunidad de Madrid son los programas de actividades de I+D en biomedicina de la Consejería de Educación. Beatriz Presmanes, Jefa de Área de Programas de Investigación, habló de su experiencia como gestora de ayudas a proyectos de investigación y de las principales características de las ayudas que ofrece la administración.

Para completar el punto de vista empresarial. Juan Ignacio Imbaud, representante de la empresa Protein Alternatives (ProAlt), contó los entresijos de la creación de esta nueva empresa que está dedicada a la producción y comercialización de anticuerpos y proteínas útiles en el diagnóstico de enfermedades como el cáncer. La empresa fue creada en 2006 en el Parque Científico de Tres Cantos y con el tiempo ha ido incorporando personal y ampliando la superficie de sus instalaciones. Para la expansión de esta empresa ha sido vital establecer alianzas estratégicas con otras empresas biofarmacéuticas, instituciones hospitalarias y grupos de investigación.
* Marta García-Ovalle está contratada en Biomol Informatics  con fondos de la Fundación Jorge Juan para trabajar en difusión científica.


Foro del día 13 de octubre de 2009 en notiweb

16:26 | gestionado por Miguel Vicente | Enviar comentario (3)

viernes, 09 de octubre de 2009

Ramakrishnan, Steitz y Yonath han sido premiados con el Nobel de Química de 2009 por sus descubrimientos seminales sobre la cristalografía de los ribosomas. Hace nueve años, utilizando técnicas de alta resolución, encontraron la respuesta a cómo los ribosomas intervienen en la síntesis de proteínas. Además de su importancia en el conocimiento científico, sus estudios tienen una gran relevancia en la salud, pues han permitido averiguar como funcionan muchos antibióticos y sentar las bases para encontrar otros nuevos. En dos artículos resumimos en el primero, escrito por Miguel Vicente, el trabajo que ha merecido el premio y en el segundo la semblanza de uno de los premiados, Ramakrishnan, relatada por su amigo Rafael Giraldo.



Desde la imagen borrosa a la alta definición. La subunidad grande del ribosoma vista desde una resolución baja (1998), de 9 amstrongs a la izquierda, pasando por una resolución media (1999), 5 amstrongs en el centro, y llegando (2000) a la alta resolución de 2,4 amstrongs a la derecha. Figura procedente de la información científica disponible en las páginas de la Fundación Nobel.


Máquinas de hacer vida: ribosomas

Este artículo es una versión ampliada del publicado en EL PAÍS.com el 8 de octubre de 2009.

autor: Miguel Vicente


Los ribosomas, encargados de ensamblar, uno a uno, los aminoácidos que componen cada proteína, son los operarios más complejos en el proceso de mantener la vida de las células. Vivimos gracias a que la información heredada de nuestros padres, contenida en el ADN, se convierte en moléculas, todas las que forman nuestras células y las hacen funcionar. La información del ADN está escrita en un lenguaje que solo entienden varias estructuras-ribosomas, polimerasas, ARNs - que en cada célula se dedican a copiar, transcribir y traducir lo que allí se dice para convertirlo en todo el contenido celular, en célula viva.

La estructura de los ribosomas no fue fácil de determinar, cada uno está formado por dos subunidades de distinto tamaño. En la de mayor tamaño es donde ocurre la reacción que añade un nuevo aminoácido al anterior, mientras que la menor asiste en la colocación correcta de todos los ingredientes para que cada uno ocupe el lugar preciso. Los ribosomas está compuestos por demasiadas piezas (de proteína y de ácido ribonucleico) y, aunque de tamaño submicroscópico, también son demasiado grandes para que las técnicas usadas para averiguar la estructura del ADN los pudieran cartografiar. Tras disponer de muchos datos y avances técnicos, los equipos de Ramakrishnan, Steitz y Yonath determinaron el año 2000 cómo las distintas piezas encajan en el gran rompecabezas.


Localización de ribosomas en una célula con núcleo (eucariótica). En las células, ya sean bacterias (procarióticas) o eucarióticas, los ribosomas son los encargados del último paso de la expresión de los genes, el conjunto de procesos para convertir la información contenida en el ADN en las proteínas que realizan las diversas funciones que la mantienen viva. En las células eucarióticas, los ribosomas  (las bolitas de color más oscuro) son muy abundantes en asociación con un complejo sistema de membranas, el retículo endoplásmico, que facilita la comunicación espacial.

El trabajo que Ada Yonath inició hacia 1980 fue crucial para conseguir cristales de ribosomas bacterianos con la calidad necesaria para que se obtuvieran buenos datos con las técnicas de difracción de rayos X capaces de revelar el lugar que los átomos ocupan en una estructura. Fue dieciocho años después cuando el grupo de Steitz obtuvo alguna pista sobre la estructura reconstruyendo la apariencia tridimensional a baja resolución de una de las dos subunidades que forman cada ribosoma a partir de imágenes de subunidades congeladas obtenidas al microscopio electrónico. La imagen aproximada de la otra subunidad la obtuvo el grupo de Ramakrishnan, también en 1998. Al avance también contribuyó la utilización del sincrotrón como una mejor fuente de radiación y datos genéticos que permitieron obtener algunas variantes de ribosomas que eran más fáciles de observar. Estos resultados iniciales permitieron avanzar con mayor rapidez, en sucesivas publicaciones se fue mejorando la resolución de las imágenes y solo pasaron tres años para que entre los tres grupos tuvieran una imagen de alta resolución del ribosoma completo.

Una de las sorpresas que se descubrió al ver la estructura del sitio donde se produce el engarce de un aminoácido con otro es que no es un receptáculo de proteína, como sucede con la mayor parte de las moléculas catalíticas, las enzimas, que poseen las células, sino que lo que más hay allí es ARN, el otro componente de los ribosomas. La observación inicial se interpretó como que el ribosoma es una ribozima (un ARN catalítico), y que posiblemente se conservó así desde el momento en el que la vida se iniciase en un mundo de RNA, en el que este tipo de molécula, no solo llevaba la información del ADN de un lado a otro, sino que tenía un importante papel funcional. Pero los resultados posteriores han aclarado que la actividad del ribosoma deriva de un terceto: uno de sus RNAs, una de sus proteínas, y otro RNA al que va unido cada aminoácido y que se va quedando en el sitio del ribosoma que ocupa la proteína naciente según crece. Cómo se originó la vida parece pues algo más complejo de lo que en principio parecía.

Todas las células utilizan ribosomas para producir proteínas, pero nuestros ribosomas son diferentes de los de las bacterias, para empezar son de más tamaño. En esas diferencias se basa la acción de varios antibióticos, la estreptomicina entre los más antiguos, que se usó para combatir la tuberculosis, y el linezolid entre los más nuevos, que bloquean la síntesis de proteínas en las bacterias y las matan, mientras que no perjudican a nuestro cuerpo. Más o menos la mitad de los antibióticos que hoy en día tenemos actúa sobre los ribosomas. Conocer su estructura a nivel atómico enseguida permitió determinar muchos detalles sobre cómo funcionan varios antibióticos y también sentar las bases para en el futuro encontrar otros nuevos, algo cada vez más necesario para tratar a las bacterias que frente al gran uso, y muchas veces el abuso o mal uso de estas medicinas se han hecho resistentes a los tratamientos más comunes.

Venkatraman Ramakrishnan: premio Nobel de Química 2009

autor: Rafael Giraldo

La concesión de los Nobel, primero el de Medicina, y tras él el de Química es un acontecimiento que al llegar el otoño mantiene en vilo a los investigadores de todo el mundo. A veces tenemos la suerte de no enterarnos por la prensa, ocurre cuando le dan el Nobel a un amigo. Rafael Giraldo nos relata cómo se enteró el pasado miércoles de que este año el Nobel de Química fue para
su amigo Venkatraman Ramakrishnan.

Anteayer* llegó Israel Sánchez Fernández al laboratorio de Venkatraman Ramakrishnan en Cambridge, tras finalizar en el Centro de Investigaciones Biológicas su Tesis doctoral, con Antonio Romero y Guillermo Giménez, en temas de cristalografía. Israel es un joven investigador excelente al que yo había recomendado hacer una estancia postdoctoral con Venki, amistosamente le llamamos Venki, hasta en la página web de su institución aparece con ese nombre... A primera hora de ayer recibí un mensaje suyo, diciéndome que, en unos minutos, anunciarían que mi amigo Venki Ramakrishnan había sido galardonado con el Nobel de Química de este año... ¡Estoy aún emocionado!

Conozco a Venki desde que en Cambridge compartimos laboratorio (junto con los miembros del equipo de Aaron Klug) durante una estancia sabática suya en el Laboratorio de Biología Molecular (el LMB) que duró todo el año 1992, coincidiendo con mi primer año de postdoctoral allí. De hecho, cometí uno de los peores errores de mi carrera científica cuando no acepté su insistente oferta de irme con él a Utah al terminar mi postdoctoral en el Reino Unido... en su lugar me volví a Madrid. ¡¡¡Hubiera puesto mis manos en una historia que ya "olía" a ser de premio Nobel!!!.



Estructura cristalina tridimensional del ribosoma de la bacteria Thermus termophilus. Al tratarse de una bacteria, su ribosoma es del tamaño 70S (es el valor que da una medida indirecta del tamaño, derivada de cómo de rápidamente sedimentan las partículas según sea su masa), y está formado por dos subunidades de 50S la mayor y de 30S la menor. El valor medido por sedimentación no solo depende de la masa sino del volumen y forma de la partícula resultante, por eso el tamaño aparente del ribosoma completo no alcanza la suma de las dos subunidades. Los ribosomas de nuestras células son mayores, 80S. La estructura, resuelta por el grupo de V. Ramakrishnan, muestra en color violeta las moléculas de ARN, mientras que en verde se muestran las proteínas asociadas a la subunidad mayor (50S) y en azul las que lo están a la menor (30S).

REFERENCIA: Voorhees R.M., Weixlbaumer A., Loakes, D. Kelley, A.C., Ramakrishnan; V. (2009) Insights into substrate stabilization from snapshots of the peptidyl transferase center of the intact 70S ribosome. Nat. Struct, Mol. Biol. 16: 528-533.

A Venki lo invité a dar una conferencia en el antiguo edificio del CIB justo antes de la mudanza en 2004 a nuestro nuevo edificio, precisamente para, en recuerdo de David Vázquez, tener la ciencia de ribosomas, a su más alto nivel, de vuelta en nuestro Instituto: para mi sorpresa, la mayoría del personal ignoraba las hazañas de nuestro compatriota en ese campo... Como muestra, un botón: no hay más que echarle un vistazo al artículo en la revista Cell de los de Cambridge en 2000, vamos, uno de los artículos del Nobel de Venki. En el forzosamente escueto listado de referencias hay tres de trabajos de David. Después, en 2006, cuando estuve en la organización del segundo congreso de la FEMS en Madrid, participó en un simposio que organicé, titulado “Las máquinas macromoleculares microbianas”**, en el que él, nuevamente, brilló especialmente.

Venki es una persona modesta, sencilla y encantadora en el trato. Siempre ha podido controlar ese lado oscuro que se manifiesta cuando un científico es consciente de estar en “la gran carrera del Nobel”. Tiene un agudo sentido del humor y una forma muy abierta de encarar todo tipo de situaciones. Habla español desde su época de estudiante en los Estados Unidos... lo que aprovecha para escribirme sus mensajes en nuestra lengua. Recientemente superó exámenes de perfeccionamiento del español. Es vegetariano estricto (¡algún defecto tenía que tener!: no conseguí ni que probara el "arroz abanda" del restaurante St. James
!). Su mujer, Vera Rosenberry, es una de las más prestigiosas autoras e ilustradoras americanas de literatura infantil. Al menos uno de sus dos hijos ha seguido la carrera artística, siendo ya un reputado violoncelista.

Por cierto, es un placer añadido que el Nobel de Medicina haya caído en manos de quienes fundaron la biología molecular de los telómeros, mi tema de trabajo durante aquellos años de postdoctoral en Cambridge.

¡Ah!... Great times, great place, great Science!
...

* El martes 6 de octubre de 2009
**
The microbial macromolecular machines: Linking structure and function in Microbiology.

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domingo, 27 de septiembre de 2009

autor: Miguel Vicente

Unas formas poco frecuentes de algunos aminoácidos, las formas D, que se pueden integrar en la capa que les da rigidez - el peptidoglicano - son capaces de modificar las propiedades de algunas bacterias, no solo en las que lo producen, sino que pueden también afectar a otras que haya en su vecindad, aunque estas sean de distinta especie. El efecto de los D-aminoácidos se cree, según la interpretación de algunos datos recientes, que puede ocurrir tanto por su incorporación anómala al peptidoglicano, como porque modifican la función de algunas enzimas en las bacterias que los incorporan. Se perfilan estos compuestos como quizás los más sencillos, y puede que los más primitivos, que las bacterias pudieran utilizar para frenar a sus competidoras, y posiblemente como el camino hacia nuevas terapias.



¿Isómeros de ficción?: los gemelos Tararí y Tarará. Según la opinión de Martin Gardner en su anotación a la obra de Lewis Carrol “Alicia a través del espejo”, los dos personajes, Tweedledum y Tweedledee (Tararí y Tarará en la traducción española) podrían no solo ser gemelos sino isómeros ópticos. Como casi así los muestra la ilustración original de John Tenniel,  pruebe el lector a superponer la imagen del uno con la del otro.


En el mundo de la química hay compuestos que aún teniendo la misma composición pueden encontrarse en dos formas diferentes cuya estructura es simétrica, de la misma manera que la mano derecha y la mano izquierda parecen iguales pero en realidad son una a la otra como la imagen en el espejo de cada una de ellas. No es posible, se haga lo que se haga, hacer coincidir exactamente una mano con la otra cuando las colocamos las dos con la palma hacia abajo, solo coinciden si las giramos y las colocamos con las palmas juntas. Se dice que tales compuestos se presentan en dos formas llamadas isómeros ópticos. En las bacterias, como en todos los seres vivos, muchas de las moléculas que las componen tienen una estructura química que es uno de los dos posibles isómeros, es el caso de los aminoácidos que forman las proteínas y parte del peptidoglicano. En los seres vivos los aminoácidos corresponden a las formas que se clasifican como formas L; los azúcares, que también existen como dos isómeros son en general formas D.

El trabajo que publica la revista Science muestra cómo un mutante de la bacteria Vibrio cholerae en el que está afectada una de las enzimas que sintetizan el peptidoglicano, pierde su forma alargada y se redondea al agotarse los nutrientes del medio, este efecto se ha podido asociar a la producción de unos pocos tipos de D-aminoácidos que modifican la estructura de su peptidoglicano. Los D-aminoácidos no parecen afectar de igual manera al no mutante. Por el contrario otro mutante incapaz de producir los D aminoácidos D-Met, D-Leu, D-Val, ni D-Ile mantiene su forma en esas condiciones, pero adquiere una capa de peptidoglicano mas gruesa. De esto último se deduce que los D-aminoácidos pueden también regular la producción del peptidoglicano en momentos de escasez. Lo que resulta sorprendente es que ese peptidoglicano que forma este último mutante al agotarse los nutrientes es menos resistente que el normal. 

 

Cambio de forma del mutante mrcA de Vibrio cuando en vez de  L se le añade D  metionina.


También se ha estudiado en el mismo trabajo lo que le ocurre a la síntesis del peptidoglicano cuando en otra bacteria, Bacillus subtilis, se añaden D-aminoácidos. Se observa que la síntesis se reduce y que los lugares donde ocurre quedan desorganizados. Unido esto a que a la vez se frena el crecimiento, los investigadores proponen que la producción de D-aminoácidos en el momento de agotarse los nutrientes, sería una señal de aviso adicional para el resto de la población de B. subtilis, una especie que responde al empobrecimiento del medio produciendo esporas.


Síntesis de peptidoglicano en Bacillus subtilis. La síntesis de peptidoglicano se puede hacer visible al microscopio utilizando en compuesto fluorescente que se dirige a los lugares de síntesis En las dos imágenes de arriba la síntesis se distribuye por toda la membrana y en el centro, corresponden a una bacteria a la que se ha añadido un L aminoácido (L) o a la que crece con abundantes nutrientes (X). En las imágenes de abajo la síntesis de peptidoglicano casi no se observa salvo en el centro. En esta fila a la bacteria marcada como D  se le ha añadido el D-aminoácido, mientras la marcada como S pasa por un período de escasez de nutrientes.

La importancia que adquieren los D-aminoácidos conforme se conocen mejor sus efectos sobre las bacterias queda asimismo reflejada en otros estudios que se citan en el trabajo, como por ejemplo el efecto que tiene la D-serina en la regulación de la virulencia de Escherichia coli, demostrada en un modelo de infección urinaria en el ratón. En la actualidad, visto el aumento de las resistencias a los antibióticos entre las bacterias patógenas, resulta esperanzador descubrir cualquier proceso que afecte a su viabilidad, crecimiento o virulencia, ya que puede ser el camino hacia las nuevas terapias que precisamos con urgencia. En este sentido, el que uno de los autores del trabajo que comentamos, Miguel Ángel de Pedro, esté asociado al programa COMBACT es otro motivo de satisfacción.

artículo relacionado: Deconstruyendo las bacterias: nueva cocina en Microbiología

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sábado, 19 de septiembre de 2009

autor: Miguel Vicente

En el pueblo, cuando estaba a punto de abandonar mi niñez, oí hablar de una enfermedad misteriosa que atacaba al ganado, que seguía siendo contagiosa cuando la res había muerto, porque se quedaba en el suelo. Me dijeron que era el carbunco. Contribuía este relato a aumentar mis terrores infantiles, como lo hacía el relámpago, sobre todo el relámpago en bola que mi abuela Martina describía cómo había entrado en la casa y la abandonó, rebotando de un lado a otro, tras romper un espejo.

Localización en el plano de Manhattan de los lugares de trabajo de las personas que fallecieron en 2001 a consecuencia de los envíos por correo  de cartas con esporas de Bacillus anthracis.


* Hace ahora ocho años que se produjeron los ataques terroristas del 11 de  septiembre, que fueron seguidos por unos sucesos aún no bien explicados en los que varios destinatarios de relevancia pública, entre ellos varios periodistas, recibieron cartas con esporas de ántrax que produjeron más de veinte víctimas mortales. Reproduzco aquí, ligeramente corregidas, unas notas escritas tras un viaje a Nueva York en octubre de ese año.


La CNN cuenta hoy que hace un par de años se realizó un proyecto para averiguar si es posible producir una bacteria, similar a la que causa el carbunco pero inocua, en suficiente cantidad y en la forma adecuada para que si fuese infecciosa se convirtiese en un arma de destrucción. Un equipo de investigadores lo consiguió, invirtiendo más de millón y medio de dólares. Compraron fermentadores, centrífugas y molinos. También consiguieron sin mayor problema los medios de cultivo y el resto de los materiales de laboratorio. Tras unos meses tenían varios kilos de polvo, esporas del germen primo del causante del carbunco. Nos advierte el reportero que ese polvo no era de todas maneras la forma más infectiva de la bacteria, porque para ello se debía haber neutralizar primero la carga electrostática que adquieren las partículas de polvo en la molienda. Eliminarla, o no haberla producido, hubiese necesitado instalaciones y conocimientos disponibles tan solo en las instalaciones de investigación del gobierno norteamericano. Producir polvo de un posible germen del carbunco modificado genéticamente para conferirle resistencia a los antibióticos se considera, según cuenta el reportero, que entraña dificultades tan solo abordables en un laboratorio de una instalación estatal de todavía mayor nivel.



Los gérmenes del ántrax rodeando un glóbulo rojo en el pulmón de un mono. El ántrax pulmonar es la forma más letal de la enfermedad, que también puede manifestarse como lesiones cutáneas o infección intestinal. Imagen de los National Institutes of Health; el color es simulado.

En los años pasados entre estos dos tiempos fui adquiriendo, lo mismo que casi todos los ciudadanos, la idea de que las enfermedades infecciosas no eran ya una amenaza tan grave. Los antibióticos permitían, desde los años cuarenta del pasado siglo, eliminar la mayoría de las infecciones. Incluso la amenaza del retorno de las plagas que habían azotado a la humanidad por la aparición de estirpes resistentes a los antibióticos se aparecía muy lejana.

La inocencia se pierde, pero tarda mucho en hacerlo. Al principio de los años setenta empecé a leer artículos en publicaciones científicas llamando ya la atención sobre la selección de bacterias resistentes debido al abuso y al mal uso de los antibióticos. Ni siquiera perdí el optimismo al principio de los noventa, cuando hasta los medios de comunicación como Newsweek anunciaron que las bacterias contraatacaban. Pensé que en pocos años nuestro trabajo permitiría encontrar nuevos fármacos, que no se llamarían antibióticos porque los diseñaríamos nosotros, para atacar a las bacterias allí donde son más sensibles: en su prodigiosa capacidad de proliferar sin fin.  Dirigí entonces la investigación básica de mi grupo teniendo también ese objetivo a la vista, pero ni la técnica, ni el interés social mostrado por nuestro entorno, y mucho menos los medios económicos de los que dispusimos nos ayudaron.

Al verlo, el edificio de Newsweek en 251W, 57th street, al que se entra por Broadway, un poco más abajo de la esquina donde está el restaurante Cosmic, me recuerda que diez años después de haber empezado, nosotros todavía no tenemos una solución. Por ahora las bacterias no solo van ganando la guerra sino que pueden alardear de ganar las batallas, sí, superan mi inteligencia. Ayer mismo, mientras yo regresaba de Nueva York, murió en la ciudad Kathy Nguyen, de 61 años, la primera víctima neoyorkina que sucumbió al ántrax pulmonar. Posiblemente lo contrajo por un contagio casual con una de las cartas que algún desalmado ha rellenado con polvo cargado de esporas de Bacillus anthracis.

Tres de las cartas conteniendo esporas del carbunco que fueron enviadas a distintos destinos en el otoño de 2001.

Las esporas son formas que adoptan algunas bacterias para resistir las inclemencias del ambiente y sobrevivir adormecidas durante los períodos en los que su alimento escasea. Para el bacilo del ántrax, los animales y nuestro cuerpo somos su alimento. Al llegar a los bronquios, las esporas despiertan de su sueño iniciando la producción de al menos tres compuestos tóxicos, junto con todos los demás que permiten su crecimiento, su multiplicación y su permanencia en el interior del cuerpo. De los tres uno es una toxina que impide a los macrófagos, unas de nuestras células encargadas de devorar a cuanto bicho maligno nos ataque, tragarse al recién activado bacilo. Al poco tiempo, en un par de días, los bacilos se han multiplicado y son ya una multitud, pequeño cada uno de ellos, como diría la canción de Pancho López “chiquito pero matón”. Se encaminan a los nódulos linfáticos, un recóndito lugar del cuerpo a donde los antibióticos apenas pueden llegar. Siguen allí, produciendo sus toxinas, que van mas bien con rapidez, envenenando las células de nuestro cuerpo. Antes de que pase una semana, la enfermedad habrá vencido. El infortunado enfermo cesará en su padecer; la mente enferma del criminal que envió la carta quizás sienta una insana alegría. El científico solo puede sentir el fracaso.


La propagación del bacilo del carbunco le lleva hacia los nódulos linfáticos, en donde es poco atacable por los antibióticos, para desde allí acabar, en muchos casos, con la vida del enfermo.

El culpable solo es feliz cuando recibe su castigo”, cuentan que opina Osama Ben Ladino. ¿Quién ha sido el culpable de la muerte de Kathy Nguyen? Hasta cierto punto he de admitir mi culpa como científico, y ya se cuál es mi castigo: seguir investigando aunque no disponga de los medios suficientes para neutralizar las acciones del enemigo. Puede que algún día la suerte me ayude… pero la suerte… ¿existe realmente? ¿O mas bien cada uno fabricamos nuestra propia suerte y en ella englobamos a quienes se nos acercan?



La esquina del edificio Newsweek en los primeros años del siglo XXI.  El edificio, en proceso de remodelación durante 2008 y 2009, pasa a denominarse Columbus Tower, 1775 Broadway.



Foro del día 21 de septiembre de 2009 en notiweb

13:03 | gestionado por Miguel Vicente | Enviar comentario (1)

domingo, 06 de septiembre de 2009

autor: Miguel Vicente

El debate sobre las enfermedades infecciosas y los medios disponibles para combatirlas suscita interés por la creciente preocupación de los profesionales de la salud y del público en general con respecto al aumento de las infecciones causadas por microorganismos multirresistentes, la progresiva pérdida de la eficacia de los antimicrobianos y la falta de desarrollo de nuevos antibióticos. La aparición de enfermedades emergentes y la rápida propagación de las resistencias, hacen vital mantener políticas activas para incorporar los resultados de la investigación al sector productivo y para finalmente llevar nuevas medicinas hasta el paciente.
La Fundación madri+d en colaboración con el Centro Nacional de Biotecnología y el Programa COMBACT, organizan el próximo 29 de septiembre una jornada sobre “Nuevas herramientas para combatir enfermedades Infecciosas.


Los antibióticos que eran fáciles de descubrir son los que ya tenemos. Muchos de ellos, la penicilina incluída, son cada día menos eficaces porque muchos patógenos han adquirido resistencias frente a ellos. La resistencia frente a la penicilina ya se había descubierto antes de empezar a usarse para tratar las infecciones en la segunda guerra mundial. Encontrar nuevos antibióticos es cada vez más difícil y son menos los que llegan a utilizarse para tratar las infecciones.



No suele saberse que, actualmente, en Estados Unidos el número de muertes provocadas por un único patógeno bacteriano, MRSA (el Staphylococcus aureus resistente a meticilina), es mas elevado que las producidas por SIDA. También ocurre que algunas victimas del virus de la gripe H1N1, como suele ocurrir con muchos tipos de gripe, fallecen por infecciones bacterianas asociadas a la enfermedad y no como resultado directo del ataque vírico. Estos hechos contrastan con el interés relativamente bajo de la opinión pública y de los presupuestos asignados por las administraciones para el desarrollo de nuevas terapias para combatir a las bacterias patógenas. En España, en un mismo instituto, hay proyectos financiados de investigación en virus que consiguen el doble de financiación respecto a los proyectos que investigan bacterias.

Pese a que las vacunas hayan demostrado su utilidad en la prevención de algunas infecciones bacterianas específicas es poco práctico conferir inmunidad contra muchas bacterias que ocasionalmente se convierten en patógenos oportunistas, puesto que frecuentemente habitan el cuerpo humano, y en general son necesarias para mantener una flora bacteriana sana y equilibrada. Además, al ser las vacunas altamente específicas son efectivas contra un limitado rango de bacterias, y muy frecuentemente únicamente contra algunos serotipos específicos.

Estas son solo un par de razones para enfatizar la necesidad de desarrollar antibióticos para combatir las infecciones una vez establecidas. A pesar de que el número de antibióticos disponibles permite el tratamiento de la mayoría de las infecciones, no ocurre lo mismo con un buen número de enfermedades en las que el patógeno ha adquirido resistencia contra los fármacos más comúnmente prescritos o incluso, como es el caso del VRSA (S. aureus resistente a vancomicina), contra antibióticos que solo se utilizan en los hospitales y que hasta hace poco se consideraban como la úultima arma contra las infecciones.

La necesidad de descubrir nuevos antimicrobianos para contrarrestar la propagación de resistencias ha sido reconocida entre la comunidad académica por más de una década. Sin embargo, hay un creciente desinterés por parte de la opinión pública, de las compañías farmacéuticas y del sector público en lo que se refiere al apoyo a los esfuerzos para desarrollar nuevos compuestos antibióticos. Es más, a medida que el número de nuevos antibióticos se reduce año tras año, parece ser más difícil descubrir nuevas entidades químicas que se puedan desarrollar como terapias eficaces. El abordaje intensivo para descubrir inhibidores capaces de bloquear específicamente una actividad o interferir en una interacción es muy laborioso y requiere un gran componente de investigación fundamental, lo que frecuentemente no se valora a la hora de asignar fondos destinados a la investigación prefiriendo financiar proyectos de aplicación más directa. Ya se han realizado sin éxito importantes investigaciones cuya brillante estrategia intentaba explotar las prometedores tecnologías “ómicas”. A los antibióticos, por otro lado, no se les valora como bienes de consumo y la mayoría, si no todas, las grandes compañías farmacéuticas los han abandonado en sus prioridades de investigación en favor de los llamados blockbusters, medicamentos que proporcionan beneficios anuales superiores a un millón de Euros.

Ante este escenario, la búsqueda de nuevos antibióticos exigirá grandes dosis de ingenio y un esfuerzo continuo de apoyo a la investigación en varios frentes. Mientra que es difícil predecir la estrategia de investigación que conducirá a resultados potencialmente explotables, la actual forma de financiación no garantiza una continuidad suficiente para completar los objetivos que conduzcan a un resultado final satisfactorio. Aún así, hay varios proyectos en curso que exploran nuevas dianas y estrategias de inhibición para descubrir los antibióticos del futuro.


Para inscribirse en la jornada, obtener el programa y otros detalles se dispone de una página en la web de los foros de ciencia y tecnología mi+d.

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domingo, 30 de agosto de 2009

autora: Marta García-Ovalle*

La idea de que estamos rodeados de gérmenes que nos pueden causar enfermedades hace que muchas veces nos preocupemos en exceso por la limpieza, sobre todo cuando tenemos un bebé llevándose a la boca cualquier cosa que cae en sus manos. Sin embargo, algunas investigaciones indican que la ausencia de contacto de los niños con los microorganismos impide un adecuado desarrollo de su sistema inmunológico, con la consiguiente aparición de fenómenos alérgicos y enfermedades autoinmunes. Ya no hay excusa para no dejar que los niños jueguen con la tierra o salten en los charcos...




Desde que los antiguos griegos rindieran culto a la diosa Hygea, diosa de la salud que dio origen a la palabra “higiene”, el concepto de higiene se ha ido modificando a lo largo de la historia. El punto de inflexión en su evolución lo marcaron las investigaciones de Louis Pasteur y Robert Koch, que demostraron que existían diminutos seres vivos, los microbios, capaces de provocarnos enfermedades. Desde entonces comenzaron a aplicarse medidas de higiene que han salvado millones de vidas al evitar la transmisión de enfermedades infecciosas.

Ya pasados los tiempos en los que acompañando al grito de “¡Agua va!” se lanzaban los excrementos y las aguas residuales por la ventana, hoy en día disponemos de sistemas de alcantarillado y potabilización de las aguas, y medidas de higiene tan elementales como lavarse las manos o fregar el suelo forman parte de nuestra rutina diaria. Pero en los países desarrollados la preocupación por la limpieza comienza a ser una obsesión, y se extiende la idea de que viviríamos sanos en un ambiente casi estéril sin gérmenes que nos ataquen. No hay más que ver la cantidad creciente de productos que contienen sustancias “antibacterias” que hay en el mercado. Podemos encontrar lavavajillas, encimeras de cocina, incluso calcetines o teléfonos móviles.

Está claro que la limpieza es necesaria para eliminar los microbios patógenos, pero hay que tener en cuenta que también destruye otros que no nos causan ningún daño y que incluso podrían ser beneficiosos. Esta idea es la que plantea la conocida como “hipótesis de la higiene”, según la cual el exceso de higiene que conduce a la eliminación de todos los microorganismos que hay a nuestro alrededor hace que nuestro sistema inmunológico no funcione correctamente y se desencadenen reacciones anormales como el asma, la rinitis alérgica o enfermedades autoinmunes.

Los defensores de esta hipótesis sostienen que el contacto con los microorganismos durante la infancia es una manera de educar a nuestro sistema inmunológico para que se desarrolle con normalidad. El sistema inmunológico de un niño necesitaría aprender del ambiente, de forma similar a lo que ocurre en su cerebro. Al contrario de lo que se pensaba antes, el cerebro de un bebé no está completamente formado en el momento de su nacimiento. El cerebro de un recién nacido contiene millones de neuronas, pero su funcionalidad dependerá de las conexiones que posteriormente se establecerán entre ellas. Para que estas conexiones -denominadas sinapsis- tengan lugar es necesario que el bebé entre en contacto con el medioambiente que lo rodea. Cada vez que el niño recibe un estímulo del exterior, se establece una sinapsis. De esta manera, los bebés que han crecido sin afecto ni contacto con otras personas no reciben los estímulos adecuados, surgiendo trastornos psicológicos, como la ansiedad o la agresividad.



Tarzan, lord Greystoke.
Crecido en la selva el niño aprendió a relacionarse con el único entorno que le rodeaba, trasladado ya adulto al Reino Unido, sus reacciones resultaban fuera de lugar.
Imágenes de la película Greystoke Tarzan, protagonizada por Cristophe Lambert.

El primer estudio que planteó la hipótesis de la higiene fue realizado por David Strachan en 1989. En él realizó un seguimiento de la aparición de fenómenos de rinitis alérgica en más de 17000 niños británicos nacidos durante una determinada semana de 1958. Observó que los niños con menos hermanos tenían más problemas de rinitis alérgica. Esto le llevó a pensar que quizá los niños de grandes familias estaban protegidos frente a las alergias porque habían padecido infecciones transmitidas por sus hermanos.

Más adelante se han llevado a cabo estudios epidemiológicos que aportan más datos a favor de la idea de que las infecciones durante la infancia nos protegen frente a los trastornos alérgicos. Investigadores europeos han observado que los niños que viven en granjas están más expuestos a endotoxinas bacterianas y padecen menos rinitis alérgica y asma que los que no viven en ellas. También se han hecho distintos estudios que indican que los niños que han sufrido más resfriados por tener más contacto con hermanos mayores o por acudir a la guardería tienen menos asma.

Veinte años después de que se aportara la primera pista el debate entre los partidarios y los detractores de la hipótesis de la higiene sigue abierto. Se han publicado estudios que aportan resultados contradictorios, en los que se ha visto que en ciertas ciudades norteamericanas hay una alta prevalencia de asma, a pesar de que los niños viven en ambientes en los que sufren numerosas infecciones. Y, lo que es más importante, todavía no disponemos de una prueba directa que demuestre que un individuo que padece una infección en una determinada etapa de la vida se convierte en menos sensible frente a los alergenos.

En los últimos años los inmunólogos han hecho importantes descubrimientos que podrían explicar cómo los gérmenes son capaces de estimular a nuestro sistema inmune para que no responda atacando a nuestras propias células, como en el caso de las enfermedades autoinmunes, o a sustancias que en principio no son perjudiciales para él, como el polen, los excrementos de los ácaros o los animales. Se sabe que las personas que padecen alguna enfermedad autoinmune o alérgica presentan respuestas inmunes llamadas de tipo Th1 y Th2 fuertes y descontroladas. La clave de su control puede residir en la adecuada estimulación de las células T reguladoras, que se encargarían de controlar y mantener un balance adecuado entre las respuestas inmunitarias de tipo Th1 y Th2. De esta manera, los bebés que padecen más infecciones tendrán los estímulos adecuados para que su sistema inmune esté equilibrado y reaccione contra las dianas correctas: los patógenos.




Mecanismo por el que los microbios educan al sistema inmune.
Las llamadas células dendríticas (DC) desarrollan distintas subpoblaciones celulares en función de los estímulos que reciben del ambiente, afectando a su vez a la diferenciación de otras células llamadas células T. Los distintos tipos de microorganismos patógenos son reconocidos por diferentes clases de células dendríticas, desencadenándose respuestas de tipo Th1 o Th2. A la derecha vemos cómo la presencia de gérmenes en el ambiente estimula a las células dendríticas para que se induzcan células T reguladoras. Las células T reguladoras producen moléculas antiinflamatorias que permiten controlar las células Th1 y Th2, con lo que se equilibra el funcionamiento del sistema inmune. En un medio demasiado limpio, representado en la parte de la izquierda, la ausencia de estímulos conduce a un desequilibrio entre las respuestas Th1 y Th2, que serán fuertes y causarán enfermedades autoinmunes y alergias. Imagen tomada del artículo de Yazdanbakhsh et al. 
2002 Science. 296: 490-494.

En la educación de nuestras defensas no sólo participarían los gérmenes que proceden de nuestro entorno, sino también los microorganismos que conviven con nosotros. Se ha visto que la composición de la microbiota intestinal es distinta en niños alérgicos y no alérgicos, pero ¿cómo afectan las bacterias que viven en el aparato digestivo al sistema inmune? Científicos de la Harvard Medical School y del California Institute of Technology han comprobado que el polisacárido A (PSA), una molécula de la pared de la bacteria intestinal Bacteroides fragilis, es capaz de activar las defensas del cuerpo. Además, el PSA inhibe la producción de sustancias pro-inflamatorias que las células intestinales liberan en respuesta a una infección por otra bacteria, Helicobacter hepaticus. De esta manera, la presencia en el intestino de una bacteria protege frente a la enfermedad inflamatoria intestinal provocada por otra.



Efecto protector del PSA de Bacteroides fragilis frente a la enfermedad inflamatoria intestinal causada por la bacteria Helicobacter hepaticus. Cuando la bacteria H. hepaticus infecta a los ratones se activan células Th17, las cuales liberan moléculas proinflamatorias como la citoquina IL-17. En cambio, en presencia del PSA de B. fragilis, se estimulan las células T CD4 y las células T reguladoras. Las células T reguladoras liberan IL-10, citoquina que suprime los efectos inflamatorios de la IL-17, aliviando los síntomas de la enfermedad inflamatoria intestinal. Imagen tomada del artículo de Mazmanian y McBride, publicado en The Scientist (volumen 23, número 8, página 34).



Foro del día 31 de agosto de 2009 en mi+d


* Marta García-Ovalle está contratada en Biomol Informatics  con fondos de la Fundación Jorge Juan para trabajar en difusión científica.

17:58 | gestionado por Miguel Vicente | Enviar comentario (2)

lunes, 24 de agosto de 2009

autor: Miguel Vicente

Si alguien cumple con los requisitos de haber sido un genio, ese fue Mozart, niño prodigio, músico y compositor precoz y prolífico con una vida controvertida, y lamentablemente corta. Mucho se ha contado sobre él, pero quizás la película de Milos Forman, Amadeus, ha sido lo que más ha contribuido a presentar Mozart al gran público. El argumento de la cinta dejaba traslucir, sin contarlo explícitamente, que el final de Mozart fue tan espectacular como su obra, habría muerto víctima de otro compositor, Antonio Salieri, que, celoso de las dotes del genio, se las habría ingeniado para envenenarle. La realidad pudo ser otra, menos dramática: Mozart pudo morir por las secuelas producidas por una infección bacteriana que le dejó inservibles los riñones.



Escena de la película Amadeus. Mozart es el personaje del centro, Salieri se encuentra en el extremo derecho.


Que el asesino de Mozart bien pudo ser Streptococcus pneumoniae, el estreptococo, es la tesis que proponen los autores de un articulo publicado recientemente en la revista Anales de Medicina Interna. No es tan espectacular como la película de Forman, pero puede que más parecido a lo que ocurrió. Al menos los autores no se basan en la leyenda, sino en la comparación de los síntomas que Mozart presentó los días antes de su muerte con los que hoy en día sabemos puede producirse tras una infección por esta bacteria patógena.

El estreptocococo es una bacteria que muchas veces se encuentra sin causar problemas en las vías respiratorias superiores, todo lo que desde nariz y boca está antes de los bronquios. Pero cuando algo nos falla en las defensas y el estreptococo invade otros lugares del cuerpo se convierte en un enemigo implacable con consecuencias muchas veces funestas. La enfermedad más conocida de entre las que provoca es la neumonía, de la que mueren muchos ancianos y la que a veces es una complicación de la gripe. Aún así no es la más grave, lo es menos que la otitis media, que ataca al conducto auditivo medio, lugar en el que la infección es muy difícil de tratar con antibióticos.



Streptococcus pneumoniae adherido a células epiteliales humanas. Portada de  la revista Infection and Immunity septiembre de 2005.

Es el estreptococo especialmente insidioso, ya que entre sus propiedades está el que cuando su número ya no puede aumentar mucho más, porque ya hay demasiados en un mismo sitio, la gran mayoría estallan. Se cree que el estallido tiene alguna ventaja para los que no lo hacen, pues consiguen alimentarse de los restos de sus hermanos e incluso incorporar segmentos de ADN que les pueden añadir información genética valiosa. Todo ese mejunje, resultado del estallido de los microbios muertos, se vierte a la sangre del enfermo, y lo que para el estreptococo es comida reparadora, para nuestro organismo es un veneno tan letal como el que Salieri hubiera podido proporcionar.

Los síntomas de Mozart antes de su muerte, fiebre, hinchazón, dolor  no localizado y erupción de la piel, según quienes le atendieron, son compatibles con una infección de estreptococo que le provocase lo que médicamente se llama glomerulonefritis postestreptocócica. Esto es, un bloqueo de los riñones al taponarse con uno de los compuestos desprendidos del estreptococo los poros por los que se filtra la sangre para eliminar la orina. Al no poder eliminar orina se acumulan en el cuerpo los desechos tóxicos de las células y de los microbios muertos (venenos que son una de las causas de la fiebre) y el agua (lo que lleva a la hinchazón). También esgrimen los autores del trabajo otra razón que apoya su propuesta, el que en los días en que se produjo la muerte de Mozart hubo un aumento significativo, comparando con los mismos días del año anterior y del posterior, de los hombres jóvenes que como Mozart murieron presentando los mismos síntomas compatibles con las secuelas de la infección por estreptococo.



La Flauta Mágica. Mozart completó la partitura poco antes del día de su estreno el 30 de septiembre de 1791 en Viena.

En tiempos de Mozart aún faltaba siglo y medio para que se utilizase la penicilina como medicamento para frenar las infecciones, si se le hubiese administrado el antibiótico a tiempo, a ser posible antes de que se manifestasen los síntomas más graves, posiblemente se hubiese recuperado. Los antibióticos hubiesen frenado asimismo la epidemia que se cree debió de propagarse por Viena en el año 1791 y que por los datos existentes pudo tener uno de sus focos en los cuarteles de la ciudad. Mozart murió el 5 de diciembre de 1791, con 35 años, una edad muy por debajo de la expectativa media de vida para los varones austriacos del siglo XVIII. Por contra Salieri vivió 74 años, una edad longeva considerando que esa expectativa de vida era entonces de 45 años, 49 si se excluye a los militares. Apuntan asimismo los autores del artículo que Mozart pudo resultar más susceptible a la infección por estar debilitado a causa de la vida poco saludable que llevaba en sus últimos días, que pasaba bebiendo por el día y componiendo música hasta bien entrada la noche.



Irena Bespalovaite como Papagena y Christian Gerhaher como Papageno cantando "Pa-Pa-Gena!Pa-Pa-Geno!" en el "Salzburger Festspiele" 2006



Foro del día 24 de agosto de 2009 en mi+d


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lunes, 10 de agosto de 2009

autor: Miguel Vicente

El ejercicio suele ser saludable, pero cuando se convierte en competición puede a veces no serlo al cien por cien. El número de agosto de la revista Microbiology Today, el órgano de expresión de la Sociedad de Microbiología del Reino Unido, repasa algunos aspectos en los que la microbiología e inmunología entran a veces en colisión con el deporte. Nuestra ya conocida bacteria CAMRSA (Staphylococcus aureus resistente a meticilina adquirida en el ámbito comunitario), un virus herpes (Herpex Gladiatorum) y la disminución de las defensas inmunitarias por estrés, son los protagonistas de esta competición entre salud y deporte.

Final trágico de la primera carrera de Maratón. Si bien no parece históricamente probado, la primera carrera de Maratón culminó, según la leyenda, con la muerte de su ganador y único corredor tras el esfuerzo realizado. Cuadro del pintor francés Luc-Olivier Merson.


ADVERTENCIA DEL MODERADOR: El contenido de este foro es estrictamente científico y docente, no es un consultorio de salud. Por ello ni estamos capacitados ni autorizados para responder a consultas de carácter médico-sanitario que expongan casos personales. En caso de necesitar consejo médico recomendamos consultar al médico de cabecera o especialista habitual.

Las cepas de Staphylococcus resistentes a meticilina son especialmente peligrosas cuando atacan a las personas que antes estaban sanas y son mas contagiosas entre los grupos que tienen estrechos vínculos sociales, las cárceles, cuarteles, colegios, colectivos homosexuales y los equipos de atletas. Contribuye a su peligrosidad el que de entrada presentan síntomas poco definidos, sarpullidos que se intentan tratar con antibióticos que si bien son eficaces para combatir a los estafilococos normales, lo que hacen es retrasar el diagnóstico de los CAMRSA. En 2003 se produjo un caso bien estudiado de infección por CAMRSA en el equipo de fútbol americano (rugby) de los Carneros de San Luis (St. Louis Rams). Cinco de sus jugadores se vieron infectados tras haber sufrido rozaduras con el césped durante el juego y los cinco lo fueron por una estirpe de estafilococo portadora de un segmento de ADN con el gen de la toxina PVL (leucocidina Panton-Valentine), una proteína que perfora poros en las membranas de los neutrófilos, unos elementos de nuestro sistema inmunitario que normalmente nos defienden de las bacterias patógenas. Como suele ser frecuente, el segmento que contiene la toxina contiene además los genes de resistencia a los antibióticos, en este caso una beta-lactamasa que inutiliza a los antibióticos del tipo de la penicilina entre los que se encuentra la meticilina. Además estos segmentos de ADN tienen la peligrosa propiedad de ser muy transmisibles de una a otra cepa de estafilococo.

Según una estadística realizada en los Institutos de Enseñanza Superior del estado de Nebraska estas infecciones se presentan en el 0,6% de los luchadores y en el 0,25% de los jugadores de rugby, y también aparecen en equipos de baloncesto, voleibol, esgrima, remo, levantamiento de peso y gimnasia. Ni que decir tiene que el descuido en la higiene, el compartir toallas o cuchillas de afeitar y la poca limpieza de las instalaciones y del equipo aumentan el riesgo. En el Reino Unido no parece detectarse por ahora un peligro grave de infecciones por CAMRSA asociadas a la práctica deportiva, pero la internacionalización del deporte puede ser un factor creciente de riesgo. Frente a ello es aconsejable extremar las medidas de higiene en la práctica deportiva. En caso de infección, además del drenaje quirúrgico de los abscesos cabe el uso de antibióticos frente a los que los CAMRSA son todavía sensibles. Estos antibióticos han de ser utilizados tan solo por prescripción médica, ya que, dependiendo de los lugares geográficos en donde se produzca la infección, los estafilococos allí presentes tienen distintas propiedades de resistencia frente a ellos.

Un deporte de riesgo, la lucha. Las lesiones por herpes se localizan en los luchadores a uno u otro lado del cuerpo según sean zurdos o diestros.

Herpex Gladiatorum (HG) es otro de los enemigos que acechan a los practicantes de lucha, rugby y artes marciales, es un virus cuya infección también se manifiesta por sarpullidos inespecíficos. Como los demás herpes, una vez que desaparecen las lesiones de la infección primaria, el HG suele quedarse aletargado en el enfermo para reactivarse más tarde coincidiendo con situaciones de estrés, disminución de las defensas e incluso de la menstruación. No está claro si el HG está exactamente relacionado con el herpes labial. Datos asimismo de Norteamérica indican que desde 1964 se han producido varias infecciones bien documentadas. Al parecer el contagio ha de ser directo de una a otra persona pero también se han producido contagios por personas en las que el HG debía estar latente al no presentar ellas mismas síntomas externos. Como tratamiento se utilizan antivirales, alguno de los cuales sirve también, según los datos de un estudio realizado en un torneo de lucha, como profiláctico.

Quedarse en casa sin moverse tampoco es la solución. La mayoría de las afecciones de las vías respiratorias superiores (todo lo que a partir de la boca y la nariz lleva a la tráquea, bronquios y pulmones) que padecemos, producidas por varios virus con una frecuencia media de tres cada año en un adulto sano, son superadas gracias a las defensas que despliega nuestro sistema inmunitario. El ejercicio moderado se considera, según las estadísticas de un estudio publicado en 2003, que ayuda a reducir un 29% el número de esas afecciones. Por el contrario el exceso de esfuerzo, como puede ser una carrera de maratón parece que aumenta el riesgo de padecer una de estas afecciones en como mínimo un 100%. Se puede representar la probabilidad de tener un problema respiratorio con respecto a la cantidad de ejercicio que se hace como una curva con forma de Jota mayúscula inclinada, en la que tanto la falta como el exceso de ejercicio ocupan las dos ramas de la letra, con el mínimo de riesgo situado en los niveles de ejercicio moderado.


El sillonbol. Ya la moral religiosa estigmatizó los efectos perniciosos de la falta de actividad física. La pereza según la retrata El Bosco en La mesa de los Pecados Capitales. Museo del Prado.

De acuerdo con resultados recientes se puede decir que el ejercicio modifica al sistema inmunitario. Uno de los efectos tiene lugar por la activación de las células encargadas de destruir a las que han sido infectadas por virus, las llamadas Asesinas Naturales (Natural Killer en inglés, o en abreviatura NK). Uno de los efectos de las células NK es inducir la muerte celular programada (la llamada apoptosis) de las células infectadas. Al contrario de la lisis, que es el simple estallido celular, la apoptosis recicla en gran medida los componentes de la célula que muere, al igual que ocurre con las hojas que se marchitan y caen, de ahí que ambos fenómenos se conozcan con el mismo nombre. La apoptosis impide que los virus contenidos en las células infectadas se viertan al medio e infecten nuevas células sanas. El ejercicio moderado aumenta los niveles de citoquinas como el interferón e interleuquina, sustancias del cuerpo que activan a las células NK. Por el contrario un exceso de esfuerzo, y la presión psicológica producida por la competición, actúan aumentando los niveles de varias hormonas, adrenalina y prostaglandinas, que se sabe disminuyen su actividad, por lo que el resultado es una mayor susceptibilidad a la infección.

En resumen podríamos decir que si bien nadie cuestiona los efectos beneficiosos del ejercicio moderado, el deporte, en especial el de competición, es una actividad que no está al alcance de cualquiera y que debe ser practicado bajo la adecuada supervisión técnica y sanitaria.

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domingo, 02 de agosto de 2009

autor: Miguel Vicente

El primer premio de Honor de la Sociedad Española de Microbiología (SEM) le ha sido otorgado al Centro de Investigaciones Biológicas (CIB). La SEM quiere distinguir con estos premios a instituciones que han destacado por su apoyo a la Microbiología. El CIB, uno de los centros del CSIC de mayor solera, se estableció en 1953 y albergó varios institutos en los que a lo largo de los años se ha cultivado el estudio de los microbios. En su historia el CIB ha proyectado al exterior excelentes grupos de investigación que han extendido la investigación en diversas áreas de la Biología por la geografía española.



Lisis, escultura en bronce para el premio de Honor de la SEM.
“Lisis” recrea el momento en el que un investigador observó una escena que cambiaría para siempre la historia de la humanidad. El investigador era un médico escocés, Alexander Fleming, el escenario una placa de cultivo, los actores un moho y una bacteria, se representaba el descubrimiento de la penicilina. Copia de autor. Foto: VERNE, ciencia y diseño.



El CIB se ubicó, hasta hace pocos años (2004), en un edificio con recio carácter, inaugurado en 1958 y situado en el barrio de Salamanca. Se encontraba en la esquina de las calles Velázquez y Joaquín Costa enfrentada en diagonal al edificio del Nodo. No era un edificio muy confortable, siendo proverbial en los meses de verano la infernal temperatura de sus pasillos, atestados de aparatos eléctricos que no cabían en los laboratorios. Una explosión de gas en el alcantarillado de la zona, ocurrida el 25 de junio de1973, y un atentado terrorista ocurrido veinte años después, el 21 de junio de 1993, en la esquina de la glorieta de López de Hoyos con Joaquín Costa, si bien no produjeron víctimas en el CIB, dañaron parcialmente al edificio y su instrumental. A ello se unían un par de experimentos del arquitecto, uno obligó a cambiar todas las ventanas, formadas por un sándwich de dos vidrios entre los que se encontraban persianas venecianas y cuyo conjunto, una trampa para el polvo, era imposible de limpiar. El otro era un extraño diseño de ladrillo que a la intemperie se descomponía paulatinamente causando desprendimientos súbitos con grave riesgo para los transeúntes. El edificio, tras el traslado del CIB a una nueva sede en la Ciudad Universitaria de la Complutense, está siendo reconstruido y recuperado para otros usos.

Pese al austero entorno, desde allí emergieron grupos que se establecieron en las Universidades de Salamanca y Sevilla y se gestaron centros completos del CSIC como el Instituto de Investigaciones Biomédicas, el Centro de Biología Molecular y el Instituto Cajal. Muchos de los investigadores biólogos españoles que hoy se aproximan a la edad de jubilarse, coincidieron en algún momento de las décadas de los sesenta y setenta en el CIB.

Diploma del primer Premio de Honor otorgado por la SEM.Partiendo del diseño del proyecto (original del autor) se realizó entre los meses de mayo de 2007 y marzo de 2008 el ejemplar en arcilla. Tras la cocción, esmaltado y montaje, la fundición y aplicación de pátinas se hizo en los meses de abril a junio de 2008. La dirección escultórica la realizó Berta García Coterelo directora del Taller Zagros y la fundición y aplicación de pátinas se hizo en los talleres MAGISA. Foto: Mónica Fontela, CIB. Photoshop: VERNE ciencia y diseño.

Algunos de ellos eran en ese tiempo becarios realizando su tesis doctoral (con becas mensuales de diez mil pesetas, unos 60 Euros) y se unieron al movimiento de otros muchos becarios del CSIC para demandar que se estableciese una carrera profesional investigadora definida y regulada por contrato. Como medio de expresión nació un periódico mural, “El Contestatario”. Por su naturaleza efímera, se escribía en parte con los rotuladores de marcar los frascos sobre el alicatado del cuarto de autoclaves de la torre de la cuarta planta, no se conservan sus textos que eran entre otras cosas bastante divertidos. En el otoño de 1971, junto con becarios de otros centros, y ante la falta de respuesta de los responsables del CSIC se organizó un encierro en los centros de trabajo. Se inició el jueves 21 de octubre y la policía desalojó el edificio del CIB a la noche siguiente.

Tras la salida del grupo de Enzimología para formar Biomédicas, en el CIB quedaban varios institutos, Cajal, Gregorio Marañón, Jaime Ferrán, Genética y Biología Celular. Esta división administrativa acabó siendo un corsé con el que era difícil administrar el edificio, y en los años ochenta los diferentes institutos (a los que se había añadido el de Bioquímica de Membranas) se refundieron en dos, el Cajal, al que luego se dotó de edificio propio, y el actual CIB. El empuje final para esta fusión surgió de los comentarios de Lennart Philipson tras darse un coscorrón con los conductos de aire acondicionado de los servicios técnicos alojados en el sótano (por entonces única área refrigerada del edificio). Philipson, director general del EMBL estaba visitando el CIB en una de sus gestiones para el laboratorio de EMBO. Obviamente esos latones no estaban colocados para la altura de un europeo del norte.

Si bien formalmente la Microbiología era el tema de trabajo del Instituto Jaime Ferrán, varios grupos de los otros institutos del CIB (Biología Celular, Gregorio Marañón y Bioquímica de Membranas) investigaron teniendo los microbios en su campo de mira. Incluso la Colección Española de Cultivos Tipo tuvo su primer acomodo en el CIB.

El premio de Honor de la SEM le fue entregado al director del CIB el 26 de junio de 2009. No siempre los meses de junio han de ser aciagos para el centro. En la imagen el director del CIB, Vicente Larraga, recibe el premio entregado por Ricardo Guerrero, presidente de SEM. Foto: Mónica Fontela, CIB.

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domingo, 26 de julio de 2009

traducción y adaptación: Marta García-Ovalle* y Miguel Vicente
 
¿De dónde vienen los virus? Es la sencilla pregunta que, ante la alarma social provocada por la nueva gripe A, podría hacernos un niño. La respuesta, asimismo sencilla, es alarmante: los virus, como el resto de los patógenos, vienen de un gran manantial  de enfermedades, al que también llamamos el “medioambiente”. Los adultos haríamos bien si lo dejásemos tranquilo. Que las modificaciones del medioambiente producidas por los humanos son la fuente de muchas enfermedades emergentes es el argumento central de un reciente artículo firmado por Lily Huang en la revista Newsweek.


La destrucción del ambiente desplaza a los animales. Y con ellos se desplazan los patógenos que encuentran por un lado nuevos nichos para vivir y por otro se ven libres de sus enemigos naturales que frenan su propagación descontrolada. La fusión del hielo es una de las causas que puede reducir el hábitat del oso polar. Cartel de WWF.


Se habla mucho de las graves consecuencias que tiene la destrucción del ambiente para nuestro planeta y creemos conocer los efectos del cambio climático, que provoca desastres naturales: sequías, olas de calor, inundaciones. Pero la destrucción del ambiente tiene otra consecuencia que supone una seria amenaza para nuestra salud: la aparición de nuevas infecciones. Un virus puede pasar largo tiempo viviendo en las aves, luego pasarse a los cerdos y de repente infectar al hombre. Y en ese proceso ha podido adquirir genes de los virus que normalmente infectan los tres, barajarlos y conseguir una impredecible combinación que en el mejor de los casos nos es desconocida y que a veces puede ser letal. Además de la gripe A, existen múltiples casos de infecciones emergentes que se han hecho muy conocidas a través de los medios de comunicación: el síndrome respiratorio agudo severo (SARS), la fiebre del Ébola o la gripe aviar. Como sucede en estos casos, la mayoría de las nuevas infecciones proceden de los animales. Incluso el minúsculo virus VIH, causante del sida, ha pasado de la sangre de los monos a convertirse en el destructor más eficaz de las células del sistema inmune del hombre. Esto pone de manifiesto que cualquier agente infeccioso presente en la naturaleza puede en cualquier momento sufrir una modificación que le haga capaz de infectar al hombre y, lo que es peor, que le permita transmitirse de persona a persona, de forma que pueda ser el origen de una pandemia mundial. Con potentes tóxicos y unos genes infinitamente transmutables, un solo patógeno podría someter a un cerco letal al resto del mundo viviente.

En la diversidad está la defensa
Pero la naturaleza es sabia, y ante las múltiples estrategias que tienen los microbios para atacar a los seres vivos, también proporciona incontables armas para defendernos de ellos. El conjunto de especies que pueblan la Tierra cuenta con una gran variedad de mecanismos de defensa frente a los patógenos. El problema aparece cuando los seres humanos alteran los ecosistemas, provocando la desaparición de especies. Esta pérdida de biodiversidad conduce a la eliminación de las defensas que nos proporciona la naturaleza. Esta idea está reflejada en las investigaciones de Richard Ostfeld y Felicia Keesing,  demuestran que cuanta menor diversidad de organismos hay en el planeta, mayor es nuestro riesgo de enfermar. Los investigadores llaman a este efecto el “efecto de dilución”, el cual se ha relacionado con el aumento de la incidencia de la enfermedad de Lyme en Estados Unidos. Esta enfermedad está causada por una bacteria, Borrelia burgdorferi, cuyo hospedador ideal es una especie de ratón que vive en los bosques norteamericanos. La enfermedad se transmite al hombre a través de la picadura de una garrapata infectada a partir de un ratón. Otros animales del bosque, como las zarigüeyas, los tordos y las ardillas voladoras, también actúan como hospedadores de la bacteria, pero se llaman hospedadores incompetentes porque no transmiten la bacteria a las garrapatas de manera tan eficiente como los ratones. El aumento de la incidencia de la enfermedad en ciertas regiones de Estados Unidos ha coincidido con la destrucción de bosques, con la consiguiente desaparición de depredadores del ratón y de hospedadores incompetentes de la bacteria. De esta manera, en las pequeñas áreas de bosques que han surgido cerca de las viviendas ha aumentado la cantidad de ratones infectados y por tanto el número de garrapatas capaces de transmitir la enfermedad al hombre.



Protección muy frágil: los bosques. Su desaparición provocada por la roturación o la excesiva explotación conduce a la práctica desertificación del suelo, ya que la mayoría de los nutrientes y materia orgánica de un bosque se encuentra por encima del suelo y en una delgada capa del mismo.  Al desaparecer el bosque se rompe el equilibrio de numerosas especies lo que puede traer consecuencias sorprendentes, casi tanto como la que muestra el cartel de la iniciativa de la ciudad de Bayswater en Australia para salvar los bosques (en la pared: No permitas que nuestro futuro sea éste. Salvemos nuestros bosques. Paremos el calentamiento global).

La alteración del equilibrio ecológico causado por el ser humano contribuye además a la rápida propagación de enfermedades. Es el caso de la malaria, la enfermedad parasitaria que causa más muertes en el mundo. Se ha visto que en las regiones que sufren procesos de deforestación, como la selva amazónica, existe un mayor número de enfermos de malaria. Esto se debe a que la destrucción de la vegetación genera condiciones ambientales que favorecen la reproducción del mosquito Anopheles, el vector que transmite el parásito causante de la enfermedad.  La deforestación también provoca que millones de personas se infecten cada año en América y Asia de leishmaniasis. En estas áreas la pérdida de los bosques ha provocado que los mosquitos que transmiten la enfermedad proliferen en las poblaciones humanas.




El agua,  ambiente acosado. La destrucción de los hábitats acuáticos también puede modificar la biodiversidad y estar en el origen de nuevas enfermedades. Las enfermedades relacionadas con la mala calidad del agua, a la que van a parar el 70% de los desechos industriales de los países en desarrollo, provoca la muerte de 5000 niños cada día. Foto de la modelo Eugenia Silva en la revista Elle en español, julio de 2008.

Otro ejemplo que ilustra cómo la alteración del ambiente puede afectar a la proliferación de los vectores que transmiten enfermedades es el caso de unos caracoles portadores de unos gusanos parásitos llamados esquistosomas. Cuando se construyó en la cuenca del río Senegal la presa de Diama se produjo una reducción de la salinidad del agua, lo que causó la proliferación excesiva de los caracoles. Esto explica que en la actualidad más de 200 millones de personas padezcan esquistosomiasis en esta zona africana.

El enemigo vive en casa
Pero la extensión de las enfermedades no es algo raro que afecta tan solo a lugares exóticos, el virus de la fiebre del Nilo Occidental aterrizó en Nueva York en 1999 y ya en 2004 se había extendido hasta la orilla del Pacífico. Su hábitat son las aves y su forma de transmitirse es por medio de los mosquitos que pican a pájaros infectados y lo transmiten luego al hombre. Una de cada 150 personas infectadas sufre una enfermedad grave que afecta al sistema nervioso y puede dejar secuelas. Se ha comprobado que cuanto menor es la diversidad de las aves de un territorio la transmisión de este virus puede hasta multiplicarse por diez. En España la reciente implantación del mosquito tigre tan solo está esperando que aparezcan animales o personas infectados por las enfermedades que transmite (fiebre amarilla, dengue, Nilo Occidental) para empezar a transmitirlas con sus picaduras.



Las aves,  albergue para virus viajeros. La campaña publicitaria de 2007 de la marca Diesel colocó en la plaza de San Marcos a guacamayos del trópico. ¿Fruto de una mente  enfebrecida? ...no tanto, las colonias de cotorras huídas de cautividad no son ya raras en los parques de Madrid y sus alrededores.

Catálogo de patógenos.
Se estima que nuestro planeta contiene en estos momentos 1415 patógenos, de los que conocemos 217 virus, 307 hongos, 538 bacterias, 66 protozoos, y 287 tipos de gusanos. Aunque casi dos tercios de ellos afectan a especies no humanas, no se están quietos: el 75 por ciento de las enfermedades en expansión son zoonóticas, es decir que han pasado al ser humano mediante otro animal. Según William Karesh, de la sociedad para la conservación de la vida salvaje, cada año o año y medio se manifiesta una nueva enfermedad.

En las próximas décadas se prevé que aumente la frecuencia de los efectos devastadores del cambio climático y que las actividades humanas continúen degradando el medioambiente. Con toda probabilidad, esto contribuirá a la aparición de nuevas enfermedades y a la rápida diseminación de infecciones que ya existían. En palabras de Eric Chivian, director del Centro de Salud y Medioambiente Global de la Escuela de Medicina de Harvard que como miembro de los Médicos Internacionales para la Prevención de la Guerra Nuclear compartió el premio Nobel de la Paz en 1985, esto nos llevará al “Armagedón a cámara lenta”. Y lo que puede ser peor, si como ya sabemos, la biodiversidad es asimismo una diversidad de medios para defendernos, un planeta menos diverso será un planeta mas enfermo.

* Marta García-Ovalle está contratada en Biomol Informatics  con fondos de la Fundación Jorge Juan para trabajar en difusión científica.


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domingo, 19 de julio de 2009

autor: Miguel Vicente

Hay distintas variedades del bacilo de Koch, no todas con la misma virulencia, que se encuentran en distintas partes del mundo, en su conjunto forman el complejo Mycobacterium tuberculosis (lo abreviaremos como Mtb) y sus características genéticas han servido para proponer un árbol genealógico de la tuberculosis, que pudo originarse en África, transmitirse al ganado bovino y, tras extenderse por otros continentes, regresar de nuevo a su continente natal. Pero en gran medida la distribución de la tuberculosis depende de la riqueza, los lugares más pobres se llevan la peor parte en cuanto al número de enfermos y son al mismo tiempo los que más dificultades encuentran para combatirla. Por un lado el tratamiento resulta caro, y por el otro es demasiado largo.




El viaje de ida vuelta desde África de la tuberculosis. En el mapa se muestran las rutas iniciales de dispersión de la tuberculosis, estamos viendo lo que debió ocurrir hace 50.000 años. Los linajes modernos derivan posiblemente de la dispersión iniciada por la rama coloreada en negro hace 50.000 años. Dos linajes antiguos (Mycobacterium africanum, flechas en castaño y verde) no salieron de África y aún persisten en la actualidad, los linajes modernos son las flechas en rojo, púrpura y azul.

Se han identificado seis linajes de Mtb, los seis están presentes en África y se supone que todos se originaron allí. Dos de ellos se les conoce como Mycobacterium africanum permanecieron en África y no cruzaron a otros continentes. Las migraciones humanas se realizaron en la antigüedad siguiendo por lo general rutas terrestres por vías que no sobrepasaban los 2.000 metros de altitud. La dispersión de linajes de Mtb se hizo inicialmente por rutas terrestres, posiblemente desde África pasaron a Mesopotamia hace unos 40.000 años y de ahí se dispersaron por todo el mundo. Los linajes modernos se desarrollaron en las zonas  del mundo con mayor crecimiento de la población, Europa, India y China. La navegación, desde hace 500 años ha permitido la dispersión moderna en la que se infecta de nuevo África con linajes modernos, lo que se llama el viaje de "ida y vuelta desde África".



La tuberculosis acompañó el crecimiento de la población mundial. Desde hace 2000 años el aumento de la población en Europa Occidental, India y el Este de Asia ha ido acompañado por la dispersión de los linajes nuevos, que además, por la facilidad de comunicación, han roto la barrera natural de dispersión que suponían los océanos y las tierras de altitud superior a los 2000 metros. Cada punto gris representa un millón de habitantes. La situación refleja mas o menos el momento en que se inicia el siglo veinte, los colores representan los linajes modernos y su dispersión.

Recientemente Sebastien Gagneux del MRC de Londres y su equipo han secuenciado 22 estirpes de Mtb con representantes de todos los linajes, utilizando el procedimiento de secuenciación masiva. Han comparado con datos similares obtenidos de la secuencia de variedades de tuberculosis animal (las que afectan al ganado bovino y caprino, a los roedores y a las focas) y así han determinado las mutaciones que contiene cada estirpe lo que ha llevado a conclusiones interesantes. En otras bacterias, como es el caso de Streptococcus, según se van secuenciando los genomas completos de nuevas variedades se van encontrando nuevos genes. Aunque cada vez el número de genes nuevos que se encuentran al secuenciar un nuevo genoma es menor, por muchas variedades que se secuencien nunca se tendrán a ciencia cierta todos los genes que pueden existir en la especie, de manera que se postula que en estas bacterias no existe un genoma único, sino que comparten lo que se llama un “pangenoma” del que cada una posee la mayoría de los genes pero puede además contener genes adicionales diferentes. No ha sido así el caso de Mtb, en todas las secuencias nuevas tan solo aparecen cuatro nuevos genes que no se habían encontrado en los genomas secuenciados antes.

¿Por qué el pangenoma del bacilo de Koch parece ser cerrado? Posiblemente sea una consecuencia de su forma de vida y una explicación sería que  en la historia de Mtb hay cuellos de botella, entre ellos el más importante es que en la transmisión de la enfermedad se pasan solo de 1 a 10 bacterias, por lo que  el tamaño de la población efectiva de Mtb en el mundo es posiblemente muy pequeño. Mtb es una bacteria clonal, ha evolucionado por deleción de un genoma ancestral único y por su modo de vida los genes que ha perdido nunca los recuperará. Además la transferencia horizontal de genes, los varios procesos por los que muchas otras bacterias intercambian genes entre ellas, está en la actualidad interrumpida.

Cuando una población está formada, como le ocurre a la de Mtb, por muy pocos individuos la deriva genética, el efecto de que por azar se pierdan todos los individuos que portan un gen determinado, tiene consecuencias muy importantes. Los linajes de Mtb pueden por ello mostrar diferencias notables en su virulencia. Por ejemplo en Gambia coexisten linajes modernos de Europa y América junto a otro linaje ancestral africano  y analizándolos se ha comprobado que los linajes modernos, aunque se transmiten con la misma eficacia que el linaje africano, son más fácilmente reactivables, es decir que la infección progresa con más frecuencia desde la fase de tuberculosis latente a la de tuberculosis activa.

Otras conclusiones interesantes derivadas del análisis genómico de Mtb es que el ancestro común de M. tuberculosis y M. bovis (causante de la tuberculosis del ganado bovino) pudo ser un patógeno humano que hoy no existe. Queda sin resolver todavía un enigma ¿de dónde deriva la tuberculosis en el Nuevo Mundo? Hoy en día los linajes de la tuberculosis en ese continente son de tipo moderno, sin embargo en algunos restos arqueológicos  precolombinos aparecen lesiones que indican que proceden de personas que padecieron tuberculosis, por lo que posiblemente ya en la América anterior al descubrimiento hubo tuberculosis, pero la Mtb original ha desaparecido y en la actualidad se encuentra el linaje moderno procedente de Europa.



Distribución actual de los linajes de tuberculosis. El mapa representa la situación del mundo hacia 1999 cuando la población alcanzó los seis mil millones de habitantes. Los colores son los mismos que en la figura del encabezamiento.

La Organización Mundial de la Salud ha propuesto un plan, llamado DOTS, para combatir la enfermedad entre cuyas acciones recientes se encuentra la iniciativa STOP TB, que ya comentamos en otro artículo. El plan DOTS deriva sus siglas del equivalente en inglés de “Tratamiento corto con observación directa” (Directly Observed Treatment Short course). Pero implantarlo resulta, en muchos lugares con escasos medios, difícil. No solo se necesita disponer de la medicación, sino que es necesaria una supervisión por el personal sanitario que garantice que se administra de forma correcta y por el tiempo prescrito, y esto (lo que se ha llamado el DOT del DOTS) resulta muy gravoso para los sistemas sanitarios de muchos países pobres. Relacionado con el problema de la falta de recursos se discute si resulta útil diagnosticar en ellos tanto la tuberculosis latente como los casos de infección por Mtb MDR (que es resistente a los antibióticos con los que se inicia el tratamiento) si luego no se va a disponer de medicinas para tratar a las personas infectadas. O si se debe seguir vacunando a los niños en áreas endémicas y sobre todo a los que tienen VIH ya que la vacuna BCG es problemática en individuos inmunodeprimidos.

Existen nuevos medicamentos que se están probando para evaluar su utilidad para tratar la enfermedad. Entre ellos están la Diarylquinolonas (DARQs) como TMC207, que a concentraciones bajas (nanomolares) tienen efecto antibiótico frente a la ATP sintasa de Mtb pero no afectan a la enzima mitocondrial. Se espera que su actividad a esas bajas dosis y su especificidad facilitarán su administración, además aunque se generen resistentes en el gen que codifica la sintasa a la misma frecuencia que para otros genes, se espera que al ser muy corta la duración del tratamiento, se minimice su aparición en los pacientes.

Este artículo está basado en comunicaciones presentadas en Göteborg durante el simposio Jorgen Lehman y Gerhard Domagk sobre Tuberculosis el 1 de julio del presente año 2009.

 
Foro del día 20 de julio de 2009 en mi+d y notiweb

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domingo, 05 de julio de 2009

autor: Miguel Vicente

La versión en inglés de este artículo se ha publicado en  Small things considered "The Microbe Blog"

El pasado lunes 29 de junio tuvo lugar en la ciudad sueca de Gotemburgo el acto fundacional de la Academia Europea de Microbiología, EAM según sus siglas en inglés. El objetivo de la Academia es dotar de voz a la Microbiología en Europa y promocionar su excelencia y su conocimiento en el ámbito europeo. Para ello se ha fijado metas que incluyen la elaboración de informes científicos sobre los temas clave de la actualidad que tengan relevancia microbiológica, la celebración de reuniones y congresos científicos de alto impacto y de cursos avanzados.


Logo de la Academia Europea de Microbiología. La microbiología nació en Europa, con las observaciones de Leeuwenhoek,  y parte de uno de sus dibujos ha sido integrado en el logo de la EAM. Diseño de MV.


Se quiere que la EAM integre a los microbiólogos que posean una experiencia notable en cuanto a publicaciones, patentes e invenciones, así como logros significativos en la práctica clínica o en la enseñanza y aportaciones relevantes a la comunidad microbiológica.

Los académicos fundadores, en número de medio centenar, incluyen profesionales de diversos países y campos profesionales, siete de ellos trabajan en España. En el futuro se integrarán nuevos académicos a propuesta de los ya existentes con lo que se intentará mantener tanto la calidad científica de la EAM como que los académicos representen a las diversas ramas de la Microbiología y reflejen la importancia de los distintos países que integran la Federación Europea de Sociedades Microbiológicas (FEMS), con cuyo apoyo se ha iniciado la Academia.



El color en el logo de la EAM. Se ha elegido el color azul como representativo no solo de la Unión Europea, ya que son varios los países no comunitarios que, como Israel o Turquía, están federados en FEMS, sino también como marca distintiva de Delft, el lugar dónde Leeuwenhoek vio por vez primera un microbio. Delft es famosa por su cerámica azul y blanca, que en el siglo XVII quiso imitar a las porcelanas chinas de costosa y difícil importación a Europa. Plato de cerámica de Delft con la efigie de Leeuwenhoek en el Rijksmuseum de Amsterdam.

Milton da Costa, actual presidente de FEMS, estuvo encargado de  inaugurar la EAM y Rino Rappuoli pronunció la conferencia inaugural. Rino es el director del Instituto Novartis de Vacunas para la Salud Global, una misión creada en 2007 sin ánimo de lucro. En su charla presentó los avances del  Instituto en el campo de las vacunas. Mientras en el Siglo XX se desarrollaron vacunas para prevenir las enfermedades infantiles, el objetivo en el siglo XXI es producir vacunas que ayuden a jóvenes y ancianos, que sirvan para aliviar la pobreza y que confronten las infecciones emergentes. Para ello dedican sus esfuerzos a desarrollar vacunas contra la diarrea, contra Neisseria meningitidis, el meningococo, que además de meningitis produce infecciones entre la infancia desfavorecida, que a veces desembocan en la pérdida de miembros,  y contra el virus emergente de la gripe A (H1N1).

Hoy por hoy no se lleva mucho estudiar, ni investigar, por el mero interés de conocer, y si no se lo creen bastaría con leer algunas opiniones para comprobar lo mal visto que está entre algunos el afán por el saber que no lleve a un beneficio. Por eso la creación de una nueva academia para fomentar el estudio de los microbios, y el establecimiento de un centro de investigación sin ánimo de lucro por una empresa farmacéutica, no dejan de ser motivos para la esperanza.

NOTA: se colocarán los enlaces a la página web de la EAM en cuanto esté operativa.


Foro del día 6 de julio de 2009 en mi+d y notiweb

20:33 | gestionado por Miguel Vicente | Enviar comentario (1)

domingo, 21 de junio de 2009

autor: Miguel Vicente

“El trabajo que llevo haciendo de un tiempo a esta parte no lo hice para conseguir las alabanzas que ahora recibo, sino que fui impulsado por la curiosidad de conocer, la que me parece tener en mayor medida que otros hombres. Y además siento la obligación de que cuando encuentro algo notable veo que he de registrarlo por escrito para comunicárselo a las personas inteligentes”. Así se describía, en una carta fechada en Delft el 12 de junio de 1716, Anthony van Leeuwenhoek. Años antes, en 1683 dejó para la historia el primer registro gráfico de las bacterias, tomadas de la boca, y de cómo se mueven, Leeuwenhoek se refería a ellas, y a los demás seres microscópicos que observaba como “animálculos”, un nombre que luego se cambió por microbios, el que hoy en día usamos. Posiblemente ya en 1676 había observado bacterias en muestras de agua.



Retrato de Leeuwenhoek. Pintado por el holandés Jan Verkolje, se conserva en el Rijksmuseum de Amsterdam.


Al contrario de muchos científicos de su época Leeuwenhoek no hablaba latín ni publicó nunca un libro, sus descubrimientos los relataba en un lenguaje informal en cartas que, en su mayoría, envió desde 1673 hasta 1723 a la Royal Society (la academia de ciencias del Reino Unido) en cuya biblioteca se conservan. En 1680 fue nombrado miembro de la sociedad y sus más de 300 escritos se compilaron en un par de volúmenes, en holandés y en latín, durante su vida.


Bacterias de la boca observadas y dibujadas por Leeuwenhoek. “Una increíble gran multitud  de animálculos vivos , nadando más ágilmente de lo que yo antes había visto. Los de más tamaño… retorcían su cuerpo haciendo curvas para ir hacia delante… Es más, los otros animálculos se encontraban en número tan grande que toda el agua parecía estar viva”.

Leeuwenhoek no fue la primera persona que descubrió los microbios, ya que al menos alguno de sus efectos, como la fermentación, eran conocidos desde antaño, pero sí que fue con seguridad el primero en ver un microbio aislado, en notar que se movía, y dejar registrada su forma y el camino que siguió. Hacía sus observaciones con un instrumento fabricado por él mismo, un microscopio simple, es decir formado por una sola lente diminuta, hecha a mano y técnicamente excepcional, con la que pudo aumentar la imagen hasta 300 veces. No es, pese a su nombre, un instrumento fácil de fabricar ni de utilizar, y Leeuwenhoek, con cierta mentalidad mercantil, pues no en balde era comerciante en telas, no explicó todos los detalles técnicos. Tampoco reveló la técnica que utilizaba para iluminar las muestras. por lo que recomponer sus microscopios y sus observaciones fue un trabajo laborioso. Sus descripciones fueron en principio puestas en duda por la academia y no se aceptaron sin antes enviar a Delft una delegación que las verificó.

El microscopio simple no pasa de ser una lente colocada en un orificio entre dos placas de metal, o sea una lupa. Pero a diferencia de las lupas cotidianas, Leeuwenhoek fabricaba lentes de una gran curvatura, casi esféricas. Posiblemente lo hiciera fundiendo un hilo de vidrio para formar una pequeña gota, que con habilidad conseguía fuera esférica, y tras romper el resto del hilo pulía el punto de rotura a mano. Además de alguno de sus microscopios, se conservan muestras enviadas por Leeuwenhoek a la Royal Society, entre ellas semillas y preparaciones de algas. Los microscopios que utilizamos en la actualidad, que consiguen aumentar la imagen algo más de mil veces, se basan en la combinación de un mínimo de dos lentes, por lo que se llaman microscopios compuestos. En el siglo XVII la tecnología primitiva de la óptica de esos instrumentos aumentaba la imagen diez veces menos de lo conseguido por Leeuwenhoek con sus lupas.



Microscopio hecho por Leeuwenhoek. Este ejemplar se conserva en el Museo de la Univerisdad de Utrech. Tiene una lente esférica que alcanza los 295 aumentos. Se han publicado varios procedimientos para fabricar réplicas de los microscopios de Leeuwenhoek.

Anthony van Leeuwenhoek nació el 24 de octubre de 1632, era hijo de Philip Thonisz un cestero de Delft. Fue bautizado con el nombre de Thonis, pero adoptó el nombre Anhonij y le añadió el apellido van Leeuwenhoek, por la cercanía de la casa de su padre a una puerta llamada del león (leeuwen en holandés). Murió en su ciudad natal a los 90 años el 30 de agosto de 1723. Además de los microbios descubrió los espermatozoides y el flujo de la sangre por los capilares. Su afición por las lentes pudo derivar de cuando era aprendiz en una tienda de telas en Amsterdam donde las lupas eran una herramienta de trabajo cotidiana para contar el número de hilos de los tejidos. Fue contemporáneo del pintor Vermeer pensándose que bien pudo ser el modelo que aparece en dos cuadros, El Astrónomo y El Geógrafo.



El Astrónomo. Algunas opiniones dicen que Leeuwenhoek fue el modelo que Jan Vermeer utilizó en 1668 para  este cuadro.

En sus propias palabras: “Ninguna vista ha alcanzado mi ojo más placentera que esta de tantas miríadas de criaturas vivas dentro de una pequeña gota de agua”.


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