Durante un examen de literatura española, se le requirió a un estudiante que compusiera una cuarteta en rima simple y así se despachó:
Salió la luna
vomitando estrellas,
Ay ay ay, que bella!
Ay ay ay, que bella!
El profesor luego de mirarlo con compasión:
Si de tus estudios
Ese es el fruto,
Ay ay ay, que bruto!
Ay ay ay, que bruto!”
Antonio, Antonito, si de tus estudios,
El artículo Ut Supra es el fruto… Ay ay ay!!!
De maneras que el vapor de agua de agua “no varía en su concentración”. Qué bien. Nos saca todos un peso de encima y ya no deberemos prestar atención al pronóstico (siempre errado, por cierto) de los meteorólogos y sus datos sobre “humedad relativa ambiente.” Desde hoy y por decreto supremo del duque Antonín de Alcalá de Henares la humedad será fija como estatua de enano de jardín. Inmóvil hasta la eternidad. Nunca más esos días de 95% de humedad que nos hacen chorrear sudor hasta de abajo de las pestañas. O esos días de 20% de humedad que nos ponen los nervios de punta y nos dejan agotados por la electricidad estática y sus chispazos imprevistos.
Claro que en alguna ocasión geológica, digamos, cada 8.000 a 10.000 años varía un poquitín no? Gracias a Dios! “Si aumenta la evaporación llueve más” dice Antonito, pero ¿como podría aumentar la evaporación si la concentración de vapor de agua tiene prohibido aumentar su concentración por decreto ducal?
Y luego el inciso b) del decreto de “concentración fija” establece que el vapor de agua condensará a CERO grado. Y pensar que en la universidad (no en la de Alcalá, por supuesto) nos ensañaban que la condensación del vapor de agua dependía de la temperatura del punto de rocío, y la presión atmosférica. Y que la concentración de vapor de agua por mol de aire está en función de la temperatura y la presión atmosférica, Avogrado mediante, a quien le rezaremos un rosario...
Claro, en el extranjero las cosas son diferentes. A veces demasiado.
Y como “donde las dan las toman,” como dice el refrán, el artículo del duque de Alcalá contiene una serie de errores de bulto y comprensión que hacen inútil de seguir leyendo el artículo –pero uno es porfiado y tiene tiempo para perder. Pero el hallazgo de perlas siempre resulta una recompensa por la pérdida del tiempo. Dice el Duque:
4.1.- Algo del calor absorbido es reradiado hacia la atmósfera. ¡Pero hombre! ¿Donde se queda el que no es reradiado? ¿En el suelo? Si fuese así el planeta se habría fundido y vaporizado hace miles de millones de años.
Se nos ocurre que el calor: Primero que no es re-radiado hacia la atmósfera. Un espejo “re-radia” un rayo incidente de luz o energía (lo refleja, para andar con vueltas). Con la misma longitud de onda que lo recibe. Una vez que la materia, o una molécula absorben un fotón, la energía deja de existir como radiación calórica y se transforma en energía cinética, lo que imprime mayor velocidad en los desplazamientos de las moléculas gaseosas. Ahora, cuando un átomo o una molécula caen a un nivel de energía inferior lo hacen liberando un fotón de una longitud de onda proporcional a la recibida y a la gastada durante la excursión como energía cinética. La energía no se crea ni se destruye, no? Por ello es que la longitud de onda que se envía hacia el espacio lo es de una longitud de onda más larga que la recibida. Por eso no hay una re-emisión ni una re-radiación, sino una emisión lisa y llana de un nuevo fotón de distinta longitud de onda.
Aclarado ello, se nos ocurre que toda esa energía recibida del sol y que no ha sido re-irradiada (para usar la imagen de Antonio) puede perfectamente transmitirse al suelo por conducción, o bien calentar la atmósfera y provocar fuertes corrientes convectivas que lleva al aire caliente a las alturas y una vez en la tropopausa, la irradiación y la conducción toman las riendas y terminan deshaciéndose de la energía recibida del sol enviándola al espacio exterior. De manera que bien se ha expresado el Sr. Kaufman, y Antonino ha metido la patita.
Por tanto NO TODA la energía es radiada al espacio porque hay mucha que es aprovechada por formas de vida para sus procesos biológicos y también hay mucha energía que es absorbida por los océanos y que no es devuelta al espacio calentando lentamente las enorme masa de agua que vine calentándose muy lentamente desde la salida de la última glaciación. Pero es tal inercia térmica de los océanos, y tanto el volumen que desplazan, que este calentamiento se hace muy lentamente y varia muy poco sólo en los primeros 100 a 500 metros de la superficie.
Si nos cubrimos con una manta, no nos “coceríamos” porque la temperatura entre la manta y el cuerpo se mantendría a unos 37ºC o poco menos. No se cocinan los Tuáregs y os Moros del Sahara que se cubren totalmente de ropas –para fabricar una atmósfera de 37ºC a su alrededor que es más soportable que una atmósfera exterior de 50ºC. Evitan además la evaporación de la transpiración, porque el agua no es lago que sobre en esas regiones. Para “cocer” carne hacen falta algo así como unos 80 a 100 grados centígrados.
Por ello, es de todo el calor recibido por el Sol ALGO (NO TODO –una GRAN PARTE) es devuelta de una manera u otra al espacio exterior. Kaufmam está en lo cierto y si Antonio el profesor ha aplazado o suspendido a estudiantes por decir algo similar ha cometido una injusticia y debe remediarla de inmediato.
¿Por qué debería Kauffman explicar algo tan obvio? Si todos ya sabemos que la atmósfera de la Tierra tiene el mal llamado “efecto invernadero” gracias al contenido de gases llamados (también erróneamente) de invernadero”.
Y luego nos regala el Duque Antonino con la maravillosa revelación del contenido de CO2 de la atmósfera de Venus: 2000 (dos mil?) partes por millón. Y que esa es la razón por la que Venus tiene una temperatura de 461ºC. Lo dice sin sombra de dudas a o de equivocación, o de mala interpertación:
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4.3.- El Dr. Kauffmann no explica por qué, Mercurio, que está pegado al Sol, tiene una temperatura media de 179ºC, mientras que Venus, que está al 1.75 veces la distancia de Mercurio del Sol (recibe un tercio de la cantidad de energía solar que Mercurio) está a 461ºC. La razón es que la atmósfera de Venus tiene una concentración de unas 2000 ppm de CO2.
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Siempre habíamos creído que Venus tenía una atmósfera compuesta por alrededor del 90% de CO2 y es tan densa que la presión atmosférica equivale a 96 veces las de la Tierra. No sólo es cercanía al Sol la causa de su mayor temperatura sino que el tremendo peso de la atmósfera ejerce una presión que calienta la superficie 461ºC.
Quien se lo puede explicar bien es uno de sus amigos, Spencer Weart, a quien seguramente no podrá dejar de creerle porque es un “calentón” como pocos y muy amigo de James Hansen y Al Gore. Dice Weart en su página web, “El Descubrimiento del Calentamiento Global”:
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http://www.aip.org/history/climate/Venus.htm
For our solar system, the orbits in which a planet would be too close to the Sun — so that at some point the planet would suffer a runaway greenhouse effect from which it could never recover — were separated by only a 5% gap from orbits in which the planet would be so far away that runaway glaciation would freeze any ocean solid. The Earth was a lucky place, then. Hart's calculations were riddled with untested assumptions, and many scientists denied that our situation was so extremely precarious. (Later calculations showed they were right — a Venus-type runaway on our planet is scarcely possible, even if we burn all available fossil fuels.)
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Que en un idioma más cristiano significa:
“Para nuestros sistema solar, las órbitas en las que un planeta estaría demasiado cerca del Sol –de manera que en algún punto el planeta sufriría un efecto invernadero desbocado del que nunca se recuperaría—estaban separadas por una distancia de sólo el 5% de las órbitas donde un planeta estaría tan lejos que una glaciación desbocada congelaría cualquier océano. La Tierra fue un lugar afortunado, entonces. Los cálculos de Hart estuvieron plagados de suposiciones sin comprobar, y muchos científicos negaron que nuestra situación fuese tan extremadamente precaria. (Cálculos posteriores mostraron que estaban en lo cierto –un efecto invernadero desbocado del tipo Venus en nuestro planeta es apenas posible, aun cuando quemásemos todos los combustibles fósiles.”
CONCLUSIÓN:
Según De Elvira: “Puesto que el Dr. Kauffman ha suspendido un examen de física elemental, no vale a pena seguir el resto de sus argumentos (que de todas formas son tan erróneos como este de aquí).”
Puesto que De Elvira ha suspendido un examen de física elemental (de la que se supone que es profesor!) no vale la pena seguir con la lectura de su blog de desinformación perfectamente planeada, pero chapuceramente presentada.