martes, 07 de agosto de 2007
La directora de la Biblioteca
Nacional celebra que se vendan menos periódicos
Una destacada socialista y supuestamente una intelectual enuncia la frase anterior. Continua la Sra. Regás diciendo inanidades y despachándose a gusto. Una persona que supuestamente utiliza su cerebro para andar por la vida rechaza la crítica y la controversia, y se queja de que otras personas no ven las cosas como la ve ella.
La esencia de la ciencia (como algo opuesto a las religiones de todo tipo, incluidas las religiones sociales, entre las que está el marxismo dogmático) se relame de gusto cuando encuentra la crítica, siempre que sea una crítica constructiva. Solo mediante crítica y debate, mediante la comprobación de la teoría con el experimento o la observación puede avanzarse en el conocimiento.
La Sra Regás ya conoce la verdad. Tiene un santo: San ZP, y no cuestiona lo que hace.
En España hay una proporción, digamos de 10.5 que votaron al PSOE y 9.5 al PP. Esclaro que cualquier gobierno de España debería gobernar tanto para aquellos que votaron al PSOE como para aquellos que votaron al PP, puesto que ambos son ciudadanos españoles, y es claro que cualquier gobierno, del signo que sea, debe tener en cuenta la propuestas del resto de los partidos, sean o no sus oponentes.
Es curioso que la Sra. Regas dice en un párrafo:
"El insulto sistemático y manipulado, al que nuestra sociedad es tan
aficionada, sin tener pruebas, debería estar perseguido por ley".
y en el párrafo siguiente:
"El PP quiere anular la asignatura de Educación para la Ciudadanía porque
no quiere ciudadanos, sólo quiere clientes. Pero el que es solamente
cliente no puede ser ciudadano, porque el ciudadano es una persona que
tiene criterio, que piensa. El cliente está abocado únicamente a la
compra. Ellos quieren súbditos".
¿Cómo lo sabe?¿Cómo habla sin pruebas?
Hay un problema tremendo en nuestro país. Hay unos cuantos españoles que se llevan mal con otros españoles, sin motivo alguno. Cuando lo bueno para todos es llevarse bien entre todos, aceptar que unos años gobiernan unos y otros otros, sin mayor problema, asimilar que la política debe ser esencialmente gestión y no búsqueda de un poder miserable, de unas múltiples cabecitas de ratón, hay quienes se esfuerzan en demostrar que unos son buenos y otros malísimos, cuando, bien visto, somos todos exactamente iguales.
La Sra. Regás alaba el gasto sin rendimiento, y dos de las leyes más inoperantes del gobierno actual, la ley de Igualdad y la ley de Violencia de Género. Es claro que no se puede obligar a comer espinacas a quien las odia, y es claro, por comparación con la observación, que la ley de Violencia de Género ha fracasado, porque esa violencia no se controla con leyes.
En vez de cooperar entre todos para ser todos cada vez más ricos, más
ricos en dinero y más ricos en actividad intelectual, ricos en bienes
materiales y ricos en disfrutar de lo que es de todos, los paisajes,
las montañas, la cultura, la ciencia, seguimos como los palestinos,
peleańdonos entre nosotros, aceptando dogmas "incontestables" (Cómo que
en la República se alcanzó un nivel cultural mayor que el actual ,
(Regas dixit)) y despreciando el talante conciliador, el resolver las
diferencias mediante la prueba del experimento y la observación.
Necesitamos cambiar de paradigma, y asumir que la riqueza deriva del trabajo, y no del reparto de las prebendas, del consenso y no de la confrontación, de la inversión y no del gasto. Que se vive mejor en un mundo amable en el que se llame, no a aceptar unos lo que otros legislan, sino a legislar teniendo en cuenta la opinión de todos. Necesitamos aceptar que vivimos, hoy, en otro siglo y con otros parámetros. Necesitamos aceptarnos a nosotros mismos.
La sociedad pierde periódicamente el norte. Si leemos historia vemos que el fenómeno es recurrente.
En el siglo XVIII las universidades se habían metido en un laberinto teológico, no solo en España, donde así había sido, sino incluso en Inglaterra y Francia, mientras que en Alemania ni siquiera existían. La sociedad, que lo que más necesita en cualquier momento es un núcleo innovador de gente valiente intelectualmente, se refugió en unas ideas obsoletas y un inmovilismo ridículo que la llevaron a la quiebra violenta que supone siempre una revolución.
Pues bien, hoy estamos camino de ese mismo inmovilismo en las ideas, aunque esta afirmación parezca paradójica en medio de lo que se supone un desarrollo científico sin precedentes.
Leo hoy una serie de noticias en El Mundo: La Presidenta de la Diputación de Huelva quiere recuperar "para el uso de la población onubense", la sede de la universidad de esta provincia. Las personas prefieren los contactos virtuales a los reales. En Japón hacen furia unas muñecas sexuales de latex. La universidad de Alcalá se dedica a espacir la cultura por Centro y Sudamérica.
¿Qué mejor "uso de la población onubense" puede tener un edificio en Huelva que ser sede de su universidad? ¿Qué concepto tiene esta Sra. Presidenta de lo que es lo mejor para Huelva? Parece ser que hacer un local donde los vecinos se reunan para jugar a las cartas o donde montar exposiciones y/o conciertos es mejor "uso" que enseñar a los jóvenes onubenses lo que necesitan para dejar de ser obreros de la construcción, o montadores mecánicos y acceder a puestos de innovación. La idea parece ser que ya hemos llegado al paraiso y ahora solo tenemos que disfrutar de él.
Es la idea que se impuso en España cuando empezó a llegar la plata de América: Había llegado el paraíso y se podían cerrar los telares y dejar de criar merinas. El resultado, como he dicho ya varias veces, la miseria de 3 siglos. Hay una ley física inescapable, la del crecimiento de entropía, que se traduce en el dicho de que "No hay comida gratis", que nos indica que es necesario estar siempre trabajando e innovando, a riesgo de acceder al equilibrio termodinámico: La parálisis total. La parálisis a la que accedió España en medio de su Siglo de Oro.
Es evidente que regalar prebendas y vivir en la inopia es algo que gana votos, pero es evidente también que esto no funciona.
En la Universidad de Alcalá (UAH) (la que mejor conozco) la idea es la de repartir el conocimiento que ya existe a las pobres personas que por motivos diversos carecen de él. Puesto que ya tenemos el tesoro, puesto que la plata fluye sin límite de tiempo del Cerro Rico y de Zacatecas, lo único que nos queda es repartirlo. Pero no hay idea de que el conocimiento hay que crearlo de forma constante. La UAH no funciona como empresa de creación de conocimiento. En los EEUU los rectores se imponen como misión conseguir para sus universidades los mejores contratos del mercado, generan directrices de investigación y vigilan y controlan que se cumplan esas directrices, que se avance por el camino de la generación de conocimiento. Nada de ésto ocurre en Alcalá. Nada más lejos de las mentes pensantes de la UAH que favorecer la creación de conocimiento. El único objetivo reconocido de la UAH es la recuperación de colegios antíguos o viajar a las Américas a recibir medallas de oro. Los profesores podrán buscarse los contratos por su cuenta. Al menos, si no se les ayuda positivamente, no se les dificulta la actividad. Pero la UAH no busca contratos, no crea Institutos, no construye laboratorios. No. No es su misión.
Leo también en el periódico que la Junta de Andalucía sigue buscando una "multinacional" que ayude a los trabajadores de Cádiz de "Delphi" a volver a trabajar. ¿Por qué buscar una "multinacional"? ¿No hay capital en Andalucía, aunque no sea más que el que se dedica a la televisión andaluza, para contratar a esos trabajadores, a ingenieros, a economistas y agentes de marketing para fabricar lo que fabricaba Delphi y venderlo a mejor precio de lo que lo hará la nueva Delphi que se ha instalado en Marruecos?
Nos invade la parálisis, el desánimo. En vez de la relación problemática de unas personas con otras, se busca la relación ideal y virtual en el ordenador, una relación sin compromiso, sin responsabilidad, que se corta de un minuto para otro sin problema de conciencia. En vez de que mujeres y hombres disfruten cada uno con el placer del otro, muñecas de latex. Huir del problema, huir del trabajo duro. El presidente Zapatero llega a Canarias y promete (¿Sabe alguien si lo cumplirá?) subvenciones a los afectados por los incendios. Lo que tenía que haber hecho el Sr. Zapatero es haber tenido los bosques como patenas, sin maleza ni agujas de pino, con cortafuegos: Trabajar en vez de regalar. Gobernar en vez de buscar el poder. Invertir en innovación en vez la senda fácil del trabajador inmigrante que cobra la mitad del autóctono, por hacer las casas de siempre en vez de competir en el mercado mundial con los mejores productos del globo. Trabajar.
A pesar de los paraisos (cristiano, socialista, comunista, budista, del Islam) la realidad, que es bella, es el trabajo duro, la interacción humana, el placer real.
¿Serán capaces los nuevos aristócratas que hoy gobiernan nuestro país de aceptar esta realidad? ¿O llegaremos a un nuevo 1789?