Enviado el sábado, 23 de agosto de 2008 16:49
En el pueblo donde esoy pasando las vacaciones, Isla Cristina, en Huelva, no se recogen las basuras no orgánicas.
Las calles están sucias y los solares sirven de estercoleros, literalmente, puesto que están ocupados por cabras que hacen en ellos sus necesidades, dejan en ellos su estiercol.
Los chiquillos, los jóvenes, los adultos, tiran toda la porquería al suelo.
¿Cómo no lo van a hacer, si el Ayuntamiento no recoje ni los vidrios, ni los cubos amarillos, ni los receptáculos de papel?
Las aceras, llenas de mierda de perros. Las calles, llenas de ruidos de motos, y las vecinas con las radios a todo volumen, con un desprecio infinito por los demás.
Si los 'jefes' no muestran el camino, o si muestran el camino hacia la porquería, ¿cómo no van a seguirlos los ciudadanos?
La contaminación, proopiciada por los 'irresponsables', puesto que no se puede llamar responsables a los que gobiernan esa ciudad llena de caca.