He estado viendo hoy la
película “Tierra”, el último documental de la BBC.
La película tiene varias lecturas. La primera es su tremenda
belleza. Aunque hay “gente pa tó”, críticos de arte
que ya no saben que decir, filósofos que trabajan la estética
que buscan no repetir lo que otros han dicho, el arte es, en lo más
profundo, la búsqueda de la belleza en la naturaleza, como lo
es la ciencia. En ese sentido “Tierra” es una obra de arte, y una
obra de arte bellísima. Vale la pena verla por su belleza.
La segunda lectura es
que, evidentemente, los directores eligen, para la película,
unas escenas y no otras: Esto es el arte. Eligen la naturaleza. Es
evidente que los seres humanos, como cualquier otra especie invasora,
estamos cambiando el planeta. Lo podemos cambiar en una dirección
agradable, o en otra desagradable. Hay una corriente de opinión
entre los seres humanos, representada en España por “Libertad
Digital”, y de la que me dieron cuenta unos muchachos de un colegio
de pijos de La Moraleja, que considera a la naturaleza exclusivamente
como un lugar para sus caprichos, algo que ensuciar para que los
criados lo limpien, que considera el mundo como propiedad privada. Es
el pensamiento heredero de “Creced, multiplicaos, llenad la tierra
y todo lo que hay en ella será de vuestro dominio”. Esta
filosofía es la que ha llenado las costas del este y del sur
de España de una ciudad interminable, en la que las únicas
diversiones son beber, bailar y hacer ruido. (En mis veranos en un
pueblo marinero del sur de España, nado con mi hijo 2
kilómetros diarios, en el mar, entre las olas. En 20 días
de vacaciones nunca hemos visto a ninguna otra persona que nade más
de 100 metros ni a más de 5 metros de la orilla: La diversión
de miles de personas se queda entre esas mismas personas, en ese
bailar, beber y hacer ruido). El ser humano disfruta de si mismo,
ignorando olímpicamente no solo a sus compañeros de
aventura vital, sino incluso al paisaje en donde se mueve.
En Libertad Digital, el
núcleo de los que rechazan cuidar la Tierra, desconocen que en
este mundo nos necesitamos todos a todos. No solo cada ser humano
necesita a todos los demás, sino que los seres humanos
necesitamos al resto de los seres vivos del planeta, y los
necesitamos simplemente para sobrevivir.
Por otro lado, ¿es
tan horrible lo que sugiero una y otra vez, el cuidar el planeta y el
cambiar de fuente de energía? En el debate de Antena 3, en el
que estuvo el Director de la Fundación Juan de Mariana (más
o menos Libertad Digital) y el geógrafo Antón Uriarte,
ambos a dos se despacharon a gusto sobre las bondades del carbón
como fuente de energía. Yo, sencillamente, no las veo. Parece
ser que para ellos la calidad de vida se centra en aumentar el número
de indivíduos de la especie humana, y en darles energía
mediante el sucio y maloliente carbón. Frente al carbón,
al petróleo que al quemarse genera contaminación y
óxidos de nitrógeno, a la carísima energía
nuclear (hay que incluir el seguro de accidentes en el precio), ¿qué
desventajas ve esta gente en las celdas solares, en los molinos de
viento, en la fuerza de las olas, en los biocombustibles cultivados
en tierras marginales, en las torres solares? A estas fuentes de
energía solo pueden oponer que “son caras”. Pero el
concepto de caro y barato es irreal y difícil de especificar.
En los años '80 IBM entró en bancarrota porque, al
considerar que los ordenadores siempre serían caros, dejó
de la lado su fabricación. Los ordenadores que “eran caros”
se hicieron tan baratos que hoy son casi como la peste. ¿De
donde puede salir el rechazo frontal de la gente de Libertad Digital
a la energía solar? No puede ser de las consideraciones de
caro o barato, que no existen en la realidad más profunda. ¿De
donde sale ese rechazo?
El medio ambiente es
nuestra casa, y los seres vivos nos necesitamos todos unos a otros.
Cooperar es siempre muchísimo más eficaz, da muchísimo
más dinero para todos, que competir, que luchar, que guerrear.
¿Por qué no
aceptamos al medio ambiente?