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miércoles, 20 de septiembre de 2006

Muchos de los comentarios que recibo se refieren a un tema curioso: La seguridad en los conceptos.


 

Hace unos días aparecía en una publicación la noción de que la mente de una buena parte de las personas precisas una cierta seguridad en los conceptos que maneja, de manera que cuando no la tiene, la inventa. Así se han inventado los conceptos de las religiones, los fantasmas, y los ángeles. Cuando el ser humano no vislumbra un agente para una acción, genera un circuito mental que lo representa.

 

Ayer recibí un comentario que indica que el que lo escribe está molesto porque no le doy UNA definición de ciencia. Dice que ha leido lo que he escrito y que es  marear la perdiz, bla, bla, bla, etc.

 

Pues bien, esto es así. No hay definición de ciencia, ni clasificación de ciencia, ni relación entre la ciencia biológica y la contabilidad, ni casi nada de lo que desean algunos lectores. Definiciones exactas están el el catecismo o en las leyes de los estados, esas leyes que se rehacen una vez por año, como las de educación, por ejemplo. En estas materias son necesarias las definiciones exactas porque al ser aquellas arbitrarias, uno debe elegir entre miles de posibilidades la que quiere en cada momento.

 

La noción de que existe UNA única verdad o de que los sistemas científicos son definibles y pueden probarse deriva de esa necesidad de la mente inmadura de rellenar los huecos de lo desconocido con imágenes conocidas. Hasta hoy mismo Stephen Hawking lucha por encontrar la UNICA ecuación de la que deriven las demás, y a finales del siglo XIX David Hilbert quería encontrar la prueba definitiva de que la matemática fuera un sistema cerrado.

 

Hilbert fracasó y Gödel demostró que las matemáticas, la ciencia de las definiciones, es arbitraria en el sentido de que no puede probar sus propios axiomas, y depende del conocimiento acumulado de la física para aceptar la realidad y proceder a partir de ella.

 

La ciencia es un proceso de adquisición lenta del conocimiento de la realidad. Es algo que se va adquiriendo con trabajo a lo largo de toda una vida, y se va acumulando en los libros que heredamos y escribimos.

 

Quizá la mejor forma de saber qué es esto de la ciencia es comparar el arte con la artesanía. Hay talleres de coches, de televisiones, de lavadoras, hay botijeros, tejeros, azulejeros, hay carpinteros, ebanistas, soldadores.  Cuando un aprendiz entra en un taller de artesanía el maestro le dice: Esto se hace así y aquello de esta otra manera. En el taller de artesanía, como en la fontanería o en el taller de mecánica, las cosas tienen reglas fijas de las que el artesano no puede salir. Hay definiciones y clasificación. El taller de mimbres o el taller de alfombras hace las cestas o los tapices exactamente de la misma manera que se hacían hace 1000 años.

 

Cuando un aprendiz de pintor quiere entender cómo se pinta, el maestro le dice: “Date una vuelta por la ciudad y  por el campo y mira lo que ves”. No hay reglas, no hay indicaciones. Hay mucho estudio, hay  debate,  hay pruebas, hay reflexión. Pero no hay reglas, no hay clases.

 

En la ciencia uno mira el mundo y realiza experimentos. El análisis, la reflexión, la medida, el experimento, son las herramientas de la ciencia, como el pincel es la herramienta del pintor. Pero el pincel no es la pintura. La ciencia es, esencialmente, la búsqueda de la realidad, una búsqueda que debe, siempre, ser confirmada por el experimento.

 

Así pues, lo siento, queridos lectores. NO hay definición de ciencia, ni hay clasificación de las ciencias, ni relaciones estrictas entre ellas.

 

Pero hay ciencia y se puede estudiar y aprender. Salid al mundo y mirad. Eso es la ciencia.

22:18 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (20)

Acabo de escuchar y ver en la tele que se acaban de descubrir 50 nuevas especies animales en los fondos marinos de Indonesia. ¡Qué belleza!


 

Y que pena pensar que por otro lado nos estamos cargando, de manera consciente, el medio ambiente.

 

Hoy en la universidad: Carreras sin cuento, ordenes contradictorias. Unos me dicen: Hay que implantar los créditos ECTS. Otros: No hay dinero para ello. Hay que implantar Masters oficiales. Otros: NO podemos pagar profesores. “Cuelga esto en la página WEB”, “¡Cómo no están ya los horarios!”, pero “No puedes colgar todavía los horarios pues aun no sabemos si tenemos que desdoblar las clases”, ...........

 

Correr, correr, correr, para, como la Reina Roja de Alicia, no llegar a a ningún lado. El ansia de querer tenerlo todo para no disfrutar de nada.

 

¡La maravilla de vivir en el mundo! rodeados de animales y plantas, substituida por una carrera hacia ninguna parte.

 

Desde mi ventana estoy viendo la Torre Espacio, en Madrid, iluminada y con gente trabajando en ella de noche. ¿Necesita Madrid ese conjunto de torres en los antiguos terrenos del Real Madrid?

 

Yo defiendo el progreso, el desarrollo, el avance de la humanidad, y lo hago en estos blogs. Pero es un avance creativo, aunque no sea más que para crear un jardín, o unas macetas en los balcones de la casa. Es el avance de dejar algo nuevo y mejor en el mundo que nos legaron nuestros padres, esperando que nuestros hijos dejen también un mundo mejor que el que les estamos haciendo nosotros a ellos.

 

Pero, ¿es avance, es creativo construir sin parar con la misma tecnología que hace 2000 años? ¿Es avance matarse por unas palabras o por un petróleo que se puede substituir por otras energías?

 

¿O es simplemente el orgullo y la vanidad del jefe de los papiones de sabana y de las hembras que le siguen ( o al revés, posiblemente en la especie humana) que pone por delante el que los demás nos envidien aunque eso no genere más que destrucción?

 

Podemos vivir en rodeados de belleza. ¿Por qué no lo hacemos? 

22:07 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (6)