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sábado, 22 de septiembre de 2007

DE los últimos blogs que he escrito, uno de los que más entradas (que no lectores) ha tenido, ha sido aquel en el que hablaba del "agujero en el espacio"

A mi me gusta vivir en esta Tierra. La considero bella e interesante. El espacio me interesa para observar la belleza de las estrellas y sus constelaciones. Pero el espacio en sí me deja tan frío como lo es él.

El ser humano se gasta miles de millones en telescopios de todo tipo, en detectores Auger en la Pampa argentina, para ....
¿para qué?

Es muy posible que una cierta cantidad de terráqueos ansíen otros mundos, en vez de tratar de arreglar éste. Es como las ministras de educación (llevamos unos 6 planes distintos en unos 12 años): Cuando se sientan en la poltrona, deciden que este mundo no está bien y que en vez de arreglarlo lo que van a hacer es cambiarlo.

¿Tan mal se sienten los seres humanos con lo que les rodea?  La idea del medio ambiente es sentirse cómodos en él, cuidarlo, arreglar los desaguisados, pero no irse dejándolo por imposible.

Necesitamos otra Biblia, una que empiece diciendo: "Vivid y mantener la población. El mundo y lo que hay en él lo teneis para compartirlo. Cuidadlo y vivir en paz con lo que os rodea. NO es de vuestro dominio"

No hace falta irse. El espacio es, en sí, inmensamente aburrido. La diversión, la belleza está en la Tierra, en todo lo que nos rodea.

¿Cuando seremos capaces de abrir los ojos?

14:57 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (33)

El miércoles 19 de Septiembre estuve en Palencia para hablar de cambio climático y del papel que los agricultores pueden jugar para combatirlo haciéndose ricos en el camino al utilizar la producción para fabricar biocombustibles.

Pero la pregunta básica de agricultores y medios de comunicación no eran los biocombustibles ni el cambio climático. La pregunta básica eran los topillos. ¿De donde salen los millones de topillos?

En la naturaleza los animales se controlan unos a otros mediante el juego de predador/presa. Si hay un invierno suave y las hembras reciben esa señal para empezar a parir en Enero en vez de en Marzo, hay unas 4 generaciones adicionales para cuando llega la primavera, y unas 256 para cuando llega el verano. Ahora bien, si las rapaces y las alimañas se van comiendo esas generaciones adicionales según van apareciendo, la población se mantiene en límites razonables.

Pero al ser humano le molestan las alimañas, le molestan los predadores, le molestan los lobos. El ser humano moderno no se ha quitado de muy dentro del cerebro el miedo a los predadores ni la competencia que éstos le hacían en su etapa de cazador/recolector ( o más bien de carroñero). Hoy día no necesitamos dominar la naturaleza, ni tenerle miedo. Hoy día necesitamos vivir con ella, cooperar con ella, sentirnos parte de ella.

Hoy la plaga de roedores no se puede controlar por medios químicos. Hoy podrá semi-controlarse con un gasto y esfuerzo considerables, cuando si hubiésemos tenido predadores hubieran sido ellos los que, gratis, hubiesen controlado la plaga. En la naturaleza las medidas de hoy no sirven para hoy. Las medidas para poder vivir es preciso tomarlas años antes de cuando se ven los efectos. Para coger nueces es preciso plantar los nogales veinte años antes.

De la misma manera si hoy, alegremente, pensamos que tenemos superavit en las cuentas del estado, y que ese superavit, milagrosamente (porque los responsables del mismo que no han trabajado en su vida y no saben lo que cuesta generar riqueza) se va a mantener eternamente, y deducimos que hemos llegado al paraíso y que a partir de ahora podemos regalar alquileres, pisos, y dinero para los bebés, nos encontramos dentro de 4,5 o 6 años con que el colchón de reserva para afrontar los malos tiempos se ha desvanecido en la nada. Los papás se han gastado el cheque bebé, los jóvenes se han comprado un coche mejor con el cheque-alquiler, y los pisos, malos, exigen una inversión considerable para poder seguir siendo utilizados: El superavit se ha evaporado y ahora tenemos que combatir la plaga de topillos sin las comadrejas que los hubiesen controlado sin esfuerzo.

Lo mismo pasa con el cambio climático: Hoy aun es fácil controlarlo. ¿Qué pasará cuando ya no quede hielo en los polos? Entonces pensaremos lo fácil que hubiese sido criar comadrejas para controlar la plaga de topillos.

¿Es tan difícil mirar hacia el horizonte en vez de mirarnos las uñas de los pies?

14:43 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (5)