Venía yo el otro día de una reunión científica y empecé a escuchar la radio. Hablaban de los problemas monetarios de los Ayuntamientos al disminuir la demanda de suelo.
Me quedé horrorizado por lo que oía. Las preguntas del moderador (era Radio Nacional, a las 9:30 de la noche) eran que "¿Qué podían hacer los ayuntamientos si recibían menos dinero"?
La respuesta de cada oyennte habría sido, naturalmente, "Dispendiar menos". Pues bien, ni al moderador ni a los gestores municipales que hablaban en la radio se les ocurria la respuesta racional. Todo eran búsquedas de nuevas fuentes de cobro a los ciudadanos, impuestos por pasear, por respirar, ... , en vez de la aceptación de la no necesidad de gastar. No sé en otros ayuntamientos, pero el de Madrid gasta sin freno en obras faraónicas que no sirven para nada. Ejemplo: Cabalgatas de Reyes, e iluminaciones navideñas. Ejemplo, los túneles del Manzanares: Cuando no hay tráfico funcionan igual (peor porque en ellos hay que ir a 70 km/h en vez de como antes, a 90 km/h) que antes, y a las horas punta están exacxtamente igual de atascados que hace años cuando no existían.
Pero en el interim las empresas constructoras se han llevado un pellizco de los dineros de los madrileños.
Un ayuntamiento NO está para extraer dinero de sus ciudadanos y gastarlo. La extracción y el gasto deberían ser los menores posibles, y siempre de acuerdo con un sistema absolutamente democrático, en el cual todos los impuestos fueran debatidos en público. Hoy la fijación del monte del impuesto es prerrogativa del alcalde, de la que no tiene que dar cuenta a nadie.
Hace un año los gestores municipales madrileños subieron arbitrariamente un 500% la tasa de entrada de garajes. Habiendo hecho la correspondiente reclamación, incluso al defensor del pueblo, se nos comunica que esa subida estaba bien hecha, por la razón básica de que al meter el coche en nuestros garajes, hacemos un mal a la comunidad que debemos pagar.
!Bravo!
Es la idea dcimonónica, o aun más antígua, de que el dominio público se puede utilizar como privado. Calles y aceras son tan mías como del resto de los madrileños. Pero yo meto mi coche en un garaje que me cuesta dinero, y elimino un obstáculo de la circulación, y tengo que ver como miles de coches aparcan en los bordes del dominio público que son las calles, en un estacioamiento que para ellos es privado, aparcando sin pagar un duro cuando yo tengo que pagar por ello.
Parte de los problemas de la circulación en Madrid es que para vivir hay que comprar, y para comprar una barra de pan o una aspirina no es de recibo aparcar a un cuarto de hora de la panadería o de la farmaca para comprar el objeto en medio minuto. Pero o se aparca en doble fila, porque delante de la panadería hay un coche de un señor que utiliza un espacio público como aparcamiento privado, o no se compra el pan. Las calles de Madrid se hacen así de un carril, o de medio, porque los señores privados utilizan el espacio público para sus necesidades privadas.
Pero los gestores municipales, que no se deben a sus ciudadanos, sino a sus partidos, nos cobran a los que quitamos los coches de los dominios públicos.
Es la dictadura de los gestores municipales.