Tengo
enormes problemas para convencer a mis co-personas de la realidad. De
la realidad del cambio climático o de la realidad de las
fórmulas de la física.
Hago
física por amor a la belleza. Hoy, al volver de una comida con
unos amigos, venía mirando las nubes. Había nubes bajas
de desarrollo vertical, cúmulos de buen tiempo, y encima de
ellas, a unos 8.000 metros, cirros con ondulaciones que denotaban una
circulación rápida del aire a esa altura en forma de
ondas. La armonía entre los dos movimientos, el aire
ascendente a nivel de superficie y las olas del aire bien arriba, era
de una belleza espectacular, similar a la de una partita para violín
de Bach, por ejemplo.
Pero
me cuesta trabajo convencer a los demás de esa belleza.
La
realidad es dura. La belleza de la realidad deriva en parte de su
dificultad. Una canción pop es, por definición,
facilona: Un ritmo 2x4 sin cambios, machacón, simple. Una
duración limitada a unos 3 minutos. Una melodía sin
problemas y una armonía generalmente inexistente. Las músicas
de Bach, de Haendel, de Wagner, de Mahler, son complejas, con ritmos
constantemente cambiantes, con voces entrecruzadas, con melodías
que se desarrollan en el tiempo, con armonías exquisitas. La
belleza de la naturaleza, y de las ecuaciones que la describen, es
dura, pero inmensa.
Es
difícil hablar de la realidad. Es muchísimo más
fácil contar cuentos, despertar ilusiones. El ser humano teme
la muerte. ¡Qué fácil es atraer su atención
prometiendo la vida eterna! El ser humano odia la pobreza. ¡Qué
fácil es decirle: Yo te haré rico!
Lo
verdaderamente difícil es decir al ser humano: “La muerte es
real, pero el resultado de tu trabajo, en el único mundo que
existe, es casi eterno”. Lo difícil es decir al ser humano:
“Yo no te haré rico, pero con tu trabajo, duro, podrás
hacerte rico tu”.
El
mensaje del cambio climático es rechazado. Exige reconocer la
realidad. Exige ponerse a trabajar duro.
No
hay paraísos, pero hoy somos ricos. Podemos seguir siéndolo
o podemos volver a la miseria. Podemos creer en la ilusión o
podemos trabajar la realidad.
¿Qué
hacemos?