Estamos, en todo el mundo, (o al menos en el mundo occidental) en una de las crisis, o más bien, de las etapas periódicas de decrecimiento de la economía.
Para saber la razón de esta depresión no se necesitan sesudos estudios económicos: Sencillamente, nos hemos gastado el dinero de mañana en las compras de ayer, y claro, necesitamos que pasen unos meses o años para recuperar nuestro poder de compra, para pagar la deuda.
Se propone como solución seguir haciendo pisos. Pero en España hay ya un millón de pisos vacíos, y unos 15 millones de pisos con vecinos .
En vez de hacer más pisos, de seguir haciendo cada vez más y más, podemos mejorar lo que tenemos. En vez de comer cada vez mayores cantidades de comida basura, podemos comer poco, pero de calidad, de gourmet.
Cambiar los pisos actuales a pisos dotados de domótica, de confort, de comodidades, a pisos ahorradores y generadores de energía es un negocio, repartido, mucho mayor que el negocio concentrado de las Sacyr, Martinsa y Colonial, negocios que fracasan uns y otra vez a lo largo de la historia, a lo largo de los años desde que tenemos conocimiento. La riqueza real y el empleo lo genenran las PYMES, no las grandes constructoras. Éstas lo que generan es páginas de salsa rosa. De yates, de fiestas en Ibiza. De pobreza para los ciudadanos y expolio para ellos. Poceros, presidentes de clubes de futbol, gente que paga por el pringue. No, no los necesitamos.
Necesitamos casas cómodas, confortables, ahorradoras. Aisladas frente al ruido, al frío y al calor. ¿No es esto mucho mejor que la locura sin sentido de hacer cada vez más pisos incómodos y derrochadores?
Pero claro está, si no se hacen pisos nuevos, ¿de donde salen los pelotazos inmobiliarios? ¿Como se hacen de oro ciertos alcaldes y concejales?
¿Riqueza para todos o pelotazos para unos pocos?