LoginRSS 2.0 Feed

lunes, 26 de febrero de 2007

Ayer comí en la Autovía de Andalucía, cerca de Écija. En los platos se posaban bichitos, menores que moscas y mayores que mosquitos.  Esta mañana he escrito un correo a la empresa. Me han contestado a las dos horas. Los bichos son efecto del cambio climático, de las temperaturas anormalmente altas de estos días, y son resistentes a los insecticidas.



El 14 de Septiembre se firmó un contrato entre la Universidad y un ministerio de la Administración del  Estado. Yo era el encargado de llevar el contrato adelante. Se trataba de algo tan importante como analizar la relación entre el dispendio de energía y las emisiones de CO2 y el deficiente urbanismo de las ciudades. En el contrato se especificaba textualmente "Un tercio del precio del contrato se abonará a la firma del mismo, al recibir el ministerio los nombres de los investigadores implicados".

El contrato se perdió en ese ministerio  y no se encontró hasta mediados de Noviembre. El nombre de los investigadores implicados se comunicó al ministerio el 20 de Noviembre.  Estamos a 27 de Febrero y el ministerio, incumpliendo su propia firma, no ha abonado ni un euro. Cuando se llama o se escribe al ministerio los interlocutores está de viaje o "reunidos". 

Una empresa que quiere dar servicio contesta a las 2 horas. Un ministerio de servidores públicos, de funcionarios y ministros pagados por los ciudadanos, no tiene tiempo, no ya de pagar su parte del contrato, sino ni siquiera de contestar a lo que se les pregunta.

El estado español es un reducto feudal, donde los trabajadores trabajan para alimentar a los señores, careciendo de  cualquier derecho, incluso del derecho a que se les respondan sus preguntas acerca de algo que un director general firmó y una ministra ratificó, evidentemente con un nulo interés tanto por cumplir sus compromisos como por el tema del contrato.

Las vergüenzas de la Administración española. 

20:50 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (11)