Ha finalizado la Semana Santa (lo de Santa debe de ser por el número de personas que pueden ir al cielo en los accidentes de tráfico) y son 106 los muertos en las carreteras.
La dirección de tráfico avisa sin parar: “NO podemos conducir por ti”. Pero esto es MENTIRA.
El estado puede hacer muchas cosas, incluso podría, si lo estimara oportuno, conducir por cada uno de nosotros: No existe el más mínimo problema técnico para que los coches lleven limitadores de velocidad automáticos, ni para que si un coche trata de circular en sentido contrario, o adelantar donde no debe, sea, automáticamente, detenido: Bastaría con unos postes tipo emisoras de teléfono móvil a lo largo de las carreteras para que los accidentes disminuyesen drásticamente.
Pero además están los distintos ministerios del país: El de Industria, que permite coches que pueden circular a más de 120 km/h, violando una ley que otro ministerio, del mismo Gobierno, ha establecido hace años. El de Interior, que no pone guardia civil cada 10 km de carretera. El de Fomento, que invierte en carreteras cada vez más rápidas. El de Justicia, que deja libres a los que matan mediante el coche.
La hipocresía de los mensajes es indignante. Ponemos velas en Atocha, plantamos bosques en el Retiro, queremos montar un “Centro de la Memoria de las Víctimas del Terrorismo” en la Universidad de Alcalá. Pero en Atocha murieron 190 personas. Entre la Semana Santa, el puente de San José y el de Mayo morirán mas de 200. Y lo peor no es que morirán mas de 200 personas, con ser horrible. Es que otras 100 quedarán paralíticas de por vida, arrastrando a las familias a un calvario sin final.
¿Podríamos dejar la hipocresía de lado y decir que no nos importan los muertos?