Enviado el martes, 01 de mayo de 2007 21:13
Estos
días ha llovido un poquito en Madrid. Los nuevos túneles
de Gallardón se han inundado: No había desagües
previstos para esas lluvias. En una universidad pública se han
cambiado las redes de ordenadores. Cuando se quiso hacer telnet a uno
de ellos desde otro país la nueva red rechazó la
conexión. Los diseñadores de la nueva red ¡No
habían pensado que los ordenadores son un conjunto
interconectado! Se diseñan grandes autovías que
colapsan cada día a las horas punta, porque ¡No se
consideró, a la hora de su diseño, que las autovías
solo sirven para llevar gente de un sitio a otro, y no se pensó
en la entrada a los sitios!
En
este país (y en los demás, pero los casos que vivimos
son los del nuestro) cada persona, cada ingeniero, es una isla, un
ente aislado del resto de sus co-personas, un ser que diseña
según solo lo que ella o él han estudiado, sin pensar
que el mundo es un conjunto acoplado, un ente armónico en el
que cada parte esta conectada con todas las demás.
El
MEC de nuestro país quiere “animar” a los alumnos a que
sigan estudiando, vía el desprecio a las notas de los
exámenes, acortar las carreras (a 3 años) para la
mayor felicidad de los estudiantes. El Estado se erige así
como un dispensador de felicidad, en vez de un garante del éxito.
Con alumnos suspendidos y carreras de 3 años, ¿quien
puede tener una visón general de un sistema, de un conjunto de
carreteras, ciudades, economía, empresas, etc? Hemos creado,
y vamos a exagerarlo, unos profesionales que hacen redes de
comunicaciones que no comunican, túneles que se inundan porque
desconocen la hidráulica, carreteras que se atascan porque
desconocen las ecuaciones de los fluidos.
¡Bien!