LoginRSS 2.0 Feed

viernes, 30 de junio de 2006

Me llega la información de un proyecto científico denegado, al tiempo de los nombres de otros aceptados. ¿Cómo se ha hecho la selección? ¿Cómo eran esos proyectos maravillosos que han sido aceptados? ¿Cual ha sido la comisión de evaluación?


 

Hoy día, para optar a una plaza de funcionario, basta con envíar un curriculum vitae a una comisión, esta vez no misteriosa, que decidira en plazo.

 

Antiguamente las pruebas eran públicas, y los candidatos debían demostrar sus saberes ante, al menos, sus competidores. Hoy las cosas se hacen en secreto, o al menos, lejos de la luz pública.

 

Nadie debe dudar de la profesionalidad de las comisiones, pero parecería mas adecuado que tanto las comisiones de titularidades y cátedras, como aquellas que evaluan los proyectos fueran públicas, abiertas, y los juicios conocidos en sus detalles.

 

Es curioso que en la presente etapa democrática los concursos se realicen en la obscuridad.

 

¡Curioso!

17:47 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (3)

Se me acercó el otro día una empresa, de un banco español. Han montado un esquema, la Feria de la Innovación, y pretenden anunciar que en la feria se expondrán los trabajos de cuantos jóvenes y no tan jóvenes innovadores quiera participar.

 

Ese banco, y las empresas españolas, deberían tener equipos PAGADOS de innovadores. Pagados quiere decir que las empresas deben pagar los fracasos tanto como los éxitos. Pero en España (Operación Malaya), lo que se paga es solo el éxito. El fracaso que lo pague el Estado, como se va a hacer con los residuos radiactivos si no ponemos remedio.

 

La idea de estas empresas  es que las personas se deslomen trabajando gratis, o pagadas por otros, y ellos darán el premio y pondrán en marcha la invención de aquel que haya tenido éxito: Es el muy antiguo juego del jugador con ventaja que tan buenos resultados ha dado en Marbella: mientras otros arriesgan su inversión, una buena compra de políticos garantiza la mía.

 

Es asombroso el miedo al riesgo del español: Se ve en los negocios, en el fútbol, en la ciencia. De aquellos que se lanzaban al mar para  encontrar lo desconocido hemos pasado a una cultura de 300 años de miseria, en la que cada persona se agarra a lo que tiene, quiere prosperar porque un terreno sube de precio sin hacer ella nada, prefiere el pelotazo al trabajo, y todo esto, característico de las culturas miserables, en una etapa en que nos cae encima el oro de Europa como antaño la plata del Potosí.

 

¿Volveremos algún día a andar alegres y confiados por el mundo, arriesgando para  ganar?

17:43 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (2)