El Sr. Alcade de Madrid va a subir los impuestos a los madrileños. En una etapa de crisis económica, este señor no se puede contener y quiere seguir derrochando un dinero que -impone- a los que le han elegido.
Estamos locos de remate. Nuestra ansia es gastar lo que tenemos, y lo que no tenemos, generalmente en asuntos que no producen retorno de riqueza. Para muestra un botón: Cuando el Sr. Gallardón podía haber utilizado los -impuestos- para montar centrales solares y sacar dinero de ellas, los utilizó para hacer un túnel absolutamente inútil, sobre el que iba a ir un jardín con lago, que espera durmiendo el sueño de los justos.
En la Edad Media los barones extraían el -impuesto- por la fuerza de las armas, a sus servidores, los que trabajaban para que ellos disfrutaran de la vida. Hoy seguimos en lo mismo, pero además, con justificación total, pues, como dijo el Sr. Sanz, Barón de Navarra, "¿No me han elegido con sus votos? ¡Pues que se fastidien!"
Lo mismo que el Sr. Benach, en Cataluña, que se compra con dinero público un coche de 120.000 euros (lo que ganan 10 personas en un año). ¿No le han elegido? ¡Pues que se fastidien!
Nuestra locura carece de límites