Enviado el sábado, 17 de junio de 2006 21:42
Estuve ayer en una reunión donde se hablaba de energía. Había 8 personas. Todas hablaron como las bocas (mouthpieces) de sus empresas. Las empresas son poderosas. Pero ¿tienen ideas las empresas?
Hoy se pregunta “la sociedad” ¿Será esa teoría científica correcta?
Si lo es o no lo es depende, hoy, de lo que diga un conjunto de “expertos”, nunca un único experto. Aun cuando una persona ha invertido en Afinsa o en Forum libremente y sabiendo que podía perder su dinero, la culpa es “del gobierno” o de la sociedad. Si un muchacho fracasa en sus estudios la culpa es de la familia, de la escuela, de la sociedad. Rara vez es culpa del muchacho. Acabo de escuchar en la radio que un cantante es bueno porque se sabe rodear de gente adecuada y escucha lo que “se lleva” en canciones. ¡hasta donde hemos caído! ¡Qué asco! Hubo una época en la que un artista era bueno porque escribía buena música. Hoy es bueno porque se da cuenta de lo que “se lleva”.
El mundo avanza hacia el anonimato. Esto ha pasado algunas veces en la historia de la humanidad. Pero no hay que preocuparse. Un cuadro genial solo lo pinta -un-pintor. Un “Pensador” solo lo puede tallar -un- escultor. El Quijote solo lo puede escribir -un- escritor.
La ciencia hoy es labor de equipos. Pero las ideas científicas han sido, son y serán siempre individuales.
Hay etapas en las que el ser humano deja de serlo para convertirse en “unidad” remplazable de una cadena de producción, de un partido político, de una empresa, de una comunidad. Etapas en las que la persona no cuenta, no interesa, rellena un puesto unos años y se la jubila a los 52. En esas etapas la humanidad sobrevive sin cambiar, sin lo que para mi, pero no para todos los pensadores, es avanzar. Son etapas de estancamiento. Luego, de repente, un ser humano abre una nueva puerta a la humanidad, y ésta cambia, en general para mejor.
Ser uno mismo, confiar en las propias fuerzas, buscar independientemente la verdad, es ser humano.
¿Nos atrevemos?