Ayer me trajo mi hijo unos periódicos, como el Financial Times, de esos que dan en los aviones. No suelo hojear esas cosas, pero ayer les eché una mirada. Me quedé horrorizado. Parece que los financieros (es de suponer que son los que leen esas cosas) son unos críos de teta. De verdad. Unos críos que viven al minuto, que necesitan chutes cada tres horas, pues su interés no llega más allá. Que viven en el presente, como los bebés, sin tener la menor idea del futuro. Claro, hablas a estas gentes de cambio climático, de desertización, de ciudades, y se te quedan mirando como un bebé al que le dijeras que el mundo no se acaba entre teta y teta.
La crisis actual es, esencialmente, una situación en la que nos hemos
gastado ayer el dinero de mañana. Es preciso esperar un tiempo para que
vuelva a haber dinero, pero no pasa nada más.
Luego, los grandes expertos, como el Sr. Allan Greenspan, jefe de las
finanzas mundiales durante años en su puesto previo de presidente de la
Reserva Federal Americana, y colegas suyos dan charlas, (cobrando un
passtón, me imagino) para decir cosas como:
"Rechacen las demandas de contener los mercados competitivos"
"America necesita un estímulo más fuerte"
"Bienvenidos a un mundo de expectativas disminuidas"
"Hay que contar con las economías china e india"
Es decir, verdades de Perogrullo.
Luego las noticias son todas tales como: "China será el fabricante
básico en el siglo XXI", "Los inversores asiáticos miran los mercados
emergentes occidentales", "Poggenpohl quiere aumentar su negocio", ....
Es decir, noticias del día a día.
Parece que los finacieros (es de creer que son los que se interesan por
estas cosillas) no tienen preocupación por generar riqueza, ni
empresas, ni empleo. Para ellos todo no es mas que un juego de ruleta
en el que el dinero de ahora sirve para la próxima tirada, pero no
tienen otro significado.
El resto de los ciudadanos quieren crear riqueza, quieren crear
empresas, tiendas, familias que duren años, décadas o siglos. El resto
de los ciudadanos se interesan por el futuro.
Pero esta gente, estos banqueros, estos directores de bancos centrales,
es de esperar que no los ministros de hacienda, pero es de temer que
también, solo quieren jugar. Jugar con los dineros de los demás como
jugaba Luis XIV con las vidas de sus soldados y de los ciudadanos de
las ciudades de Alsacia y Lorena, cuando las ganaba un día para
perderas al siguiente para ganarlas para perderlas, ... con muertos
heridos y ruína. Pero ese señor se divertía cazando ciudades como los
tigres de Bengala en sus junglas: Viendo portunidades para disfrutar el
momento. Para darche chutes de droga a costa de las vidas de los demás.
¿En manos de quien estamos?