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sábado, 09 de agosto de 2008

La corrupción surge cuando los gobiernos de los estados prefieren el aplauso popular o el dinero frente a la dura realidad. Se puede discutir, y hay libros por miles,  sobre lo que sea la realidad, pero dentro de los límites de este pequeño blog  la realidad es esencialmente lo que vemos con nuestros ojos. Estoy estos días disfrutando de un pequeño intervalo temporal lejos de las obligaciones docentes, pero disfrutando solo un poco, comparado con lo que podría hacerlo. Estoy en un pueblo de Andalucía, Isla Cristina. Podía haber elegido una playa en vez de un pueblo, pero las urbanizaciones de las playas son un auténtico horror en cuanto aglomeraciones y falta de servicios. Por el contrario, los pueblos tienen servicios y sus zonas de baño están más vacías. Pero en este pueblo reina el salvajismo, producto de la corrupción de la droga. Chicos muy jóvenes con BMW’s que no pueden salir de una actividad pesquera en declive.  Pueblo sucio porque esos mismos muchachos, y los que reparten droga en motos atronadoras, se ocupan de llenar sus calles de porquería. ¿Qué puede hacer una policía municipal cuyos miembros son familia de los mismos que se dedican a la droga?


Los padres de la patria, los redactores de la Constitución metieron la pata hasta el corvejón cuando la redactaron estimulando las diversas autonomías locales. No solo dejaron a los alcaldes la responsabilidad de la clasificación del suelo, sino que en vez de unificar, como en Alemania, las policías en una única, con distintas secciones, mantuvieron las policías municipales con jurisdicción en el interior de los pueblos.

A eso se une hoy el ansia de riqueza de personas y partidos políticos, y la falta de valentía para reconocer que la vida exige disciplina y aceptar tareas difíciles: Es mucho más gratificante, sobre todo en forma de votos, el animar a los ciudadanos a seguir las líneas de mínima pendiente, o las cuestas abajo: trabajar lo mínimo posible, elegir las carreras más sencillas, eliminar las asignaturas más duras de los currículos educativos, etc., etc.  

Cuando una ministra decide proponer algo realmente efectivo para una vida común más agradable, el comprar terrenos costeros para frenar la destrucción del litoral, cuando esa misma ministra obliga a cerrar un hotel ilegal en un paraje protegido, esa ministra sale del gobierno.

La corrupción empieza por el llenarse el bolsillo de dinero, y acaba por aceptar la venta de droga, el ruido infernal y la idea de que en vez exigir que nadie moleste a los demás, se sugiere a los ciudadanos que no se sientan molestados por cualquier actividad de los demás: La idea no es que las personas no vociferen en los restaurantes para celebrar un cumpleaños, sino que las que no lo están celebrando dejen de hablar con sus comensales, que dejen de sentirse molestos por lo que otros hacen.

La idea es clara: Si se sigue por esa pendiente de que la gente puede hacer lo que estime oportuno (los derechos individuales) se acaba por aceptar que una persona expulse a otra de su casa, porque la primera decide que la prefiere a la suya, o que una persona mate a otra porque le estorba en sus caprichos individuales.  Una vez entrados en la pendiente de ‘Yo hago lo que me viene en gana, como lo haces tu’, no hay policía e el mundo que pueda garantizar la vida de los ciudadanos. O la ley se acpta por todos, o no se puede hacer cumplir.

¿Cómo se va a impedir la corrupción en la policía si los policías ven la corrupción en los alcaldes?  

9:47 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (2)