Un error tremendo, que en España deriva de las ideas de Monseñor Alvareda Herrera, creador del CSIC en los primeros tiempos de Franco (ideas publicadas y que se pueden encontrar aun en algunas bibliotecas) , pero que es un error común de la cultura actual occidental, es que la investigación científica, el motor casi único del desarrollo humano, se debe ejercitar de manera casi gratuita.
Es un error que se ha perpetuado debido a la ingenuidad de los científicos (incluida la mía) que, como los proletarios griegos y los artesanos gremiales de la Edad Media, se sienten inmensamente agradecidos de que se les deje trabajar como esclavos en sus investigaciones.
La idea se mantuvo y se mantiene como herencia de unos miles de años de desarrollo humano en los cuales las actividades lucrativas eran la guerra, la magia y el flujo de lo existente, en vez de la creación de lo nuevo. La sociedad se da cuenta en un cierto momento (primera mitad del siglo XX) de que la creación produce beneficios ingentes, pero la escala mental no cambia en la mente de Alvareda en aquel momento (y sigue sin cambiar aun hoy, incluso en la mente de los científicos): Las actividades “nobles” siguen siendo la guerra, la magia, el flujo. Los investigadores son esclavos útiles. Se les ofrece una pitanza para que hagan lo que desean hacer y se les dice que deben estar agradecidos de que sin ser guerreros o magos o controladores del flujo se les permita vivir.
Se crea una “carrera de honores”: La tesina o proyecto fin de carrera, el doctorado, las becas, las estancias en el extranjero. Se les ocultan los inmensos beneficios que se extraen de sus trabajos, beneficios de los que ellos, como buenos esclavos, no pueden disfrutar.
Yo propongo aquí que se acabe ésto. Que el trabajo de investigación en la universidad, en el CSIC, en los hospitales, en los centros de creación, si no consigue lo que es de justicia, parte de los beneficios que produce, al menos consiga que se reconozca como -trabajo-. Es decir, que cuando se ofrezcan proyectos de investigación, los sueldos de los investigadores sean exactamente iguales a los sueldos de los profesionales en el mercado privado.
¿Qué significa ésto? Si se aceptase, (que no se hará pues los investigadores seguirán aceptando los sueldos de esclavo que suponen las becas), supondría que un proyecto de investigación con un profesor y un trabajador se valorase, para 3 años, en 195.000 euros en vez de como ahora, en 36.000 euros, contando conque el profesor, al que solo se le paga por dar clase, cobrase al menos lo mismo que el joven investigador en su trabajo en ese proyecto.
¿Saldría caro?
Mi humilde pregunta, sin arrogancia, es:
Sabiendo que las autovías son caras, y que en vez de crear riqueza, se deterioran al cabo de unos años,
¿Cuanto cuesta 1 km de autovía?