LoginRSS 2.0 Feed

viernes, 22 de agosto de 2008

Como era de esperar, ya empiezan las liberaciones de responsabilidad.

A mí, de pequeño, me enseñaron, y lo hacia orgulloso, a aceptar mi responsabilidad. Si hacía algo mal, era de esperar algún pago, alguna respuesta sobre la acción. Uno era responsable de sus obras, buenas o malas. Era, y es, sentirse persona, independiente, sentir que los demás no te controlan, que eres dueño de tu vida, libre, tu mismo.

En el sistema tribal que domina en España nadie quiere responsabilidad alguna. La idea es que la responsabilidad es de la otra tribu. Dentro de la tribu la respuesta común es 'Yo no he sido'. El entrenamiento es perfecto, y la desintegración personal para integrarse en la tribu funciona de maravilla.

Respecto del avión de Spanair, no ha sido la compañía, ni sus problemas económicos. No han sido los técnicos de mantenimiento. No han sido los pilotos. No ha sido AENA. El gobierno no ha tenido nada que ver, ni tampoco Aviación Civil.

Es un acto divino. Una de las funciones de la idea de dios es que siempre hay alguien, lejos, fuera del alcance de la ley, a quien se pueden atribuir bienaventuranzas y desgracias.

Durante una serie de días se hablará de la tragedia. Luego habrá otras noticias, y su recuerdo se irá esfumando. Es el fatalismo del Islam: 'Dios lo ha querido, alabado sea Dios'.

Los gobernantes españoles conocen perfectamente el mecanismo. Lo conocía Franco, y se sigue hoy a rajatabla. Nada de lo que ocurra tiene influencia en el resultado de las elecciones, ni en quitar  poner a un dictador. Sobre este resultado solo opera un mecanismo: Yo soy rojo, tu eres negro. Pase lo que pase yo voto a los verdes, tu a los azules. Yo soy comunista, tu eres de falange. Fijémonos en el verbo: SER. No importa nada lo que se haga. Solo lo que se sea.

Se explica así, perfectamente, el funcionamiento de la sociedad española. Se castiga al que triunfa: El que triunfa puede salirse de las normas de la tribu, puede ser libre y responsable. Se premia al que pierde, al inútil, siempre que ese inútil sepa como echar balones fuera. Los cabecillas de la tribu saben que a lo largo de los meses siempre hay atentados, accidentes, crisis. Los inútiles sirven de maravilla para marear perdices, distraer atenciones, dejar que las cosas se vayan borrando. 

Mientras los miembros de la tribu cojan posiciones de poder o migajas del mismo, mientras 'sean' de la tribu, tendrán algo garantizado. Votarán a su tribu.

El misterio del Spanair nunca se aclarará, ni habra nunca responsables.

Los capaces seguiran siempre fuera del sistema. Subirán los inútiles, los que solo sirven para tapar las manchas. para apagar los fuegos, para distraer al personal. Los estafadores.

¡Viva la tribu! ¡Qué horror: Dejar fuera la libertad!

15:01 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (1)

Ayer tuve que coger un autobus para un desplazamiento urgente porque no tenía coche.  Un trayecto que en coche individual me cuesta 40 minutos me costó ayer 110: 2.75 veces más.

El autobus se movía de manera absolutamente eficiente. Eficiente para la compañia que lo emplea. Iba lleno.

Pero esa compañía, y la administración que la mantiene, no tienen en cuenta el precio de una hora del tiempo de los usuarios, ni la incomodidad de no poder moverse en el asiento del autobús. El resultado es que, mientras pueda, utilizaré el transporte privado frente al público.

El autobús es enormemente eficiente para ganar dinero. Pero el sistema de transporte es tremendamente ineficiente: Ineficiente a la hora de desplazar personas (y mercancías, el tema de otro blog), e ineficiente porque no disuade a los usuarios de utilizar transporte privado, es más: Estimula su uso.

Necesitamos cambiar los conceptos de eficiencia, de eficiencias individuales a eficiencias colectivas. En sistemas no lineales estas últimas no son la simple suma de aquellas.

4:50 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (3)

153 muertos y 19 heridos. En un accidente de avión. La compañía Scandinavian Airlines: Buscando ganancias como sea.

Huelva: Fertiberia. Vertiendo yesos contaminados en la ría del Tinto.  Huelva, Aznalcollar, Bolliden, otra empresa sueca: Vertidos de una balsa con protección mínima. Ascó: Expulsando radiactividad.

Hay empresas cuya razón de ser es fabricar los mejores productos del mundo. Ganan dinero pero el interés de sus empresarios no es hacer dinero. El dinero realmente no sirve para nada, más que para buscar un poder efímero o unos hombres o mujeres que se suponen más guapos que los demás (que no lo son), y cuyo placer es también efímero.

Los buenos productos duran casi para siempre. Hay relojes bien hechos hace 200 años funcionando aun hoy.

El ser humano no dura. Morimos a los 80 años, quizás a los 120, pero desaparecemos. La sociedad, sin embargo, es casi eterna. Podemos vivir nuestro intervalo vital como parte de una secuencia indefinida. En este intervalo vital podemos conseguir dejar cosas buenas para los que nos sigan, o destrozar sus vidas.

El juego del dinero es un juego estúpido. Tan estúpido como las ansias de Luis XIV de Francia de llegar hasta el Rhin, o de Felipe II de España de que los holandeses fueran católicos. Hoy, el nuevo rey francés, Sr. Sarkozy, ha ligado con una señora que se supone guapa. No lo es más que otras, y su encanto no durará. El poder del Sr. Sarzkozy, como el del Sr. Bush, del Sr. Zapatero, incluso el máximo poder que ha existido, del Stalin, acaba.

Y ¿que deja? Puede dejar obras maravillosas, o una estructura social que perdura a lo largo de 2000 años, como hicieron los romanos. O como Felipe II, miseria para su pueblo: ¿Qué consiguieron las ansias de poder de este rey?  Desastres tras desastres, desastres del tipo Numancia: Resistencias numantinas para acabar destrozados. Ni siquiera Lepanto tuvo efectos duraderos.

Una empresa en dificultades, como SAS con Spanair, sencillamente cierra, abandona el ansia de poder y garantiza que no sigue poniendo en riesgo la vida de las personas. Deja el negocio a otros. Una empresa como Fertiberia, si se dedica a la excelencia en la fabricación de su producto, seguro que hace beneficios y no contamina. Si solo se interesa por una ganancia trimestral, está condenada al fracaso y pone en peligro las vidas de los que la rodean.

Puesto que morimos pronto, todos, ¿por que no nos dedicamos a dejar una sociedad, casi eterna, mucho mejor de como la encontramos, olvidándonos del pelotazo, de un hacer un dinero que, realmente, no sirve para nada?

3:02 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (0)