Ayer, día 23 de Noviembre de 2006, se celebró en el Jardín Botánico de Madrid una sesión del Foro Permanente de la Sostenibilidad. Este Foro es un proyecto de la Oficina Económica del Presidente del Gobierno, del CSIC y tiene patrocinio del Observatorio de la Sostenibilidad en España. La sesión de ayer tenía por título “Energía de Fuentes Renovables. Condiciones para su generalización”
Es de todos conocido que la única forma de detener el cambio climático es eliminar del mix energético los combustibles basados en el carbono (carbón y petróleo). Es también conocido que el Gobierno del Estado ha comunicado a la sociedad que está decidido a avanzar por el camino de la reducción de hasta el 60% de combustibles fósiles para la reducción de energía.
En la sesión se indicó, por el Sr. Subdirector de Planificación Energética del Ministerio de Industria, D. Francisco J. Macía, la dificultad de acelerar la implantación de las energías renovables, mencionando que es difícil aumentar las subvenciones del Estado para las mismas. El Sr. Secretario de Estado de Energía, D. Ignasi Nieto, afirmó hace unas semanas en un medio de comunicación que no es posible aceptar que una industria como la eólica alcance un 16% de beneficios gracias a las subvenciones.
Al escuchar afirmaciones como las de los Sres. Nieto y Macía se queda uno absolutamente de piedra. ¡Así que el gobierno del Estado no ve razonable que las empresas obtengan beneficios vía subvenciones o beneficios superiores al 16%!
¿Que piensa el gobierno del Estado de las farmacias de nuestro país? ¿De los notarios, registradores de la propiedad, o de ciertas empresas de abogados? Si no ve razonable los altos beneficios, que cierre ahora mismo las farmacias, que elimine las tasas de notaría y que asuma los costes de la litigación.
Y respecto a las subvenciones, en los presupuestos nacionales para 2007 que se aprobarán en Diciembre, el Estado subvenciona con 129 millones de euros, que pagamos todos, a las empresas de autopistas de peaje. Subvenciona con 400 millones de euros a la nueva RTVE, subvenciona con 2400 millones de euros a las empresas de construcción de carreteras, y con 618 millones de euros a la minería del carbón.
Los argumentos para estas subvenciones son variopintos. No entro a valorar el cómo se puede subvencionar a las autopistas de peaje, para mí es un misterio. Una televisión estatal es algo que es muy dudoso que sea indispensable para el país, sobre todo cuando tiene el mismo número y tiempo de anuncios que las privadas. La razón que se esgrime para subvencionar la minería del carbón es garantizar el suministro energético de España. Esto es ridículo. Si España se quedase sin uranio ni petróleo importados, el carbón español no daría ni para 4 gigawatios, un 10% de la potencia que se necesita hoy el país. ¿Donde está la garantía? Sin embargo la energía solar, propia nuestra, daría para bastante más de 100 gigawatios: Lo necesario para España y una enorme cantidad para exportar.
Es evidente que los españoles podemos querer una televisión estatal: Estamos dispuestos a pagar por ella. Es claro también que podemos querer carreteras. Debemos pues pagar por ellas como pagamos por las escuelas y los hospitales.
Es razonable pensar que queremos evitar el cambio climático y dejar de pagar por el carbón que importamos de Wisconsin para la central de As Pontes, el carbón que importamos de Sudáfrica para la central de Carboneras, el petróleo que genera electricidad y mueve los vehículos, y el uranio que alimenta las centrales eléctricas.
Si queremos esto, si queremos frenar el cambio climático y llegar a exportar energía, ¿Por qué no pagar la energía solar, por qué no subvencionarla como se subvenciona la minería, las carreteras, las escuelas y los hospitales? Es un bien mucho más necesario para cada español que las carreteras, las escuelas y los hospitales: ¿Por qué no pagarlo?
Por cierto, necesitamos nuestra agricultura. Y como la necesitamos, la pagamos, vía Bruselas, pero la pagamos. Y mucho. La mitad del presupuesto comunitario es para pagar la agricultura.
Los argumentos de las personas (y de la administración) son, muchas veces, cómicos. Los argumentos de coste, de eficiencia, son un par de estos argumentos cómicos.
La energía solar “cuesta” mucho. ¿Cuanto cuestan las carreteras, la minería, la agricultura?
La energía solar es “poco eficiente”. ¿Cuan eficiente es el carbón?
Las palabras han servido desde la infancia de la humanidad para convencer a la gente de cualquier cosa. Pero debemos exigir que no nos convenzan para comulgar con ruedas de molino. Son indigestas.