Hace
un par de meses un barco americano encontró un tesoro de
monedas de plata, con alta probabilidad de uno de los galeones de
Indias que intentaban arribar a España una vez al año,
durante la época en que las minas americanas producían
aún algo de metal.
Nuestro
gobierno puso el grito en el cielo: Si ese tesoro era de un barco
español, o encontrado en aguas españolas, “debería
quedarse en España”.
Pero
¿Hizo, o hace algo, el gobierno de España para
encontrar esos tesoros que se supone son nuestros?
No.
El gobierno se sienta a la puerta de la vivienda, como las señoras
en los pueblos, a ver a otros trabajar, buscar, investigar. Eso sí,
si esos otros encuentran algo, entonces “¡Es nuestro!”.
Si
alguna vez España quiere sus tesoros hundidos, los deberá
buscar. Si España quiere resultados científicos, deberá
invertir. Si España quiere un paisaje no degradado, debe
trabajar para rehacer las costas destrozadas por la especulación
urbanística y los montes desertizados por la deforestación.
El
cambio de paradigma el mismo de los anteriores: Puesto que no hay
“comida gratis”, tenemos que ponernos a trabajar, no los
españoles, que ya lo hacemos, sino esos políticos que
ponen el grito en el cielo y ponen demandas judiciales contra los que
trabajan, mientras que ellos se sientan en el zaguán a verlas
venir.