Se habla constantemente de la necesidad del Madrid de nuevos jugadores.
La pinta que tiene la historia reciente del Madrid es la de un negocio fabuloso para blanquear dinero, mediante contratos de traspasos hacia dentro y hacia fuera de personas que, se supone, juegan al futbol.
Pero el Madrid no es un -equipo-. Un equipo es un conjunto de jugadores, mejores o peores, que llevan jugando tanto tiempo juntos que no necesitan mirar donde está el compañero para pasarle un balón, porque cada uno sabe instintivamente donde se encuentra cada uno de los demás.
Además de esto, el Madrid es un conjunto con metalidad de viejo: Es un conjunto que se "reserva" siempre para otras ocasiones. En vez de salir en cada partido, con la fuerza de la juventud, a ganarlo, a ganar cada partido que juega, se reserva siempre para otro partido, no sea que vaya a llegar "cansado" al siguiente.
Necesitamos un cambio de paradigma también en el Madrid: Formar un equipo de jugadores jóvenes, conscientes de su fuerza y resistencia, y que sepan siempre que van a ganar. Solo gana el que sabe que va a hacerlo. El que sale al campo guardando unas fuerzas escasas ha perdido el partido antes de salir.
¿Podemos dejarnos alguna vez de mentiras y aceptar la realidad?
Hay muchos lectores de este blog preocupados por la incertidumbre en las predicciones del cambio climático ¿Por qué esa preocupación?
La preocupación es un resto a eliminar de un paradigma mental
periclitado ya. Es el paradigma que quiere certezas, aunque esas
certezas sean falsas. Es el paradigma que llevó a los seres humanos a
buscar las religiones, mensajes de un 100% de certeza, un 100% falsos.
Es el paradigma que lleva a algunas personas a creer en el milagro de
una curación por intercesión fuera de la naturaleza.
Es un
paradigma estimulado por dos siglos de ingeniería, que ha puesto en
marcha un conjunto de elementos innaturales, las máquinas, que son
lineales, reversibles y predictibles.
Pero la naturaleza, y lo
que la estudia, la ciencia, no son seguras, no son predictibles al
100%. En la naturaleza, y en la buena ciencia solo se pueden dar
probabilidades. Pero son probabilidades reales, no certezas virtuales.
Una intervención milagrosa, que no se da nunca ,salva a un
enfermode cancer con un 100% de probabilidad. Una quimioterapia, que
salva realmente a los enfermos, lo hace con probabilidades de l
70, 80 y 90%, pero jamás con un 100% de probabilidad.
Las
predicciones climáticas son inciertas. Bien ¿y qué? ¿Pasa algo? Las
predicciones climáticas nos indican el camino del clima y los rangos de
incertidumbre. Puesto que tenemos estos rangos, podemos tomar las
precauciones necesarias. Estas precauciones pasan por cambiar el
paradigma energético. Si el cambio a energías renovables es útil contra
el cambio climático, dentro de su incertidumbre, si es bueno en si,
porque reparte riqueza, la aumenta y crea trabajo, ¿por que rechazarlo?
En el siglo XXI debemos aceptar que la ciencia no es religión, y que las religiones son certezas virtuales.
El
paradigma mental que necesitamos a partir de ahora es el paradigma de
la naturaleza real, en la cual jamás hay certidumbre de nada, pero hay
probabilidades altas para muchas cosas. Es un cambio penoso, doloroso,
belo bello y gratificante. Es dejar de considerarnos algo aparte de la
naturaleza, dejar de pensar, como decía una de esas religiones, que la
naturaleza será de nuestro dominio, y empezar a pensar, con alta
probabilidad pero sin certeza alguna, que la naturaleza no es distinta
de nosotros, que no es de nuestro dominio, sino que somos parte de
ella, que podemos vivir maravillosamente en ella, con ella, sin
seguridad total en nada, pero con probabilidad alta en muchas cosas.
Comentarios: http://not-clima.net