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jueves, 27 de diciembre de 2007

Un genial Sr. llamado Ferreyra, Presidente de una asociación de Ecología Argentina, FAEC, me devuelve un email que yo le había enviado, insitiendo en que soy un “adoquín con o sin pelos”. A mí, en vez de llamar a las personas adoquines, me gusta llamarlas genios.


La inania mental de algunos “contrarians”

Este Sr. me dice que conoce bastante de economía, pues hizo un curso de la misma en 1960. No me dice si ha seguido leyendo economía, por lo que me temo que su conocimiento de la misma esté algo anticuado, pero acepto que quizás esté yo equivocado y haya él leido mucho de la economía moderna.

En el mismo párrafo habla de “sinvergüenzas con patente de científico” que emiten “dogmas totalitarios”. Hay un dicho popular español, y me imagino que argentino también, que dice “Cree el ladrón que todos son de su condición”.

Continúa mencionando que los físicos que modelamos el clima utilizamos una sensiblidad (las centésimas de grado de aumento de la Temperatura Media Global, TMG, ante un aumento de una ppm de CO2) que hemos sacado de la nada. Desconoce este científico los trabajos de Tyndall, en 1850, de Arrhenius, en 1898, y del resto de investigadores: Ramanathan (1981), Schlesinger and Mitchell (1985), Broecker, Manabe, Wetherald, y otros muchísimos. Recomiendo leer el libro “Climate System Modeling”, editado por Kevin Trennberth (CUP, 1989).

Cita el trabajo de un tal Sherwood Idso. Este señor es licenciado en Física, con un Master en Ciencias del Suelo y un doctorado, de nuevo en Ciencias del Suelo. Este trabajo se publicó en “ Theoretical and Applied Climatology“, con el título “Greenhouse Warming or Little Ice Age Demise: A Critical Problem for Climatology”, y por lo que he podido ver, no ha tenido continuación ni ha sido citado en otros trabajos científicos, pero puedo estar equivocado en mi revisión de la bibliografía. Este Sherwood Idso es un personaje curioso. Preside un “Center for the Study of Carbon Dioxide and Global Change“, del cual son director y vicepresidente dos de sus hijos, algo muy extraño en el mundo de la ciencia. Este instituto parece (pero puedo estar equivocado) estar pagado por Exxon Mobil.

Parece ser que el Dr. en Ciencias del Suelo, Sr. Idso, hizo una serie de experimentos en su laboratorio agronómico para determinar la sensibilidad “directa” del sistema climático al aumento de la concentración de CO2, según el genial Sr. Ferreyra (he pedido el artículo, del que haré una recensión en un par de semanas). Aunque no tengo ese artículo en la mano estoy en un mar de dudas sobre como pudo determinar la sensibilidad del sistema climático al CO2 en un laboratorio. El sistema climático es un sistema complejo muy grande. El subsistema esencial para conocer su sensibilidad al aumento de CO2 es el océano, y no solo una pequeña capa de agua, sino todo el océano, incluyendo las corrientes que se hunden hacia el fondo y la dinámica de las olas. Esto no puede reproducirse en un laboratorio, por lo que si el Dr. Idso fue capaz de determinar esa sensibilidad estamos ante uno de los mayores genios de la física que en el mundo ha habido.

Sigue el genial Sr. Ferreyra diciendo que “mejor que los físicos, acerca de las variaciones climáticas pasadas saben más los paleoclimatólogos, los geólogos, los oceanógrafos, los astrónomos, los astrofísicos, los biólogos, y otros”. No entiendo por qué lo pueden saber mejor. En todo caso igual, puesto que un físico puede haber estudiado las variaciones climáticas pasadas exactamente igual que cualquiera de estas otras especialidades, y añade a eso una visión amplia de la ciencia de la naturaleza (física es naturaleza en griego) que le permite relacionar unas cosas con otras, unas especialidades con otras. Por cierto, que físicos son los oceanógrafos, los astrónomos y los astrofísicos, que son especialidades de la carrera de Ciencias Físicas.

Habla del gran mito de los “contrarians”, el Palo de Hockey de Mann, sin haberse enterado de que el propio Hans v. Storch corrigió sus primeras críticas y que hoy día toda la comunidad científica en activo en el campo del clima lo acepta sin más, aparte de que se le han añadido las siguientes confirmaciones por: Jones et al, Crowley and Lowery, Esper et al., Briffa et al. .

Afirma después que “Ruiz de Elvira pretende revivir una tecnología solar que sigue siendo la más cara e ineficiente hasta la fecha”. Vayamos por partes:

  1. Las celdas solares de concentración diseñadas en el equipo del Prof. Luque, de la Universidad Politécnica de Madrid, tienen hoy un rendimiento del 33%. Si consideramos que el petróleo deriva del metabolismo de animalillos que comieron vegetales que sintetizaron hidrocarbonos hace 300 millones de años con una eficiencia del 6%, y que de esos animalillos se ha perdido la mayor parte, la eficiencia del petróleo es casi nula, y en cualquier caso menor del 0.1%.

  1. En cuanto a ser una tecnología cara: ¿Cual es la definición de “caro”? La he buscado en 10 libros de texto de economía, y en al menos un centenar de artículos de la misma ciencia, y no la he encontrado. Una cosa “cara” hoy puede ser muy barata mañana. Un ejemplo: En los años 80 los ordenadores eran “muy caros”, tan caros que IBM decidió que no le valía la pena invertir en ese negocio. Entró en bancarrota, y nunca ha vuelto a poder vender los ordena-dores que ella misma inventó. Hoy día hay pocas cosas tan baratas como un ordenador. Los coches eran tan “caros” a principios del siglo XX que eran objetos de lujo, y hoy son herramientas de trabajo. Las cosas son caras o baratas dependiendo de la demanda de las mismas y de las ganas de los gobiernos de ponerlas caras o baratas. Por ejemplo, la tecnología nuclear es hoy relativamente barata porque los gobiernos del mundo pusieron tanto dinero de los contribuyentes para hacerla barata que hoy lo es. Pero puede hacerse inmensamente cara en el momento en que los gobiernos decidan exigir a las compañías eléctricas el seguro de accidentes que hoy pagan esos gobiernos. Si una tecnología es necesaria, en ese mismo momento se hace barata, y cara si es innecesaria.

Escribe, a continuación, el genial Sr. Ferreyra, que “como físico debería usted saber de la concentración y de la difusion de la energía”. Pues no, no lo se. En física, en la ciencia de la naturaleza, no se estudia esa concentración, no tiene medida ni concepto, no hay una unidad que mida watios/(metro cuadrado), y además si la hubiese no serviría para nada. Para mover una máquina solo necesitamos potencia (watios), que, empleada un cierto número de segundos, genera un trabajo, una energía. Es indiferente que esa potencia se consiga en un litro o en un metro cúbico. La energía solar se puede emplear directamente en las viviendas, si está instalada en fachadas y tejados. Se puede acumular como agua u otros líquidos calientes, o como calor en cerámicas de alta densidad. Y se puede emplear para hidrolizar el agua y generar hidrógeno, que es energía acumulada como la de la gasolina, pero que al recombi-narse con el oxígeno solo genera vapor de agua. Para las necesidades industriales o de las ciudades no necesitamos en absoluto la generación de potencia concentrada, solo, en ciertos casos, su utilización, y en esos casos podemos emplear el hidrógeno en cuanto esté disponible. Si este genial Sr. Ferreyra me dice que hoy no lo está, es claro y evidente. Pero en la civilización moderna lo que no está disponible hoy lo está mañana. Solo en la etapa pre-tecnológica, a la que querrían volver algunos contrarians, lo que no había hoy, no lo había “nunca”.

Sigue escribiendo este genio que es el Sr. Ferreyra que la energía nuclear no ha recibido subvenciones. Yo empecé mi actividad professional como físico trabajando en una empresa de diseño de centrales nucleares. Esta empresa era estatal, y vivía del dinero de los contribuyentes. Todas las centrales nucleares españolas, y que yo sepa, argentinas, y francesas, se han construido con dinero estatal. La empresa de electricidad francesa, EDF es una empresa estatal, que se paga con el dinero de los impuestos, y con enormes ventajas fiscales en su país. Me gustaría ver si una empresa totalmente privada, que se hiciera cargo del seguro de accidentes, montaría una central nuclear hoy en cualquier país de Europa, o en cualquier estado de EEUU. Insisto en el seguro de accidentes, porque hoy ese seguro corre a cargo de los contribuyentes de los estados donde hay centrales nucleares.

Sigue el genio del Sr. Ferreyra rechazando los biocombustibles, ¡Porque hoy cultivarlos no es rentable! Estamos de nuevo en lo caro y lo barato. Este Sr., que estudió economía en 1960, no se ha enterado de que los conceptos de caro y barato cambian con la rapidez de las nubes, y lo que hoy es “caro”, mañana está tirado, y lo que ayer era gratis (el agua, el aire) mañana sera cada vez mas dificil de gestionar. Puesto que contaminar el aire está generando problemas, pronto cultivar biomasa en los barbechos resultará interesante para la economía de cualquier país.

Necesitamos considerar una economía dinámica, en evolución, en la que no nos fijemos en los precios de hoy, sino en la evolución de los precios, de los costes, de las ventajas e inconvenientes no solo cada día, cada año, sino a lo largo de décadas y siglos. Es ésta la economía que propongo, no el decidir las políticas que afectan a los seres humanos a lo largo de cientos de años mirando solo los “precios” (casi siempre artificiales) de hoy.

Luego el genial Sr. Ferreyra rechaza la idea de plantar árboles. No se que propone el Sr. Ferreyra, quizá seguir deforestando el planeta. No conozco personalmente Argentina, pero en España podríamos plantar 10 millones de hectáreas de árboles en la laderas de las colinas y montañas (por cierto, como me escribe algo sobre los millones de hectáreas, para su conocimiento, España tiene 50 millones de hectáreas. 10 millones de hectáreas es lo que tienen las laderas de las colinas y montañas españolas). Estos árboles generan lluvia, fijan el suelo y capturan CO2. ¿Por qué tener laderas desnudas si las podemos llenar de algo tan bello como los árboles?

Acaba el genio, Sr. Ferreyra, rechazando la inversión en nuevas tecnologías para combatir el cambio climático. De nuevo demuestra este hombre genial que se entera de poco de como funciona el mundo. Pongamos algunos ejemplos.

1.- Tras unas decenas de miles de años por las sabanas africanas y otros pagos, los seres humanos descubrieron como capturar la energía solar mediante fotosíntesis controlada, la agricultura: El incremento de riqueza y bienestar fue espectacular. Tras otros cuantos de miles de años, el ser humano descubrió la energía solar fotosintética, pero ahora almacenada en minas de carbón y pozos: De nuevo el incremento de riqueza fue espectacular. No sabemos si hubo resistencia a la implantación de la agricultura por los cazadores-recolectores. Sabemos de la resistencia de los luditas, de los artesanos del siglo XIX a la implantación de las nuevas tecnologías. Algunos seres humanos se resisten siempre al cambio, se agarran a tecnologías e ideas antiguas y obsoletas por miedo a lo nuevo.

2.- Pensemos en las minas de carbon en Asturias y León. Para combatir el cambio climático deben cerrarse. Las minas pierden dinero todos los años, un dinero que pagamos todos los españoles directamente en los Presupuestos del Estado. Es inmensamene más útil, y mucho mas barato pagar a los mineros por no trabajar que pagarlos para que bajen a la mina. Instalar una fábrica de molinos de viento, o de energía de olas en Asturias y colocar allí a los hijos de los mineros genera un trabajo rentable y de futuro, completamente distinto del trabajo del minero.

3.- Pensemos en las fábricas de coches. Si se introducen los coches de hidrógeno, es preciso contratar ingenieros nuevos, que sepan de eso, construir nuevas líneas de montaje, nuevas máquinas para las nuevas líneas de montaje, nuevos talleres de reparación, gasoductos para el hidrógeno, nuevas gasolineras, etc. Esto exige inversiones. Pero hoy hay dinero más que sobra para nuevas inversiones. El “gasto” en esas invesiones es trasladar el dinero hacia los investigadores, los montadores, los reparadores, los comerciales, etc., etc. Ese dinero vuelve al cabo de un muy pequeño tiempo a las arcas de los bancos que lo han prestado en el primer momento. El dinero solo desaparece cuando no se puede utilizar en pagar sueldos o en vender unidades: En las guerras, en los incendios, en los tsunamis, terremotos, ... Si el dinero se emplea para pagar sueldos y para construir y fabricar bienes que se venden y los que los venden compran otros bienes y pagan otros sueldos, el dinero no desaparece. Las depresiones económicas se han debido siempre a especulaciones imaginarias, a no dar trabajo a los seres humanos. Nunca se ha perdido dinero generando bienes, pagando sueldos.

Dice el genial Sr. Ferreyra: “Fábricas de automóviles y camiones que deberán encarecer sus productos por las nuevas normas anti-CO2”. Si los productos son más caros, la gente pagará más y ese más significará más dinero en circulación que volverá en forma de sueldos más altos de nuevo al circuito. Imaginemos el gasóleo en España llega a 2 o más euros el litro. Se empezará a vender el aceite de girasol para mover los coches. Eso generará mas trabajo en los campos que producirá sueldos más altos de manera que los campesinos comprarán más productos de forma que los trabajadores que los produzcan los podrán vender mejor. Los teóricos de la economía se aterrorizan de las subidas de precios, pero no ha habido ninguna subida de precios que haya empobrecido a ninguna población: Esto es pura empiria. Es la falta de estímulo, es la falta de producción lo que genera las depresiones.

Si a mí me llaman “agorero” del cambio climático, ¿Cómo llamar a los que predican el desastre si entramos en una era de una energía muchísimo más abundante que la actual?

Los auténticos profetas del desastre son aquellos que ven que viene la ola y dicen: “No hagais nada: Si correis será peor” Los que hablamos sobre el cambio climático no predicamos desastres: Solo decimos que vemos la posibilidad de los mismos y que sabemos que actuando adecuadamente esa posibilidad desaparece. A mí me cuesta muchísimo trabajo ver que aumentando nuestra disponibilidad de energía lo vayamos a pasar mal. Veo que mi país se está desertizando. Veo que las costas han desaparecido bajo millones de toneladas de hormigón, esencialmente para nada. Veo que, como en el siglo XVII, la gran masa de dinero que llega, hoy no de América, sino del norte de Europa gracias al turismo, se invierte en actividades que no producen de manera continua, sino que una vez invertido en ellas ya no vuelven a producir: En edificios. Veo que cada vez llueve menos y se evapora más agua. Y veo que la solución no solo no genera paro, sino que al estimular nuevas empresas productivas, que generan energía hora a hora, minuto a minuto, se generan nuevos puestos de trabajo, que no desaparecen como desaparecen los puestos de la construcción cuando ya no se pueden hacer más casas.

Los autenticos profetas del desastre son aquellos que dicen: “No pasa nada. No os preocupeis. No tomeis precauciones”.

Seamos racionales: Sin empobrecernos, busquemos nuevas fuentes de riqueza y combatamos simultaneamente el cambio climático que es real y puede producir problemas muy graves.

17:05 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (13)

Ho me ha contado una persona de la familia, una Hermana de la Caridad que trabaja desde hace muchos años en el Altiplano boliviano, que allí las madres dan a luz a los niños en el suelo, para que la diosa de la tierra les arañe la cabeza, y que ella ha visto como aún en 2007 siguen habiendo sacrificios humanos, de niñas, en época de sequía.

Me lo creo porque conozco a la persona que lo ha contado.

¿Cómo pudo el ser humano desarrollar mentalmente tales estupideces?  ¿Cómo puede pensar el ser humano que un DIOS exige nada de sus seguidores? Si es dios, es todopoderoso, y por lo tanto no necesita nada de nadie, ni siquiera plegarias ni mucho menos sacrificios. 

¿Qué puede llevar a un ser humano  a pensar eso? No acabamos de salir de la etapa tribal, animal.

En la religión cristiana se sigue adorando el concepto de un dios que se "sacrifica"  por los hombres. ¿Cómo puede entenderse ésto? ¿Qué sentido puede tener?  

Yo solo lo encuentro en la exigencia del jefe tribal a que los de la tribu le den, a cambio de nada, alguna de sus pertenencias, las mujeres, su cuerpo, los hombres su trabajo. Esto es inteligible.

Lo que no puede entenderse  (como no puede entenderse  si uno visita al rey, o al presidente del gobierno, que deba uno hacer una genuflexión, o cualquier signo de respeto distinto del beso que se le da a una amiga o la mano que se le da a un colega) es que los miembros de la tribu lo sublimen y acepten esa exigencia de un jefe mafioso como algo bueno, correcto, como algo que se debe hacer.  Que el jefe exija el sacrificio, se entiende. Que los que no son el jefe lo acepten, es ininteligible.

A lo largo de miles de años los jefes han exigido el sacrificio, y los seres humanos, en vez de rebelarse contra él, lo han aceptado, lo han sublimado, hasta el punto de que unos cuantos miles al principio, miles de millones hoy, aceptan, sin reflexionar, que un dios/hombre se tenga que sacrificar. ¿Para qué?

No solo los cristianos aceptan la idea del sacrificio. Esta idea era moneda de cambio entre los judíos hasta la diáspora, y es parte del Islam. En el budismo los seguidores del Buda deben mortificarse, sacrificarse, para no reencarnarse. Es parte de un pasado tribal que no conseguimos eliminar.

Otro horror es éste de Benazir Bhutto. Hay quien la ha seguido pacientemente, día tras día, hora tras hora, para encontrar la oportunidad de matarla. Ese alguien no podía soportar que una mujer pudiese gobernar, ni que no fuese islamista como él creía que era el islamismo.

Lo horrible no es que los locos de los jefes tribales exijan esas cosas, esos asesinatos, esos suicidios, esos sacrificios humanos. Para eso han querido ser jefes. Por eso los jefes de las autonomías no soportan, materialmente no soportan, que haya alguien por encima de ellos. Eso se entiende.

¿Cómo entender que el resto de los seres humanos acepten esa exigencia de los jefes?

En un mundo en el que domine la idea de la comunidad de seres humanos con el resto de los seres vivos, en donde, superando los genes animales, utilicemos la razón, no necesitamos el sacrificio al jefe, podemos vivir unos con otros mediante la cooperación en vez de mediante la confrontación que exigen aquellos. No necesitamos sacrificios, no necesitamos pleitesías. Podemos cuidar el medioambiente que es cuidar nuestra casa. Podemos vivir todos con todos.

Esto no es un idealismo. Es una constatación empírica. Tras mil años de que los españoles (o el rey de España) no podían vivir con los franceses ( con el rey de Francia) , en que los alemanes ( o los reyes alemanes protestantes) no podían vivir con  los católicos  (porque un reyezuelo no podía aceptar que hubiese otro), empíricamente hemos descubierto que podemos, sin problema vivir unos con otros sin que nos pase lo más mínimo. Los pakistaníes pueden descubrir que es posible que unas sectas vivan con otras, los musulmanes con los hindúes, y éstos con los budistas y con los cristianos, y que no pasa absolutamente nada, salvo que los jefecillos son menos jefecillos.

De la misma manera los habitantes del altiplano boliviano deben descubrir que la vida no solo es igual, sino que es mejor sin que los bebés se hieran en el suelo, porque el suelo no cuida de ellos, y que es mejor sin el sacrificio, humano o de cualqueir otro tipo, porque ese sacrificio no es más que una herencia de la exigencia de unos jefes tribales,  que nunca sirvió para nada, ni cuando se ofrecía a aquellos jefes tribales, ni cuando se ofrece a los dioses del cielo o de la tierra.

17:00 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (1)

Esto es un blog de medioambiente. Pero en este blog indico, sugiero, que para poder vivir en nuestro mundo debemos aprender a cooperar. El asesinato de Butto en la lucha por el poder es lo mismo que hacer guerras por mandar unos días.

Ayer hablaba con mi padre de la inutilidad de los ansiosos de poder: Lo disfrutan unos días y despues desaparecen. Lo que queda es la especie, la vida, el planeta. Pero no lo entendía. Y como él, miles de millones de personas para las cuales la vida es el momento. Miles de millones de personas que, como animales sin razón, viven el instante, en vez de vivir la historia, su historia, la historia de la humanidad, la vida del planeta. El poder es, por definición, efímero. Incluso Stalin, incluso Franco, incluso Castro no son más que un instante en el tiempo, un momento en la vida del planeta. Nos falta la perspectiva temporal. Esta falta es una reliquia de nuetra vida como merodeadores de la sabana, pero en el siglo XXI ya es hora de abandonarla, de dejarla de lado, de aceptar la racionalidad. No solo nos jugamos nuestro futuro como civilización avanzada, es que una vida racional es mucho más entretenida, bella, divertida, agradable, que una vida animal.

11:20 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (9)