Hoy estaba comiendo con unos amigos en el comedor de la UNIA en La
Rábida. Estábamos rodeados por personas de al menos formación
universitaria. Un grupo de ellos empezó de repente a cantar “Cumpleaños
Feliz” a voz en grito. Después siguieron gritos y ánimos sin
apariencia de parar. Les pedí por favor si consideraban que no debían
molestar a sus conciudadanos, y se enfadaron. Para ellos la
contaminación acústica no es molestia y cada uno puede en este mundo
hacer lo que le venga en gana sin considerar a sus co-personas.
De la misma manera, en Huelva, una empresa, Fertiberia, rellena de un producto tóxico 1200 hectáreas, sin consideración por los demás: Está en su derecho. Las fábricas y empresas de este mundo emiten CO2 sin pensar en los problemas que causan: Están en su ‘derecho’.
Es claro y evidente que el derecho de cualquier persona acaba donde empiezan los derechos de los demás. El ‘derecho’ a hacer ruido acaba donde empieza el derecho de los demás a no oír ese ruido. El derecho a contaminar acaba donde empieza el derecho de los demás a no ser contaminados.
Las empresas se defienden diciendo que lo que ellas emiten es no contaminante. Los que hacer ruido se resisten a dejar de hacerlo indicando, desde su punto de vista, evidentemente, que el sonido que emiten no es ruido, no molesta.
Pero la molestia o el daño no lo deben juzgar los que contaminan, sino sus co-personas. De la misma manera que el fumador no es quien para decir si su humo molesta o no a quien lo tiene que respirar, sino que es esta persona la única que puede juzgar si le molesta o no, no es el que hace ruido el que debe juzgar si molesta, sino el que lo oye. No es de recibo decir que el no fumador debe ponerse una capucha ni que las personas deben vivir dentro de campanas de cristal para no oír los ruidos. Lo único razonable es dejar de hacer ruido donde lo puedan oír otras personas, y dejar de fumar donde otras personas lo puedan inhalar.
Es de recibo, y muy sencillo, que las empresas introduzcan en sus libros de cuentas el precio de no emitir CO2, lo mismo que apuntan el precio de pagar los sueldos, los impuestos, la energía y demás gastos en que incurren para producir. Hoy en día ninguna empresa se escandaliza por tener que pagar la seguridad social de sus trabajadores. ¿Por qué se resistiría una empresa a pagar el dinero necesario para no contaminar? ¿Disminuiría eso sus ingresos o sus beneficios?