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domingo, 29 de julio de 2007

Leyendo historia, que es la única forma de entendernos a nosotros mismos, a pesar de los esfuerzos de la psicología por hacerlo, encontramos el siguiente error, por ejemplo:

"Rusia, ansiosa de territorio... conquistó Polonia, ...."

Luis XIV de Francia pasó su reinado intentando conquistar las tierras de Rhin. Avanzaba y retrocedía sin parar. Persia, Macedonia, Roma, el Islam, los mongoles de Gengis Khan, España, Inglaterra, etc., ¿qué buscaban?

La esencia de la vida es la energía. Los seres vivos buscan, buscamos energía. Una de las definiciones de la vida es un código de software para buscar energía.

Una forma de la energía es el trabajo, cuya definición en física es la energía que emplea una cierta fuerza para desplazar una masa. Es la energía útil, la que, a la fin y a la postre, necesitamos.

Hasta mediados del siglo XIX casi la única fuente de energía útil eran los animales de carga y los seres humanos (el viento se había domeñado en una pequeña parte para mover barcos y molinos, pero para el resto del trabajo se empleaban seres vivos).

Las guerras, las expediciones a posibles colonias no eran búsqueda de tierra, sino búsqueda de esclavos, esclavos tal cual, o fuentes de trabajo. Un rey, o un señor feudal, era tanto más poderoso cuanta más energía útil (cuantos más esclavos, esclavos de verdad, y trabajadores obligados)  tenía a su disposición. Por la conquista de energía adicional se podía quemar una parte de la energía útil, es decir, perder seres humanos en guerras para ganar un número mayor de ellos como resultado.

Puesto que la razón profunda del hacer histórico/político/social no se conocía y no se conoce aún ahora por una mayoría de personas, la inercia mental ha dominado de una manera profunda e insistente. Miremos la España del siglo XIX. La energía había dejado de ser esencialmente humana a mediados de ese siglo, (los ingleses han eliminado la esclavitud) pero los españoles se resistían a admitirlo. No solo los terratenientes, no solo los industrialistas, los financieros, sino que hasta los obreros se resistían a ello. La sociedad se había estructurado mediante una serie de tabúes tribales que permitían el funcionamiento del sistema: estructuras de toma y daca, de respetos o ataques mutuos. Los obreros del campo aceptaban el mal vivir porque era vivir. Los ricos aceptaban el sistema porque era el sistema que había funcionado durante miles de años.

Hoy, tras miles de años en que la energía útil era esencialmente la humana, hoy no necesitamos el trabajo humano para absolutamente nada. La energía viene hoy de la fotosíntesis fósil, de las reacciones nucleares de fisión y de las de fusión que se producen en el Sol. El ser humano ha dejado de ser una herramienta de generar trabajo útil (trabajo en el sentido de la física, no ocupación). Hoy el ser humano genera no trabajo (de la física) sino información. El problema es que las estructuras políticas y mentales de la sociedad no reconocen esto de forma implícita. El pensamiento profundo sigue pensando en "fuerza de trabajo", "mano de obra", esclavos, al fin y al cabo. Es preciso sacar a la luz ese pensamiento implícito para destruirlo y substituirlo por el pensamiento moderno.

La inercia mental de miles de años se mantiene, y es casi imposible eliminar los tabúes tribales y cambiar las convenciones y costumbres. Necesitamos otra Biblia, una que empiece con una frase distinta de

Sed fecundos y multiplicaos. Llenad la tierra; sojuzgadla y tened dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que se desplazan sobre la tierra.”

Este era un mensaje para cuando la única fuente de energía útil, de trabajo (del de la física), eran los animales y los seres humanos.

No sabemos que frase necesitamos hoy. Es seguro que no debe ser “multiplicaos”, y no debe tener la palabra “sojuzgadla”. Lo mas probable es que tengamos que decir:

Mantened una población adecuada a los recursos, vivid en armonía con la naturaleza, no tengais dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y los animales del suelo, sino vivid en acuerdo y armonía con ellos”.

Necesitamos cambiar los conceptos económicos, derivados de la religión del siglo XIX, derivada ésta del mandato bíblico anterior, que consideraba a la naturaleza como enemiga, algo a dominar. Al considerar nuestra vida no como un breve intervalo en lucha con la naturaleza por la supervivencia, o un espacio de tiempo para hacer méritos para otra vida después de la muerte de la que no hay la menor constancia a lo largo de 40.000 años de existencia de la especie humana, sino como un episodio que se integra en el pasado y que crea el futuro de acuerdo con esta misma naturaleza, podemos considerar una teoría económica en la que los "beneficios" de los negocios sean beneficios a corto, medio y largo plazo. Una teoría económica alejada del equilibrio y que optimice no el ahora, sino las decisiones económicas tanto para hoy como para el futuro, y que considere la eficiencia no solo de cada uno de los agentes económicos, sino del sistema global.

Teniendo energía más que de sobra (siempre que seamos capaces de mantener la población por debajo de los 10.000 millones de habitantes, puesto que ya NO necesitamos ?mano de obra?, la energía útil del trabajo del ser humano) podemos desarrollar las capacidades intelectuales del ser humano, aquellas que nos hacen, en definitiva, distintos de esos animales que no queremos dominar, sino con los que queremos compartir el planeta.

Podemos hacerlo. ¿Lo hacemos?




16:02 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (7)