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lunes, 21 de enero de 2008

Se comparan con frecuencia los avisos sobre el cambio climático con las estimaciones malthusianes sobre la capacidad del planeta para mantener una población humana creciente.

El debate no es si se puede o no se puede vivir con otros 50.000 millones de personas al lado. Es claro que es posible hacerlo. Es lo mismo que si podemos vivir en un ambiente glacial o en un ambiente tórrido. Es claro que es posible hacerlo.

La cuestión es si queremos, no si podemos. La novela de ciencia ficción, "Foundation"  de Isaac Asimov describe Trantor, un planeta en el cual los edificios lo cubren enteramente, y además en una altura/profundidad de 3 kilómetros. Es posible que sea el ideal de algunos. No es el mío, precisamente.

Es preciso corregir la estimación de Malthus: No si la Tierra puede soportar a x-mil millones de personas, sino como pueden esos x-mil millones de personas desarrollar su vida. Es evidente una elección que debe hacerse. ¿Queremos vivir hacinados, en ciudades de ladrillo, moviéndonos en verano a zonas costeras en donde no queda ni un metro de arena y seguimos rodeados de millones de personas en edificios de ladrillo? Es una posibilidad.

La otra es una vida en la que los humanos comparten su vida con otros seres vivos, en la que en vez de productos químicos de los laboratorios seguimos comiendo los productos químicos de la naturaleza, paseamos por playas en las que hay cientos, en vez de cientos de miles, de personas, submos a montañas limpias, y nos alegramos en una vida compartida con los demás.  En un clima sin demasiados extremos, sin la mitad de los hemsferios cubiertos de hielo, o hasta arriba de calor.

Es una elección en la cual la cantidad no se considera como un valor. En la cual no hace falta que cada vez haya más personas sobre el planeta para considerarnos más felices, no hace falta que cada uno tenga dos pantallas de televisión por habitación, ni dos coches por persona para sentirse satisfecho. Es una opción en la que la calidad de un programa de televisión prima sobre la existencia de 1000 canales que emiten todos la misma basura.

Es una opción sobre la buena vida para todos en vez de la mediocridad también para todos.

Cuando avisamos del peligro del cambio climático no estamos diciendo que la humanidad va a desaparecer, ni que no vamos a poder sobrevivir. Estamos simplemente diciendo que en una situación de cambio climático la vida se hará, durante un tiempo razonablemennte largo, más difícil que la actual. Como la estimación de Malthus. Lo que vemos muchos es que podemos detener ese camino, que deteniéndolo no solo no empeoramos, sino que aumentamos la calidad de vida, para todos. Que si la gente de Kenia, por ejemplo, puede disponer de energía en sus lugares, porque las celdas solares sean tan baratas  que se lo puedan permitir, vivirán una vida de mucha mayor calidad que si tienen que utilizar un petróleo comprado al dueño del petróleo venezolano, por ejemplo.

Es una visión lo más contraria al apocalipsis posible.

Pero, claro está, es una visión que algunos no quieren ni contemplar.

¿Calidad o cantidad?

2:44 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (17)