En El Mundo de papel del lunes 21 de
Julio, 2008, se puede leer:
1.- En la “Feria de la
Ciencia” de Barcelona, organizada por Enrique Banda, David King,
asesor del Gobierno Británico sobre Cambio Climático,
pide una acción global de los gobiernos contra el mismo.
2.- En las páginas
de “motor”, un artículo de Sergio Piccione indica que
tanto fabricantes de automóviles como petroleras pueden ya
poner en marcha el paradigma de almacenamiento de energía
mediante hidrógeno, pero que exigen un estímulo por
parte de los políticos, que éstos no acaban de dar.
Mientras tanto, a quemar petróleo y emitir CO2. Estos mismos
agentes sociales piden energía nuclear para generar hidrógeno.
3.- De nuevo en las
páginas de ciencia, Julio Miravalls comenta sobre las subidas
y bajadas del precio del petróleo, y sobre los follones
mentales de los economistas que dirigen, o creen dirigir, la política
de los estados, entre ellos, la de España. Estas gentes de
mentes maravillosas no se aclaran. Son incapaces de predecir si sube
o baja el precio de la energía, cuanta energía
necesitamos, como reducir su consumo. ¿Podremos usar la
energía solar en todas sus formas? No lo saben. ¿Podemos
seguir emitiendo CO2? No lo saben. Vamos de bandazo en bandazo.
Las cosas son muchísimo
más simples que ésto. La energía derivada del
petróleo no interesa más que a sus productores. Si
diseñamos un plan gradual de substitución del petróleo
por energía solar en todas sus formas: Fotovoltaica, térmica,
eólica, de olas, de mareas y fotosintética, y de su
almacenamiento mediante hidrógeno y etanol, tenemos por
delante de nosotros un desarrollo industrial fabuloso, con trabajo
para millones o cientos de millones de personas, trabajo de verdad,
productivo de riqueza, no de hacer series de TV, o generador de gasto
como el hacer autovías. En vez de recibir el golpetazo
inesperadamente, podemos diseñar el cambio a otra forma de
producción de la única riqueza real, la energía,
de manera gradual, utilizando ahora el surplus que representa la
disponibilidad de energía fósil para construir los
generadores y almacenadores de energía renovable de ahora y
del futuro.
Se dice que la renovable
“es cara”. Lo que se quiere decir es que este cambio, como todos
los cambios energéticos que se han desarrollado en la historia
de la humanidad, no genera ganancias rápidas, instantáneas,
del tipo de comprar suelo rustico para venderlo a las 24 horas como
suelo urbanizable. Pero genera ganancias: Es evidente que antes del
carbón y del petróleo la energía disponible en
el planeta daba de sí para alimentar, y poco más, a 700
millones de personas. El uso de energía fósil, escasa
también, ha bastado para que vivamos 7000 millones, de los
cuales unos 1500/2000 vivimos muy bien. Es -evidente- que capturar
mucha más energía de la que ha habido y hay almacenada
en forma de carbón fósil generará aun mucha más
riqueza. Esta riqueza es más lenta que la del petróleo,
sobre todo mientras la del petróleo solo implique sacarlo de
pozos ya hechos. Pero sacar energía del petróleo no
genera trabajo. No aumenta los puestos de trabajo, que así
oscilan entre etapas de gasto alegre a costa del futuro y etapas en
que hay que pagar esas hipotecas. Mientras no haya más
disponibilidad de energía, el sistema económico tiene
que oscilar entre avance y retroceso.
Y la energía
nuclear no es solución. ¿Por qué? Por qué
es energía escasa y no renovable. De los residuos radiactivos
se puede utilizar el plutonio, pero de los resíduos del
plutonio no se puede sacar nada más. Las dos leyes de la
termodinámica son tan inescapables como el que no se puede ir
más deprisa que la velocidad de las ondas electromagnéticas
en el vacío. El sol se degenera, pero mientras la energía
nuclear (uranio y plutonio) se degeneran a escala humana, el Sol se
degenera en una escala de miles de millones de años.
Dejando aparte cualquier
otra consideración, la energia del sol es limpia, no puede
tener accidentes, y es tremendamente abundante. Para ponernos de
verdad, sin titubeos, sin limitaciones a 100 MW, sin chorradas
pacatas de límites a las subvenciones (¿no
subvencionamos cosas tan inútiles como las televisiones
locales y las minas de carbón, ente muchísmas otras?) a
capturarla, a avanzar por el camino de la riqueza, solo nos
falta superar ideas anticuadas, modelos económicos obsoletos,
miedos a un mundo nuevo; superar la tendencia humana de seguir con el
hacha de piedra que ya me ha dado resultados (muy pobres) y dejar de
lado “ese nuevo invento de los guiris de ¡hachas de hierro,
habrase visto!” “Sigamos moliendo el trigo con la mano, esos
molinos de viento son cosa del demonio, o de los “protestantes”.
Siempre ha habido miedo a
lo nuevo (la nuclear es ya tan vieja como carracuca). Pero solo lo
nuevo nos ha hecho, de verdad, avanzar por la senda de la razón.
¿Olvidamos el
miedo?