martes, 10 de abril de 2007
He escuchado al ministro Rubalcaba. ¡Un hombre de ideas! Hay que reconocerlo.
Parece ser que el problema es el exceso de velocidad. Pues bien, un
aparatito que ponga el coche en cada carretera a la velocidad correcta
costaría unos 20 euros por coche, y funcionaría vía las antenas de
telefonos móviles que cubren el territorio.
En cuanto a los cinturones de seguridad, en vez de puntos y multas y
campañas que gastan milloes de euros del dinero vuestro y mío, con
poner un sistema de no más de 20 euros en cada coche, que impida que
arranque, o que fuerce a pararse si va un cinturón suelto sería mucho
mejor que toda la matraca con "Póngase el cinturón". En cuanto a que si
esto sería una obligación, ¿No es obligado llevar carnet de conducir?
Una obligación más no es excesiva.
El problema es que yo no tengo nigún miedo a un ataque terrorista, y
cojo el tren de Atocha 3 veces por semana, pero me entra miedo cada vez
que tengo que coger el coche, tanto por un descuido mío como por que se
me eche encima cualquier energúmeno. El año en que mas gente murió por
atentados terroristas murieron menos de 200 personas: Los que mueren
durante la Semana Santa y el puente de la Inmaculada.
Y lo peor no son los muertos: ¿Quien cuenta la tragedia de las familias
con un inválido de por vida en la casa, con un parapléjico,
viendo a un hijo morirse lentamente durante 20 años, y todo porque a un
cabrón bebido o drogado se le ocurre coger un coche?
El problema no son los que se matan. El problema son los que matan y hieren a otros. Hay que pararlos.
Realmente, ¿es tan malo avisar de lo que le estamos haciendo al planeta? ¿A quien le molesta que se diga la verdad?
¿A quien le molesta que propongamos una energía renovable, que no hace ruido ni emite gases?
Solo puede preocupar a quienes hacen dinero del gas, del humo, de la contaminación, del daño a las personas.
Hay cambio climático, y su solución es buena para todos: Un mundo con
energía individual, con coches silenciosos, con los campos de nuevo con
agricultores.
Si es buena ¿Por qué los insultos que recibo en los comentarios? ¿A
quien hago mal? ¿A quien le duele que haya que combatir el cambio
climático?
Por cierto, yo en Amigos de la Tierra lo único que hago es pagar mi
cuota, y si se miran las cuentas de la Asociación se verá que no
puede invertir en Argentina, ni desfalcar a nadie, pues jamás ha tenido
ni una gorda. Es, con probabilidad, la ONG más pobre de España.
Borro y voy a borrar los comentarios insultantes. No tienen cabida en un foro de debate.
Las autoridades se escandalizan
Ayer, montando en bicicleta por una zona residencial de Madrid, de
nuevo escuchamos la "radial". Alrededor de casa tenemos dos obras
nuevas. Nos despertamos con la "radial", nos acostamos con la "radial",
laborables y dias de fiesta, pues en España en los días de fiesta
también se puede construir (eso sí, a partir de las 9:00, ¡faltaría
más!). Cuando esté en el lecho de muerte me acompañará la "radial" a
bien morir.
Para los que no lo sepan, la "radial" es una sierra circular para
cortar ladrillos, cuyo chirrido despierta a los muertos.
¡País!
Incluso en ambientes científicos, y mucho más en ambientes donde el
código científico no se usa de manera sistemática, la idea de la magia
sigue viva. Gente que lleva décadas trabajando con ordenadores sigue
pensando que los ordenadores hacen cosas inexplicables. Personas
tremendamente racionales siguen sorprendiéndose cuando se encuentran,
en el aeropuerto de Singapur con un compañero de colegio al que no
veían hacía 40 años.
La magia es la explicación inmediata y evidente para aquello que
desconocemos. Científicos como Ridley, especialista en física de
semiconductores y profesor en la Universidad de Essex, escriben aun
hoy, que hay cosas que la ciencia no podrá explicar nunca, a pesar de
que las cosas que hoy explica la ciencia eran cosas que la ciencia
"nunca podría explicar" hace no más de 100 años.
La idea de la magia deriva del orgullo humano, de su tremenda capacidad
para pensar que lo sabe todo en cada momento de la historia, de forma
que aquello que no sabe debe quedar fuera de las leyes
racionales. Lo correcto es aceptar, con Sócrates
que "solo sé que no sé nada", y humildemente ir aprendiendo
a conocer todo el universo.
No hay magia, solo ignorancia.