Leyendo
historia, que es la única forma de entendernos a nosotros
mismos, a pesar de los esfuerzos de la psicología por hacerlo,
encontramos el siguiente error, por ejemplo:
"Rusia,
ansiosa de territorio... conquistó Polonia, ...."
Luis
XIV de Francia pasó su reinado intentando conquistar las
tierras de Rhin. Avanzaba y retrocedía sin parar. Persia,
Macedonia, Roma, el Islam, los mongoles de Gengis Khan, España,
Inglaterra, etc., ¿qué buscaban?
La
esencia de la vida es la energía. Los seres vivos buscan,
buscamos energía. Una de las definiciones de la vida es un
código de software para buscar energía.
Una
forma de la energía es el trabajo, cuya definición en
física es la energía que emplea una cierta fuerza para
desplazar una masa. Es la energía útil, la que, a la
fin y a la postre, necesitamos.
Hasta
mediados del siglo XIX casi la única fuente de energía
útil eran los animales de carga y los seres humanos (el viento
se había domeñado en una pequeña parte para
mover barcos y molinos, pero para el resto del trabajo se empleaban
seres vivos).
Las
guerras, las expediciones a posibles colonias no eran búsqueda
de tierra, sino búsqueda de esclavos, esclavos tal cual, o
fuentes de trabajo. Un rey, o un señor feudal, era tanto más
poderoso cuanta más energía útil (cuantos más esclavos, esclavos de verdad, y trabajadores obligados) tenía a su
disposición. Por la conquista de energía adicional se
podía quemar una parte de la energía útil, es
decir, perder seres humanos en guerras para ganar un número
mayor de ellos como resultado.
Puesto
que la razón profunda del hacer histórico/político/social
no se conocía y no se conoce aún ahora por una mayoría
de personas, la inercia mental ha dominado de una manera profunda e
insistente. Miremos la España del siglo XIX. La energía
había dejado de ser esencialmente humana a mediados de ese
siglo, (los ingleses han eliminado la esclavitud) pero los españoles
se resistían a admitirlo. No solo los terratenientes, no solo
los industrialistas, los financieros, sino que hasta los obreros se
resistían a ello. La sociedad se había estructurado
mediante una serie de tabúes tribales que permitían el
funcionamiento del sistema: estructuras de toma y daca, de respetos o
ataques mutuos. Los obreros del campo aceptaban el mal vivir porque
era vivir. Los ricos aceptaban el sistema porque era el sistema que
había funcionado durante miles de años.
Hoy,
tras miles de años en que la energía útil era
esencialmente la humana, hoy no necesitamos el trabajo humano para
absolutamente nada. La energía viene hoy de la fotosíntesis
fósil, de las reacciones nucleares de fisión y de las
de fusión que se producen en el Sol. El ser humano ha dejado
de ser una herramienta de generar trabajo útil (trabajo en el
sentido de la física, no ocupación). Hoy el ser humano
genera no trabajo (de la física) sino información. El
problema es que las estructuras políticas y mentales de la
sociedad no reconocen esto de forma implícita. El pensamiento
profundo sigue pensando en "fuerza de trabajo", "mano
de obra", esclavos, al fin y al cabo. Es preciso sacar a la luz
ese pensamiento implícito para destruirlo y substituirlo por
el pensamiento moderno.
La
inercia mental de miles de años se mantiene, y es casi
imposible eliminar los tabúes tribales y cambiar las
convenciones y costumbres. Necesitamos otra Biblia, una que empiece
con una frase distinta de
“Sed
fecundos y multiplicaos. Llenad la tierra; sojuzgadla y tened dominio
sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que
se desplazan sobre la tierra.”
Este
era un mensaje para cuando la única fuente de energía
útil, de trabajo (del de la física), eran los animales
y los seres humanos.
No
sabemos que frase necesitamos hoy. Es seguro que no debe ser
“multiplicaos”, y no debe tener la palabra “sojuzgadla”.
Lo mas probable es que tengamos que decir:
“Mantened
una población adecuada a los recursos, vivid en armonía
con la naturaleza, no tengais dominio sobre los peces del mar, las
aves del cielo y los animales del suelo, sino vivid en acuerdo y
armonía con ellos”.
Necesitamos
cambiar los conceptos económicos, derivados de la religión
del siglo XIX, derivada ésta del mandato bíblico
anterior, que consideraba a la naturaleza como enemiga, algo a
dominar. Al considerar nuestra vida no como un breve intervalo en
lucha con la naturaleza por la supervivencia, o un espacio de tiempo
para hacer méritos para otra vida después de la muerte
de la que no hay la menor constancia a lo largo de 40.000 años
de existencia de la especie humana, sino como un episodio que se
integra en el pasado y que crea el futuro de acuerdo con esta misma
naturaleza, podemos considerar una teoría económica en
la que los "beneficios" de los negocios sean beneficios a corto,
medio y largo plazo. Una teoría económica alejada del
equilibrio y que optimice no el ahora, sino las decisiones económicas
tanto para hoy como para el futuro, y que considere la eficiencia no
solo de cada uno de los agentes económicos, sino del sistema
global.
Teniendo
energía más que de sobra (siempre que seamos capaces de
mantener la población por debajo de los 10.000 millones de
habitantes, puesto que ya NO necesitamos ?mano de obra?, la energía
útil del trabajo del ser humano) podemos desarrollar las
capacidades intelectuales del ser humano, aquellas que nos hacen, en
definitiva, distintos de esos animales que no queremos dominar, sino
con los que queremos compartir el planeta.
Podemos hacerlo. ¿Lo hacemos?