Enviado el domingo, 02 de marzo de 2008 11:03
El otro día hablaba yo con un amigo, y me dijo: "Claro, eso de
'Despues de mi, el diluvio', es muy de la teoría económica de Keynes"
Keynes era homosexual, y no sentía el menor interés, como otros muchos de su círculo de Cambridge o de Bloomsbury, por ninguna descendencia, que ni tenía ni quería tener. No sabía lo que era engendrar o parir hijos, cuidarlos y respetarlos como personas.
Para Keynes, como para una buena parte de la población humana, la vida acaba cuando ellos mueren. No pueden entender que la vida es un continuo, que viene de muy lejos y debe llegar, gracias a nuestros esfuerzos, también muy lejos en el futuro. Muchas de estas personas que así piensan esperan otra vida en otro mundo. Otras, sencillamente, son tan primitivas, tan inmediatas como el "gran" Keynes. Respecto a las primeras, ¿Qué garantía tienen de que en ese otro mundo no piensen de nuevo en otro, y otro, y otro, y así hasta el infinito? Si en éste se sienten a disgusto, ¿por qué razón se van a sentir a gusto en otro (si es que lo hay)?
Los individuos somos limitados y finitos en el tiempo. Pero la vida es esencialmente eterna, y la vida de la especie casi también. Nuestras obras perduran, y perduran nuestros hijos y sus descendientes. Nunca había habido en el Universo completo una Pasíón segun San Mateo hasta que Bach la escribió, como tampoco había habido una Capilla Sixtina, un Partenón, o una Venus de Milo. El ser humano crea, y no crea, como pensaba Keynes, para el momento, sino crea para la eternidad y para la inmensidad de los seres humanos y de los otros seres vivos, de antes, de ahora y de mañana.
Este mensaje es fácil de entender, y es bello.
¿Por qué hacer caso a todas esas mentalidades primitivas cuando pensar y ocuparse de nuestra casa común, el medio ambiente, y de la vida, esencialmente eterna, de los seres vivos del planeta y del universo, es infinitamente más bello y satisfactorio?
Uno de los pecados de muchas religiones es su inmenso egoismo. Hablan siempre de la "salvación" del individuo. Solo muy de tarde en tarde se interesan por la "salvación" de todos los seres vivos que rodean a ese individuo, desde sus familiares más próximos al último animal o vegetal que nos rodea.
Pensemos en ésto y reflexionemos que es mucho mejor trabajar para todos que vivir aislados un instante en una burbuja dentro de la eternidad. ¿Lo hacemos?