Enviado el domingo, 20 de agosto de 2006 9:08
Anoche salí a cenar con mi hijo.En la carta había pijotas. Las pedimos. Nos explicaron que esta prohibido pescarlas. Por la tarde habíamos estado en la lonja de pescado. Entraban cajas con 10, 12 kilos de pescado. Una miseria. Quedan pocos peces en el mar.
Unos días antes habíamos estado paseando por los esteros de las marismas. En ellos saltan cientos de miles de doradas y lubinas. En los esteros si hay peces. Ayer comentaba con mi hijo lo que ocurriría con los conejos salvajes (esos que “paren como conejos”) si los usásemos para comer todos los días.
¿Qué creen ustedes que ocurriría?
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La población de conejos de España no duraría ni unos meses.
Entonces ¿cómo es que podemos comer carne todos los días?
La razón es la energía.
Disponemos, hoy, de energía suficiente para hacer crecer los piensos de manera que en vez de 2 toneladas de cereal por Ha, nos producen al menos 20. Hoy una lata de guisantes que nos proporciona 200 kcal exige 2000 kcal para su producción.
En el momento en que desapareciese el surplus de energía (que hoy obtenemos del petróleo) la población humana bajaría a su nivel fotosintético: Unos 800 millones de personas, con 1 millón bien alimentado y 799 viviendo siembre al borde de la hambruna.
Para la gran mayoría de las personas energía significa luz eléctrica, calefacción, aire acondicionado. Otras llegan hasta el punto de conseguir relacionarla con la gasolina. Pero muy poca gente se da cuenta de que toda, toda nuestra vida, -nuestra vida- , incluyendo la comida, la ropa, los libros, los ladrillos, , ..., todo, depende de que disponemos de energía superabundante.
Pero energía del petróleo queda muy poca y además destruye en clima del que dependemos.
Para vivir necesitamos la energía solar.
¿Elegimos seguir viviendo?