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miércoles, 19 de abril de 2006

Tras los 108 muertos en las carreteras, para resolver el problema del cambio climático, y para otros muchos problemas, se habla siempre de la educación: Hay que educar a la gente para .......


 

Aparece aquí un error básico de filosofía, de la idea de lo que son las cosas.

 

No se puede educar. El alumno puede, si quiere, aprender de sus educadores, pero estos no pueden enseñar al alumno si este no quiere aprender.

 

Aprender ha sido siempre una labor voluntaria: Ha aprendido el que quería conocer, por  curiosidad intelectual o por deseo de sobrevivir o de prosperar.

 

Hoy ya no se sobrevive mediante el conocimiento. Hoy todo el mundo tiene derecho a un salario mínimo como parte de los derechos humanos: Cualquiera puede exigir de sus co-personas que le mantengan a un nivel mínimo pero suficiente para vivir.

 

¿Y prosperar? ¿Cual es el mensaje de los medios de comunicación? ¿Quien prospera hoy en el mundo y en España en particular? 

 

Un día tuve una avería en la provincia de Córdoba con el coche antiguo que puedo usar. El seguro me envió un taxi para acudir a alquilar otro coche. El taxista, de un pueblecito de Córdoba, tenía 19 años.  El taxi era un mercedes 400, con toda clase de avances tecnológicos. El muchacho tenía un apartamento en la playa. Hablando de unas y otras cosas le dije que era profesor. “¡Qué difícil!”, me contestó.

 

El muchacho estaba haciendo mucho más dinero que yo y que otros muchos con un único conocimiento: El carnet de conducir. Ni siquiera necesitaba conocer la geografía española, ni la situación de las calles: Un maravilloso GPS le llevaba donde necesitaban sus clientes o quería el mismo.

 

El otro día el periódico comentaba que en Brasil, (y lo mismo ocurre en EEUU), el 50% de la población ni siquiera sabe quien gobierna el país, ni le interesa un pimiento. Les van a regalar sus favelas, y ésto está muy bien, pero no se interesan ni por quien se las regala, ni mucho menos  por qué. Su vida es esencialmente animal, animal en el sentido de que sus actividad vital se concentra en comer y procrear, sin indicios de actividad intelectual alguna. En la historia, incluso en las situaciones más horribles, siempre ha habido seres humanos que desde la mayor miseria han llegado a grandes pensadores. La pobreza no es obstáculo cuando el ser humano quiere aprender.

 

La educación es todo lo contrario a una panacea.  Hoy, como ayer podemos educar a quien tiene curiosidad, pero muy difícilmente a nadie más.

 

Las soluciones a los problemas pasan hoy por la técnica, que unos pocos, curiosos ellos, han desarrollado para la inmensa mayoría que pasa por la vida sin enterarse de que existe el mundo.

 

Rehagamos, por favor nuestros esquemas mentales y miremos a nuestro alrededor con los ojos abiertos, viendo la realidad, no una película de Disney.

10:00 | gestionado por Antonio Ruiz de Elvira | Enviar comentario (17)