Enviado el domingo, 08 de abril de 2007 13:08
Dos noticias en estos tiempos de Semana
Santa: El IPCC presenta su
informe sobre Impactos, que es devastador, como no puede ser
menos. Y en Yahoo aparece un
meteorólogo
jubilado, William Gray, que aporta su conocimiento sobre la
predicción a cinco días a la predicción a cien
años con todo el desparpajo del mundo, afirmando que sabe
tajantemente que la temperatura del océano ha de bajar en los
próximos 10 años. Es claro que es un magnífico
meteorólogo, pero es claro también que no sabe física,
ni mucho menos la física de la radiación ni conoce la
termodinámica. Enfín, una pena.
La realidad la estamos viviendo todos,
ya en estos días, aunque aun lo que vivimos es una parte
minúscula de lo que vamos a experimentar. Tenemos extremos
cada vez más intensos, como corresponde, simplemente, y sin
modelos, al aumento de energía en el caldero que es la
atmósfera. Si ponemos un cazo con agua al fuego de la cocina,
a una temperatura de unos 40ºC y echamos en el agua una gota de
leche, veremos el maravillo movimiento de los vórtices en el
agua según el agua caliente sube del fondo y se enfría
arriba. Vayamos subiendo poco a poco la energía que damos al
cazo con agua. Volvamos a echar una gota de leche en el agua limpia y
ahora a 50ºC. Los vórtices son más intensos y
rápidos. Repitamos el experimento a 60ªC, a 70ºC.
Pues bien, esto es lo que estamos
haciendo a la Tierra: Le estamos poniendo mantas cada vez más
gordas, de forma que la energía retenida en su superficie es
cada vez mayor. Los movimientos de las corrientes de aire, hoy, y del
mar, mañana, serán cada vez más intensos, con
sequías mś prolongadas, puntuadas por inundaciones intensas.
Señor Gray: Vuelva al colegio y
repase sus libros de termodinámica.