De
nuevo Jimenez Losantos, en una columna de El Mundo, vuelve a meter la
pata al hablar sin saber lo que dice. Afirma, de manera correcta, que
la riqueza es la energía, per yerra al escribir que “En el
mundo actual, la clave del desarrollo material de las personas y de
las familias (...) es, más que nunca, la energía”.
Muestra Losantos que ha leído poca historia, o se ha enterado
poco de la que ha leído, puesto que no es la energía la
determinante de la riqueza “en el momento actual”, sino que la
energía es la única riqueza de que disponen plantas y
animales, y uno de ellos en especial, el animal humano. Riqueza es
estrictamente equivalente a energía y viceversa. Cuando Adam
Smith habla de la riqueza del trabajo, ¿de que habla?
El
trabajo, por definición, es un flujo de energía, de
manera que para generar riqueza mediante el trabajo es indispensable
la energía. El incremento de riqueza que permitió al
ser humano pasar de unos 2 millones de ejemplares en su época
de cazador-recolector a unos 500 millones tras la revolución
fotosintética (agrícola) equivale directamente al
incremento de energía por él disponible capturada del
sol mediante las plantas. La riqueza de que hoy disfrutamos deriva de
la energía solar capturada por plantas y animalillos hace unos
trescientos millones de años y almacenada en forma de carbón,
petróleo y metano (gas natural). Así pues la riqueza no
deriva de la energía “en el momento actual”, sino que
siempre la riqueza ha sido equivalente a la energía
disponible.
Puesto
que como afirma Losantos, no hay economía (no solo hoy, sino
siempre) sin energía, debemos (no -“deberíamos”-,
sino debemos)
desarrollar fuentes abundantes y no contaminantes de energía.
Hasta aqui bien, de nuevo. Pero de nuevo desbarra Losantos, debido a
su ignorancia sobre el tema. No hay fuente más abundante de
energía ni menos contaminante que el Sol. Dice Losantos que
subvencionamos energías alternativas como la eólica.
¿Nos puede decir Losantos con cuanto dinero hemos
subvencionado y subvencionamos la energía nuclear? Esta
energía ha sido pagada por todos nosotros con nuestros
impuestos vía el cuento de la guerra fría y el
desarrollo de las armas nucleares, y aún hoy las empresas con
centrales nucleares no pagan el seguro de accidentes que, si ocurren,
(la Isla de las Tres Millas, Chernobil) son pagados por los
contribuyentes vía las arcas de los estados.
Hoy
un kilowatio-hora (kwh) (no un kilowatio, kw) eléctrico en
España se cobra a los ciudadanos a 0.14 euros, pero su coste
real es de unos 0.24 euros, sin contar con el coste económico
de la contaminación ambiental. Los 10 céntimos de euro
de diferencia (un 70%) los pagamos todos con nuestros impuestos,
gastemos o no energía eléctrica, en una subvención
real pero encubierta, que a los diferentes gobiernos de este país
ha dado pánico eliminar. El coste real del kwh eólico
es exactamente el mismo que el coste real del kwh derivado del
carbón, el petróleo y el gas natural. Hoy el coste del
kwh térmico es algo menor que el derivado de los combustibles
fósiles, y el fotovoltaico es de 0.40 euros, una vez y media
más que el derivado de los combustibles fósiles. El
diesel procedente de los biocombustibles es más barato que el
diesel de las gasolineras de manera que hoy es mucho más
rentable comprar 40 litros de aceite de girasol y echarlos al coche
que parar en una estación de servicio.
Así
pues, con números en la mano, resulta que las afirmaciones de
Losantos muestran una ignorancia escalofriante en un creador de
opinión.
Afirma
Losantos que la energía nuclear es la más limpia y
segura. Me pregunto yo, ¿por qué este ansia en algunas
personas de insistir en que el blanco es negro y que cuando el Sol
está en el cielo es de noche? Se puede decir que la energía
nuclear funciona, pero ¿cómo decir que es limpia? Los
residuos radiactivos existen. Se pueden tratar, cuidar, enterrar,
pero siguen existiendo y siguen siendo radiactivos. Se puede decir
que la energía nuclear funciona, pero no se puede decir que
sea segura. Una espada de acero corta, una de madera de álamo
no puede hacerlo. La espada de acero puede manejarse bien, pero está
hecha para matar. Un palo de madera blanda del tamaño y la
forma de la espada es casi imposible que lo haga. Una central nuclear
puede hacerse crítica como en Chernobil y expulsar
radiactividad, una central solar no puede causar ningún
accidente. Hoy día los molinos de viento no matan ni a los
pájaros, pues su movimiento es extremadamente lento. En
cuanto a que afeen el paisaje, ¿Hay algo más feo que
las laderas desnudas de las colinas de Alicante y Murcia? A mi me
parecen mucho más bellos que los molinos de viento de la época
de El Quijote, porque engloban en si mismos la belleza del diseño
científico humano.
Según
Losantos plantar árboles es una antigualla. Me alegro saberlo.
Por lo tanto no debemos jamás recuperar las laderas
deforestadas de Alicante, Murcia y Almería, sería una
antigualla. Quizás deberíamos
eliminar los árboles de Teruel, quedaría mucho más
moderno, ¿no es así, Sr. Losantos? Los coches
eléctricos son antiguallas, pero no lo son los de explosión,
inventados en 1880.
Sr.
Losantos: ¿Qué centrales nucleares se han cerrado?
Solo se ha hecho esto con las centrales obsoletas, aquellas
equivalentes a un ser humano de ciento y pico años.
Por
último, ¿cómo sabe el Sr. Losantos que las
energías renovables las pagan los pobres y las disfrutan los
ricos? ¿Quien paga el carbón de las minas españolas?
¿Quien paga el carbón de Wisconsin y de Sudáfrica
de las centrales de As Pontes y Carboneras? ¿Quien paga el gas
natural y el petróleo? Lo pagamos todos, pobres y ricos.
¿Quién paga TVE? La pagamos todos, vía
impuestos. Mejor no hablar de lo que pagamos, o quizás, mejor
decirlo fuerte y alto: Subvencionar TVE, las minas de carbón,
las carreteras de peaje, los sueldos de los parlamentarios, y sus
oficinas, de 17 parlamentos autónomos, etc., etc,. es tirar
nuestro dinero. No deberíamos subvencionar las renovables,
pero entonces tampoco todas estas cosas. Y al menos, subvencionar las
renovables nos devuelve, en 7 años, la subvención. ¿Qué
devuelven las minas asturianas y leonesas? ¿Qué
devuelve TVE?
Hace
bien el Sr. Losantos en exigir una política energética
de verdad. Pero, Sr. Losantos: De verdad,
en la que el blanco sea blanco y el negro negro, en la que se pongan
sobre la mesa las subvenciones reales a cada energía, y
finalmente, en la que se deje jugar al mercado, al mercado de verdad,
no al mercado falso, como el mercado agrícola estadounidense,
por ejemplo.
Si
jugamos, que nadie lleve sus cartas marcadas.