Estaría bien que
se leyera el artículo siguiente
“The
organisation of denial: Conservative think tanks and environmental
scepticism”
Environmental Politics, Volume 17, Issue 3, June
2008 , pages 349 – 385 (by subscription)
Authors: Peter J. Jacques (a); Riley E. Dunlap (b);
Mark Freeman (a)
(a) Department of Political Science, University of
Central Florida, Orlando, USA
(b) Department of Sociology,
Oklahoma State University, Stillwater, USA
en el que se demuestra
cómo los “escépticos” encuentran acogida en los
clubes de pensamiento conservador en los EEUU. Conservador quiere
decir allí: Fundamentalista del Capitalismo Trasnochado, del
tipo Cheney y Rumsfeld, del capitalista que solo mira su beneficio
monetario para mantener el poder, con absoluta exclusión de
cualquier otra consideración.
Aceptar la realidad del
presente cambio climático acelerado es aceptar que es
conveniente instalar otro tipo de energías. Energías
que no supongan su concentración en muy pocas manos. Incluso
cuando se acepta el cambio climático, se propone la energía
nuclear como alternativa a las energías del carbono fósil.
Esta energía es también energía concentrada: Es
decir, propiedad de muy poquitas manos.
Yo soy defensor del
capitalismo, pero del capitalismo para todos. Pero esta gente
americana, como los gestores de una caja pública, (una entidad
sin ánimo de lucro, por definición) como La Caixa, o
Repsol (La Caixa), Gas Natural (La Caixa) son defensores del
capitalismo exclusivista: Miles de millones para mi, un par de euros
para los demás.
Reconozcamos la realidad
del mundo: La realidad del cambio climático, y la realidad del
poder de la desinformación para mantener unas fortunas
inútiles. Si uno tiene ya 4 coches, ¿Para que quiere
40? ¿O es por el poder que el dinero da sobre los ciudadanos?
Si es así, todavía peor, pues no queremos que nadie
tenga poder sobre nosotros. Para eso se hizo la revolución
francesa hace 219 años: Para que los ricos fueran
moderadamente ricos, pero sin poder, puesto que el poder se devolvía
a los ciudadanos.
¡Realidad, por
encima de las mentiras!