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viernes, 06 de octubre de 2006

El ser humano busca la certeza en su vida. El ser humano es un sistema complejo que vive en otro sistema complejo que lo rodea. Pero en vez de asumir la incertidumbre de ambos sistemas complejos, busca con ahinco una certeza que no aparece por ningún lado.


 

Los múltiples sistemas religiosos del mundo ofrecen en palabras esa certeza, que sin embargo no se realiza en la práctica. Unos de ellos ofrecen escapar a la reencarnación eterna. ¿Sabe alguien con certeza que algún ser humano haya escapado a una reencarnación sobre la que tampoco existe certeza? Las religiones monoteístas ofrecen un discurso en el que garantizan una vida eterna y la existencia de un guardián que cuida del universo, pero salvo por la afirmación repetida de las personas que lo asumen, no existe certeza alguna de que así sea.

 

En los siglos XVIII y XIX se asumió que la física, con “leyes” inmutables, ofrecía esa garantía de certeza. Aun hoy Stephen Hawking, entre otros, sigue insistiendo en la existencia de una única ley que gobierne el universo. Pero no hay certeza en la física.

 

En un cierto momento parecía que las matemáticas ofrecían esa garantía de certeza. Al fin y al cabo, las demostraciones matemáticas son estrictamente lógicas e inapelables. Pero sin embargo las matemáticas necesitan axiomas, y Gödel demostró en el siglo XX que las propias matemáticas no pueden probar sus axiomas.

 

Se dice que el ser humano está programado para buscar esa certeza. Yo dudo mucho que el ser humano esté programado para nada. Sospecho, pero no lo puedo probar, que el ser humano es un ser libre, con muy escasa programación, o  más bien con una inmensa cantidad de posibilidades de las cuales elige, voluntaria o involuntariamente, algunas de ellas.

 

Si no existe la certeza en el mundo, y si el ser humano es libre,  ¿qué puede hacer ese ser humano?

 

Puede aprender a vivir con la incertidumbre. La incertidumbre es esencial en el universo. Ayer leía sobre las contribuciones de Ludwig Boltzmann al problema de la irreversibilidad. El comentarista, Carlo Cercignani, insiste en su comentario en una falacia repetida hasta la saciedad en los libros de texto y en los  artículos de las revistas de física. Se pregunta Cercignani que como es posible que una taza de café que se cae y se rompe no se auto reconstruya ella sola, siguiendo las reversibles leyes de la mecánica. Olvida Cercignani que en las  reversibles “leyes” de la mecánica intervienen las condiciones de contorno, que son desconocidas para estas leyes, y que, incluso a nivel elemental impiden, salvo una inyección substancial de energía, que las condiciones iniciales del problema se repitan de tal forma que los movimientos sean reversibles. Aparece aquí la misma confusión entre realidad y deseo que mencionaba más arriba. Las ecuaciones son reversibles, pero la solución de esas ecuaciones precisa de otras cosas que no lo son.

 

El movimiento de los cuerpos en un ambiente complejo es no determinista, es esencialmente probabilístico. Conocida la condición inicial, el movimiento depende de las interacciones del cuerpo con lo que le rodea. El movimiento de los fluidos, el clima, el movimiento natural de los cuerpos es esencialmente aleatorio, con un mayor o menor grado de aleatoriedad, pero aleatorio, al fin y al cabo. Por lo tanto no hay certeza, no solo en el cambio climático, sino ni siquiera en que si dejo una piedra en el aire ésta no ascienda.. La probabilidad de que en el momento en que yo la deje suelta no ocurra debajo de ella un tornado que la levante por los aires es muy, muy pequeña, pero no es exactamente igual a cero.

 

No podemos, pues, exigir certeza, sino grados de probabilidad. Cuando alguien escribe que no se ha podido probar que estemos en medio de un cambio climático de ritmo 10 veces superior a otros que ha habido en el planeta, yo no tengo más remedio que responderle: ¿Puedes probar tu que ahora es de día? Podemos estar equivocados todos los seres humanos y ser la realidad ahora la noche. No es probable que nos equivoquemos todos a una, pero es posible.

 

¿Qué es lo que se ha probado en este  mundo con probabilidad igual al 100.0000000000 ....0 ...%? Si no se puede probar nada con esa probabilidad, ¿qué sentido tiene el decir que “no se ha probado el tan manido cambio climático?

 

En las novelas de Chandler se dice una y otra vez que nunca se puede probar quien es el asesino. Incluso si hubiese 20 testigos del asesinato, nadie puede probar que el disparo fatal no lo hubiese hecho otra persona a 1000 metros de distancia una milésima de segundo antes de que el sospechoso disparase. El ser humano no trabaja con “pruebas exactas” sino con probabilidades. El mundo no es determinista, sino fluctuante.

 

Mi argumento en pro de cambiar de paradigma energético se basa en que no podemos saber de manera exacta lo que nos va a deparar el futuro, y por tanto tenemos que invertir fuertemente en alternativas para poder afrontar cualquier evolución de ese futuro, introduciendo en ellas diferentes grados de plausibilidad derivados de análisis estadísticos.  Es altamente probable que el cambio climático en que estamos inmersos llegue, si seguimos emitiendo CO2, a una subida de la TMG de 6ºC. La probabilidad no es del 100.000000000000000000....0...... %, pero es una probabilidad alta. ¿No vale la pena invertir en energía solar para hacer bajar esa probabilidad, sobre todo sabiendo que substituir el petróleo por esta energía solar tiene una alta probabilidad de aumentar nuestro bienestar?

 

No hay certeza en el mundo. ¿Elegimos aquello que presenta la mejor probabilidad?

 

19:58 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (29)