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martes, 31 de julio de 2007

Aparece hoy una noticia sobre la subidad e precios de productos agrarios.

Es evidente que todos queremos que nuestra vida sea la mejor posible, y en el colmo del idealismo, nos gustaría ganar un millón de euros al mes sin dar ni clavo, y sobre todo que no lo ganaran otros, para poder comprar sus servicios.

Pero si bajamos al mundo real, parece más razonable esperar que las cosas tengan un precio, el precio real de la energía que precisan para su producción. Durante 50 años hemos estado pagando de los combustibles fósiles solo la necesidad de energía para su extracción, transporte y refino, añadiendole el precio correspondendiente para pagar los lujos de los dueños de los pozos de petróleo y las empresas distribuidoras. Pero no hemos pagado el precio de polucionar el planeta con los gases sulfurosos, los óxidos de nitrógeno y el CO2.

Esta subida de precios de los productos agrarios es una primera señal de que los precios reales se están empezando a ajustar.

Podemos seguir viviendo igual de bien que antes, si por vivir igual de bien aceptamos tener los mismos lujos, pero es claro que para ello tendremos que pensar más y trabajar más, lo cual no solo es bueno, sino que es inmejorable en una sociedad que se estaba dejando ir por la pendiente irreal del "dolce far niente", un hacer nada que a la larga acaba pasando una factura terrible, como se vió en los imperios romano, español y chino.

Trabajar y pensar son buenos, no solo porque nos mantienen en forma, sino porque solo así podemos afrontar los desafíos siempre cambiantes del sistema natural.


9:49 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (6)